8 discos esenciales de Virgin Steele.

Virgin Steele es una banda estadounidense que fusiona el power con el heavy metal clásico. Dependiendo del disco, incluso se atreven con el hard rock más potente, eso sí, todo ello aderezado con un toque de romanticismo y unas letras épicas que evocan en su mayoría historias de la cultura griega. Comparados con bandas que en su mayoría poco o nada tienen que ver con ellos, se han hecho un hueco en el panorama metalero a base de buenas canciones, discos muy completos y gracias sobre todo a David Defeis, el líder absoluto del grupo, quien se erige como un gran compositor y letrista, además de aportar una voz extraordinaria, capaz de susurrar y rugir a partes iguales.


Comencemos entonces con la lista de 8 discos esenciales de la banda, que bajo mi punto de vista merecen un mínimo de atención:

8. The Black Light Bacchanalia (2010)


Intento desesperado por reconducir el rumbo de la banda, ya que se torció con el anterior Visions of Eden. Las ideas parecen mejor estructuradas y las composiciones parecen tener más garra y gancho que en aquel álbum, sin embargo, sigue adoleciendo de una producción un tanto controvertida. Las guitarras vuelven a sonar muy bajas, todo lo contrario que las voces y los teclados, y en un estilo de música como el que practican, la potencia de las guitarras debe notarse bien. El álbum empieza mucho mejor de como acaba, y es que By The Hammer Of Zeus (And The Wrecking Ball Of Thor) es cuanto menos un inicio prometedor. Le siguen Pagan Heart y la potente The Bread Of Wickerness, pero a partir de ahí el álbum comienza a perder algo de fuelle. Lo dicho, las ideas son buenas, pero la producción lastra el resultado final. Ante todo, no es un mal álbum, y al menos supera por bastante a la anterior entrega. Se trata del último álbum de la banda hasta la fecha.

7. Noble Savage (1986)


Se trata del tercer álbum del grupo y supone ser un salto cualitativo con respecto a los dos primeros y dubitativos trabajos. La épica comienza a hacerse dueño de unas canciones que empiezan mostrar mucho más que antaño. Un ejemplo breve sería una composición como Thy Kingdom Come, corta, directa, pero sofisticada en sus estribillos y con una atmósfera tan grandilocuente como maravillosa. También contamos con la inicial We Rule The Night de vertiente más clásica, mientras la homónima Noble Savage luce ambiciosa entre tantas y tan buenas canciones. Cry Forever aporta el lado más sensible de Defeis y los suyos, siendo un tema que se ha ganado el cariño de su público más fiel.

6. The House Of Atreus: Act I (1999)


Primera parte de la saga The House Of Atreus y tanto la producción como el nivel de las canciones es muy notable, aún siendo algo inferior a la segunda parte. Hay que decir que David Defeis en la década de los 90 ha sido cuando mejor ha cantado, tocando los extremos más opuestos, ya que en la parte más tierna pocos le ganan, pero esos rugidos tan potentes no están al alcance de muchos. Obra que alterna pequeñas piezas instrumentales con artefactos potentes como la espectacular Through The Ring Of Fire, sin duda una de las mejores canciones de la banda. Virgin Steele dejaba claro con este trabajo que la senda triunfal todavía no se había terminado, aunque igualar los dos volúmenes de The Marriage Of Heaven And Hell o Invictus era una ardua tarea, sin embargo y en un concepto diferente, no se han quedado muy lejos. Eso sí, la secuela sería ligeramente superior a ésta primer "acto".

5. Age Of Consent (1988)


Con este álbum llegarían los primeros coqueteos con el hard rock melódico, algo que se acentuó en el fallido aunque respetable Life Among The Ruins. Digo fallido, pero no tiene nada que ver con el cambio de estilo brusco que llegaron a plasmar en el siguiente álbum, simplemente dicho disco contiene demasiadas canciones de relleno. En Age Of Consent no dejaron de lado en ningún caso las composiciones épicas, pues ahí tenemos la magistral Perfect Mansions, ni el heavy/power que podemos encontrar en temas como The Burning Of Rome (Cry For Pompeii) o Lion in Winter, pero sí que ya se intuía un pequeño cambio de rumbo. Esa tendencia hard rockera nos la ofrecen títulos como On The Wings Of The Night, Seventeen o la escandalosamente irresistible Tragedy, haciéndose un hueco entre los clásicos del grupo.  Este disco confirmaba el buen hacer previo. Quizás demasiado confiados por el triunfo, tropezarían en el siguiente paso y ello les haría reaccionar rápidamente para acabar publicando lo mejor de su carrera en la década de los 90.

