10 discos esenciales de Magnum.

Lo que le ha sucedido a Magnum es quizás una de las mayores injusticias que se han dado en el mundo de la música. Sencillamente porque tienen madera de grupo legendario, porque poseen una discografía longeva y de calidad, y sobre todo porque tienen un sello propio inconfundible. Reúnen todos los ingredientes para poder convertirse en una de las formaciones de leyenda en la historia de la música, sin embargo, con ellos el dicho de que "quien sigue la consigue" no ha funcionado. Las facultades compositivas del grupo son superlativas, los giros en la sonoridad de los discos siempre han sido oportunos. Entonces, ¿qué ha pasado con ellos? Una duda que difícilmente se pueda resolver. 
En su primera etapa, el rock progresivo se fusionaba con el hard rock, donde a veces dejaban caer ciertos elementos folk. Más adelante, el A.O.R. hacía acto de presencia para demostrar que ellos también podían componer hits efectivos. Después, fueron endureciendo poco a poco su sonido, para mantener el estatus de hardrockeros sólidos con un buen gusto por las melodías.


Vamos a hacer un repaso por los que bajo mi punto de vista son los 10 mejores álbumes de la banda:

10. The Eleventh Hour! (1983)


Magnum publicaban este álbum en el año 1983, y emprendían así un viaje donde los arreglos compositivos eran más vistosos. Apostaban fuerte tras tres álbumes muy prometedores que contaron con el beneplácito de crítica y público, pero comercialmente no pasaban de ser magníficas obras de culto, sin embrago, la sombra del genial Chase The Dragon parecía demasiado alargada. Eso lo sabían y quisieron dar lo mejor de sí para poder escapar de ella, el problema es que las expectativas creadas fueron demasiadas por parte del grupo y del sello al que pertenecían, lo que provocó disputas en el seno de la banda e incluso se terminaba la relación con la discográfica Jet Records. ¿Injusto? Cuando en un mismo álbum encuentras composiciones como la espectacular The Prize, la vistosa The Great Disaster o la eléctrica y poderosa Hit and Run, lo normal es que pienses eso. No fue un problema de calidad, en absoluto, el fallo fue creer que despegarían comercialmente con este disco. Tras este álbum, el batería Kex Gorin y el teclista Mark Stanway, abandonarían el barco (al que convencería para regresar en el siguiente álbum), e incluso el guitarrista y líder, Clarkin y el vocalista Catley pensaron en parar el barco.

9. Kingdom Of Madness (1978)


Impresionante debut que hizo girar la cabeza a los críticos especializados del momento. Un jugoso artefacto de rock progresivo fusionado con el hard rock más melódico y pinceladas folk como las que encontramos en el soberbio tema homónimo del disco. La mezcla de influencias era muy llamativa, pues podían recordarte por momentos a grupos que en principio parecían ciertamente dispares. Un poco de Jethro Tull, coros que podían traerte a la memoria a los primeros Queen o simplemente bandas clásicas como Uriah Heep e incluso nombres progresivos como los de Kansas. Aquí comenzaron una magnífica carrera musical, no exenta de contratiempos.

8. Brand New Morning (2004)


Tras un parón enorme, que les lleva a la inactividad en cuanto a publicaciones nuevas bajo el nombre de Magnum (Catley y Clarkin estaban en el proyecto Hard Rain) desde el 94 hasta el 02, vuelven con uno de los discos más flojos de su carrera como es Breath of Life. Conscientes de que sus seguidores esperaban algo mucho mejor, se ponen manos a la obra y deciden editar este Brand New Morning, dotado de una solidez aplastante, con unas melodías mucho más maduras, donde además se vuelven mucho más oscuras. La formación del grupo se compone aquí por el trío mágico conformado por Clarkin, Catley y Stanway, mientras que deciden reclutar al bajista Al Barrow de Hard Rain y al batería Harry James de Thunder. El mayor ejemplo de evolución lo tenemos en canciones como la homónima Brand New Morning y la machacona We All Run.

7. Escape From The Shadow Garden (2014)


Desde que decidieron regresar a principios de la década del 2000, la banda británica no ha parado de editar discos de gran valía. Les costó coger el ritmo al principio, pero una vez engrasada la máquina, la calidad comenzó a salir a la superficie en forma de publicaciones entre notables y excelentes. Escape From The Shadow Garden es una nueva muestra de la exquisitez melódica con la que adornan todas las canciones. Hard Rock intenso con elementos progresivos y vistosos matices que vienen siendo habituales en la forma de componer canciones de la banda, desde el celebradísimo Princess Alice And Broken Arrow. Tras una portada impresionante, se esconden canciones tan inspiradas como la inicial Live 'Til You Die, el potente hit Falling From The Big Plan, la sorprendente Too Many Clowds o la sentida y delicada Midnight Angel. Harry James regresó aquí al seno de la banda tras cinco años de ausencia. 

