8 discos esenciales de Blue Öyster Cult.

Blue Öyster Cult es una formación procedente de Long Island (Estados Unidos), que fue impulsada por Sandy Pearlman, un estudiante universitario y crítico musical que contaría con la colaboración de Richard Meltzer. Figura relevante que a la postre se convertiría en representante y productor de la banda, además de colaborador en algunas composiciones y letras . La formación clásica de la banda está compuesta por Eric Bloom (Voz, Guitarras), Eric Bloom (Voz, Guitarras), Allen Lanier (Guitarras, Teclados), Joe Bouchard (Bajo, Guitarras) y Albert Bouchard (Batería). 
El sonido del grupo fue variando con el paso de los años, pues en una primera etapa, el rock psicodélico y el blues rock se adueñaron de las composiciones, mientras que más adelante coquetearían con el heavy metal de la época, pasando por el hard rock, AOR e incluso algunos flirteos con el jazz-rock.
El camino que han tenido que recorrer no ha sido nada fácil, ya que han tenido que ir superando feroces críticas injustificadas por parte de sus detractores, que los tachaban de herméticos y fríos por emplear letras más profundas e inteligentes, que además se apoyaban en una estética e instrumentación un tanto oscuras. Incluso fueron acusados de simpatizar con el nazismo por una estúpida argumentación que se basaba en que el símbolo del grupo tenía ciertas similitudes con la famosa esvástica. En realidad, nada tenía que ver, es más, ni siquiera se parecían. Dicho símbolo fue creado por el artista Bill Gawlik en 1972, y el grupo lo adoptó como logo oficial. Al parecer, por lo leído en algunas recientes entrevistas, los propios integrantes siempre creyeron ser unos incomprendidos por parte de ciertos sectores de la crítica, ya que afirmaban ser unas personas simpáticas y accesibles que simplemente hacían su trabajo.


8. Imaginos (1988)


Un parto doloroso. Su grabación se inició en el año 1981 para editarse como un proyecto de Albert Bouchard y el impulsor, productor, letrista y compositor Sandy Pearlman. Bouchard fue expulsado de la banda y la discográfica rechazó publicar el álbum en el año 1984 con el nombre del bajista. Tras varios tiras y aflojas, el disco sería revisado de nuevo y acabaría comercializándose en 1988 bajo el nombre de Blue Öyster Cult. Finalmente contó con la participación de la formación original, a pesar de que alguno de sus miembros no colaboraría demasiado en la gestación del mismo. Obra conceptual de imaginería fuertemente influenciada por Lovecraft y adaptada para ser una especie de ópera rock. Para sorpresa de muchos, en el disco colaboran artistas de la talla de Joe Satriani o Robby Krieger, guitarrista de los Doors. La sonoridad del mismo se basa en un hard rock con pinceladas heavy, donde las composiciones se muestran sólidas, con melodías muy cuidadas y una instrumentación efectiva. Uno de los discos más incomprendidos de la formación, en parte por la escasa difusión y promoción por parte de la discográfica y evidentemente, por su extraña gestación.

7. Spectres (1977)


La banda quiso continuar en Spectres lo mostrado en Agents of Fortune, es decir, obsequiar al público con composiciones hard rockeras impregandas de melodías pop que daban como resultado canciones con estribillos pegadizos y melodías vocales muy agradables al oído. De esa forma llegaron algunos de los hits del disco, como son la espectacular Fireworks, la almibarada Celestial The Queen o la definitiva y magistral Godzilla. También dejan espacio para canciones más atmosféricas e intrigantes como Nosferatu. Se trata de uno de los trabajos más queridos de la banda, además de haber sido certificado como disco de oro.

6. Cultösaurus Erectus (1980)


Aires de cambio en el sonido de la banda con la llegada del productor Martin Birch, quien trabajó para bandas como Deep Purple, Black Sabbath o Iron Maiden. Ello se traduce en un sonido más robusto y potente, recuperando la dureza de los primeros trabajos, y alejándose por completo del sonido cristalino de trabajos como Agents Of Fortune, Spectres o el decepcionante Mirrors. Golpe sobre la mesa de una banda que necesitaba un cambio para no caer relegada al olvido. El disco ofrece una colección de canciones bastante variada, sobresaliendo la estupenda Black Blade, los aires jazz-rock de la divertida Monsters, la potente y apreciada Lips In The Hills o la enérgica The Marshall Plan, donde deciden homenajear por unos segundos y de puntillas el riff de Smoke On The Water de Deep Purple.  