4. The House Of Atreus: Act II (2000)


Mejor que la primera parte, y eso que también era un buen disco, pero es que aquí la inspiración pareció elevarse a la máxima potencia. Tocados por los dioses, compusieron un puñado de canciones imprescindibles en la carrera de los norteamericanos. Desde la inicial y exquisita Wings Of Vengeance, pasamos por la rápida The Voice Of Weapon, la clásica y apetitosa The Wine Of Violence, la apoteósica y la bella A Token Of My Hatred, y así hasta llegar a la fascinante Resurrection Day (The Finale). Este álbum supuso el fin de la época más prolífica de Virgin Steele. Esperemos que vuelvan a publicar algún día discos así.

3. The Marriage Of Heaven And Hell II (1995)


Como bien reza el título, estamos ante la segunda parte de la saga The Marriage Of Heaven And Hell. Una colección impresionante de 13 canciones, la mayoría de ellas de factura impecable. En esta saga, David Defeis se muestra pletórico en la composición y a las voces. Desde el inicio del disco se intuye que la formación estadounidense quiso dotar a las canciones de una mayor grandeza, de envolventes y grandilocuentes teclados. Así es como empieza A Symphony Of Steele, hasta que rompe en una explosión de potencia desbocada a cargo de la guitarra y una base rítmica realmente frenética. En la misma onda, Crown Of Glory y Rising Unchained. Es difícil encontrar una canción que comience con tanta épica como Prometheus The Fallen One, aunque los desarrollos instrumentales de Emalaith tampoco tienen mucho que envidiarle. También dejaron espacio para hits potenciales como Victory Is Mine, y baladas dramáticas como Transfiguration.

2. Invictus (1998)


El enlace perfecto entre las sagas The Marriage Of Heaven And Hell y The House Of Atreus. Espectacular álbum repleto de logradas melodías y desarrollos instrumentales ejemplares. Por discos como el que nos ocupa, no entiendo como Virgin Steele no están mejor considerados dentro del Heavy/Power Metal. El álbum está totalmente equilibrado y en ningún momento desfallece, pues el orden de las canciones es muy certero. El inicio arrollador de la homónima Invictus, encuentra refuerzos en Mind, Body, Spirit, la explosiva Dust From The Burning o la arrolladora Defiance. Para el final del disco todavía les quedan reservas para ofrecernos un espectacular tema titulado Veni, Vidi, Vici. Impresionante.

1. The Marriage Of Heaven And Hell I (1994)


Este disco me resulta difícil de definir. Difícil porque me deja sin palabras, y el motivo radica en la brillantez de la totalidad de las composiciones. Será muy complicado que en un futuro se acerquen siquiera a la calidad que aquí han plasmado. Una canción tras otra y todas poseen un atractivo sonoro que es digno de un sonoro aplauso. El álbum se inicia con I Will Come For You, una de las mejores canciones de la historia del grupo, pero es que Weeping Of The Spirits no se queda atrás y te atrapa desde los primeros segundos. Blood And Gasoline suena a bendita locura, mientras The Raven Song y I Wake Up Screaming nos muestran el heavy metal en estado puro. Dejan espacio para composiciones de largos desarrollos y atractivos cambios de ritmo como en Trail Of Tears. La parte más sensible del disco se plasma en títulos como Forever Will I Roam y House Of Dust. Escúchalo, no te defraudará. 


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Es una superbanda, The House of atreus es increible. Buena recomendación!
SnarK Fenryr ha dicho que…
Buenísimo articulo. Virgin Steele es una de las mejores bandas de Heavy Metal de la historia, sin dar lugar a ninguna duda. Mi debilidad es Age of Consent, que en un único disco resume todo el espíritu de la banda.