6. Chase The Dragon (1982)


Chase The Dragon es uno de los discos más apreciados por los seguidores más longevos y clásicos de la banda. En este publicación, la banda firmaba una serie de composiciones espectaculares que se ganaron pronto el cariño de los fieles, aunque comercialmente, seguían sin despegar. El folk hace acto de presencia en algunas composiciones, para vestir de una forma más elegante si cabe el hard rock progresivo que nos ofrecen. Impresionantes los títulos The Spirit, Sacred Hour o The teacher, artefactos sonoros efectivos y preciosistas con su punto justo de melodía y desarrollos instrumentales para oídos refinados.

5. Wings Of Heaven (1988)


Este álbum de los británicos se sitúa en los días dorados que estaban viviendo por aquel entonces, donde por fin parecía que se hacía algo de justicia con este grupo. Digamos que este es el último álbum de un trío de ases que completaban los anteriores On a Storyteller's Night y Vigilante. El sonido, mucho más pulcro y cristalino que en las primeras obras discográficas, acercándose mucho más al AOR e incluso permitiéndose algunas melodías pop, claro está, dentro de lo que es Magnum. Eso se nota desde los primeros compases del álbum, donde Days Of No Trust se erige como una de las joyas de Wings of Heaven. Wild Swan y la balada It Must Have Been Love también pretenden robar un poco de protagonismo a las demás composiciones, que dicho sea de paso, las restantes son maravillosas.

4. On The Thirteenth Day (2012)


Cuando digo que actualmente Magnum parece vivir una segunda juventud, es por artefactos como este. Probablemente se trate de uno de los álbumes más duros que hayan compuesto jamás, eso sí, sin desprenderse ni un ápice de las melodías pegadizas que les caracterizan. Es más, parecen especialmente cuidadas y perfectamente ensambladas en el armazón instrumental. El medio tiempo So Let It Rain es una exquisitez que haría las delícias de cualquier oído humano, por poco acostumbrado que esté a este tipo de música. From Within es pura sinfonía, mientras que Shadow Town, Didn't Like You Anyway o Broken Promises son misiles directos a la cabeza, potentes y bien dirigidos. Grandeza, esa es la palabra.

3. Vigilante (1986)


Abandonan cualquier atisbo de rock progresivo y deciden embarcarse en una aventura de puro AOR. La jugada les pudo salir cara, muy cara, sin embargo, no solo salieron airosos del envite, sino que demostraron estar perfectamente preparados para componer una serie de hits imprescindibles. La producción es mucho más cristalina, los teclados son los verdaderos protagonistas junto a la voz de Catley, mientras el cerebro de Clarkin, decidió ceder su protagonismo guitarrero, aunque evidentemente, la huella sigue estando ahí ya que como es habitual en él, sigue siendo el creador de las composiciones y los textos. Lonely Night es una excelente apertura, Sometime Love es francamente espectacular, mientras que la canción homónima es la que quizás más recuerda a sonidos pasados. No hay que olvidarse de la preciosa balada Need A Lot Of Love. Jugada maestra y con riesgos.

2. Princess Alice & Broken Arrow (2007)


Cuando a principios de la década del 2000 deciden volver, alentados por un gran número de fans que suplicaban su regreso, la misión de Magnum parecía clara: publicar discos que les permitiesen acrecentar la leyenda y sin tener que recurrir a glorias pasadas. La respuesta a todo ello está en Princess Alice &Broken Arrow, la pieza angular sobre la que se sustenta la segunda etapa de la banda británica. Los desarrollos progresivos hacen acto de presencia para enriquecer la propuesta hard rockera, basada en una instrumentación lujosa y aderezada con unas melodías vocales irresistibles. Desde el inicio del álbum con When We Were Younger dejan claro que este álbum es especial. Las composiciones van sucediéndose y ninguna causa indiferencia. Llegamos hasta Dragons Are Real, disparo certero a la diana, aunque siempre dejan espacio para sentidos medios tiempos como Thank You For The Day. Como broche final nos obsequian con la grandilocuente You'll Never Sleep, un cierre de álbum que invita a poner el disco una y otra vez. Si este álbum llega a hacerse en los 80, hablaríamos de un clásico imperecedero, claro que la evolución es la que es y las cosas llegan cuando deben de llegar.

1. On A Storyteller's Night (1985)


Cuando todo parecía perdido para Magnum, después de facturar buenos discos anteriores aunque sin suerte a nivel de ventas y reconocimiento, varios miembros abandonan el barco y la discográfica les deja en la calle, Catley y Clarkin deciden convencer a Stanway para que regrese y así acometer la composición de un nuevo álbum, e intentar buscar un sello que apueste decididamente por ellos. La jugada les salió redonda, puesto que esa futura criatura de estudio sería On A Storyteller's Night, la obra maestra que los encumbraría e iniciaría una serie de trabajos que los llevaría a recuperar la sonrisa y lo más importante, les daría el estatus suficiente para seguir progresando en su carrera y así llegar hasta lo que hoy son y han conseguido. Un disco repleto de buenos momentos y composiciones excelentes, donde How Far Jerusalem, Just Like An Arrow y la homónima On A Storyteller's Night se convertirían en clásicos al instante. La instrumentación está realmente cuidada, pero todo ello se eleva a la máxima potencia gracias a las voces magistrales de Catley, sublime en otros cortes más directos e igualmente efectivos como la brillante Two Hearts. El disco de la salvación y la reivindicación propia. 

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