5. Agents Of Fortune (1976)


Cansados de publicar discos magistrales pero sin obtener la repercusión  mediática que merecen , se lo juegan todo a una carta y Buck Dharma se saca un as de la manga. Esa jugada maestra se llama Don't Fear The Reaper, el clásico hit por excelencia que por fin les reportaría ese ansiado estatus que una formación de geniales músicos como ellos necesitaban. Un riff de guitarra precioso, apoyado en unas melodías vocales irresistibles que culminaban en una base instrumental francamente magistral. A partir de ese instante, el número de directos de la banda creció notablemente, convirtiéndose así en uno de los grupos más reclamados del momento. El álbum, algo más pomposo y melódico de lo que habían ofrecido hasta el momento en sus tres anteriores trabajos, contiene además grandes composiciones como This Ain't The Summer Of Love, True Confessions o The Revenge Of Vera Gemini, co-escrita por Patti Smith. Agents Of Fortune fue un punto de inflexión en la carrera del grupo.

4. Tyranny And Mutation (1973)


Todavía fuertemente influenciados por el rock ácido y psicodélico de la época, inciden en la fórmula mostrada en su debut discográfico. Las letras siguen siendo profundas e inteligentes, aderezadas por una instrumentación espectacular que aporta pinceladas de blues y boogie rock. Fruto de la fusión de todas estas características, hay quien se atrevió a decir que hacían "heavy metal inteligente". Aquí colabora por primera vez Patti Smith, que por aquel entonces era la pareja del teclista y guitarra Allen Lanier, co-escribiendo la genial Baby Ice Dog. Tyranny And Mutation aporta una buena cantidad de composiciones estrella como la inicial The Red & The Black, el rock and roll enérgico de O.D.'d On Life Itself  o la extensa y virtuosa 7 Screaming Diz-Busters. Un álbum excepcional.

3. Blue Öyster Cult (1972)


Un discazo de principio a fin que se vio enfrascado en polémicas por culpa de unos cuantos críticos que comparaban el logo del grupo con la esvástica nazi. Como podéis comprobar, no tiene nada que ver y es algo que con el tiempo se quedó en una anécdota ridícula y sin fundamento, que a punto estuvo de destrozar el ascenso hacia el estrellato del grupo. Como ya he dicho más arriba, el logo es obra del artista Bill Gawlik, y está basada en el símbolo que representaba a Cronos, titán de la mitología griega. El sonido del disco en sí representaba a las mil maravillas la acidez del rock más psicodélico, impregnado de buen blues rock y apoyado por unos buenos textos. Las composiciones eran bastante cortas en cuanto a duración, y teniendo en cuenta que en posteriores trabajos se explayarían bastante más en ese sentido. No hay canción que sobre, todas aportan su granito de arena, aunque yo destacaría Stairway To The Stars por encima del resto. Aquí comenzaba a forjarse la carrera de un grupo emblemático y muy querido por buena parte de músicos y público.

2. Fire Of Unknown Origin (1981)


Obra cumbre de máxima importancia para la banda, que además llegaba en un momento de horas bajas en cuanto a tirón comercial, pues a pesar de haber firmado anteriormente un magnífico álbum como Cultösaurus Erectus, las ventas habían sido flojas por culpa de la desconfianza generada tras un fallido trabajo de AOR-pop llamado Mirrors. Fire Of The Unknown Origins sería el segundo disco producido por Martin Birch, donde se aprecia un hard rock con reminiscencias metaleras de sonido mucho más maduro y pulcro a la par que potente y ágil, además de contener unas composiciones con mayor gancho melódico, lo que propició que fuese trascendental para el gran público. Parte del logro reside en un single efectivo y preciosista como Burnin' For You, que sorprendería a propios extraños por la luminosidad de la misma, algo poco frecuente en Blue Öyster Cult. El disco es excelente de principio a fin, con composiciones de estructuras variadas, dejando espacio para títulos más intrigantes y oscuros como Veteran Of The Psychic Wars o Vengeance por un lado, y otros con clara vocación de himno como Joan Crawford o la canción que da título al disco. 

1. Secret Treaties (1974)


Uno de los álbumes más emblemáticos de la década de los 70. Hubo críticos que incluso llegaron a afirmar en su momento que se trataba del mejor álbum de todos los tiempo. En principio, no se si es exagerado o no, lo que tengo claro es que determinar a un disco como el mejor, sea cual sea, es una temeridad. Ingredientes no le faltan para ser catalogado como tal, y es que aquí canalizaron toda esa rabia psicodélica hacia una dirección mucho más sofisticada, coqueteando fuertemente con el rock progresivo de la década de los 70. Patti Smith vuelve a aparecer para colaborar en la composición más emblemática del álbum, que no es otra que la majestuosa Career Of Evil. Por si fuera poco, en este álbum también se pueden encontrar clásicos como Astronomy o Flaming Telepaths. Este disco se disfruta mucho mejor en su conjunto, ya que todas las composiciones alimentan la engrasada maquinaria que aquí confeccionaron para deleite de muchos.

Comentarios

chuseldeLantero ha dicho que…
Gran post!! Llevo una temporada enganchadísimo a los Cult. Menuda banda! A la altura de los grandes nombres de los 70. Y qué olvidados los tiene la gente! Ellos se lo pierden. Los cinco primeros discos de esta gente son insuperables