10 discos esenciales de Gotthard.

Formados en Lugano (Suiza) a principios de la década de los 90, Gotthard es una formación de hard rock que junto a Krokus representan la cara más popular del pequeño país. Tanto es así que sus últimas once publicaciones, contando discos de estudio, directos y recopilatorios, han sido números 1 en Suiza.  Sin apenas pasos en falso, fueron labrando una sólida discografía que ha ido quemando etapas hasta el día de hoy. En 2010 llegaba el revés más grande del grupo, pues su respetadísimo vocalista Steve Lee, fallecía en las carreteras de Estados Unidos mientras cumplía el sueño de cruzar el país en moto, acompañado de sus amigos y esposa. Comenzaba a llover y paraban para ponerse los chubasqueros en el arcén, cuando un camión perdió el control, golpeando una de las motos que saldría despedida contra Steve.
Tras el suceso, la banda no se arrugó y buscó un sustituto para poder seguir publicando discos, además de asegurarse de que el candidato pudiese afrontar las canciones en directo de la época de Lee. Aquí entra en escena Nic Maeder.


10. Firebirth (2012)


Primera papeleta difícil de solventar al tratarse del disco póstumo a la muerte del vocalista Steve Lee. Gotthard tenían que demostrar que podían superar dicho suceso y así poder seguir publicando trabajos meritorios a pesar de tan sentida e influyente ausencia. El estreno de Nic Maeder en los micrófonos sería todo un reto para el nuevo inquilino, sobre todo porque tenía que estar a la altura de una de las mejores voces del hard rock europeo, aunque al menos cuenta con una baza importante a su favor, y es que a pesar de no tener el mismo sentimiento, carisma y tampoco los mismos matices, el timbre vocal es bastante similar al de Steve. El grupo no se anduvo con rodeos y reclutó a alguien que pudiese cantar con atino todas y cada una de las canciones compuestas anteriormente, además de asegurarse que las composiciones sigan yendo por donde solían. Sin embargo y a pesar de que la prueba la superan con cierta nota, hay algo que no termina de explotar en este Firebirth. Sí, es el hard rock melódico y espectacular al que nos tienen acostumbrados, pero faltan detalles y eso me hace pensar que el bueno de Steve aportaba mucho más en las composiciones de lo que en un principio podría parecer, por lo que se nota una que una de las piezas más importantes a la hora de gestar una canción, ya no está y se nota. 
Sobresalen canciones como Starlight, Give Me Real, Yippie Aye Yay, Fight y por supuesto, la excelente balada Remember It's Me, pero algunas de las composiciones carecen de la magia de antaño. Aún así, hablamos de un buen disco.

9. Bang! (2014)


El segundo trabajo de Gotthard tras la muerte de Steve Lee, supera con creces el del estreno de Maeder como sustituto. La receta es similar pero las canciones suenan mucho más compactas, además de recuperar cierta magia perdida en su momento. Un disco de hard rock sólido con grandes riffs, buenos solos de guitarra, base rítmica potente y melodías pegadizas. No le vamos a pedir a Maeder que iguale el carisma de Steve, eso es imposible, pero en la parte vocal cumple sobradamente. Para presentar Bang! optaron por poner toda la carne en el asador y nos muestran Feel What I Feel, uno de los mejores singles que han compuesto jamás, con su dosis de halo comercial, sus guitarras bien insertadas y unas melodías vocales que rozan la perfección desde las propias estrofas. Se convertirá en un clásico de los directos casi con total seguridad, algo que Maeder necesitaba para alimentar su confianza. La homónima Bang! aporta unos riffs machacones muy fáciles de recordar, Jump The Gun sigue la estela melódica del primer single, mientras que canciones como la "afrancesada" C'est La Vie y sobre todo la extensísima y enorme Thank You, añaden ingredientes valiosos que engrandecen el resultado general del disco. Por cierto, I Won't Look Down me recuerda en sus primeros compases al Kashmir de Led Zeppelin. ¿Un guiño a modo de homenaje?

8. Homerun (2003)


Venían de dar el que yo creo que fue su única mancha en una trayectoria impecable. Y es que Open (1999) supuso ser una decepción mayúscula para muchos de sus seguidores, facturando un álbum insípido incluso en las melodías, algo verdaderamente extraño cuando ahí radica una de las mayores virtudes de los suizos. Se pusieron manos a la obra para levantarse cuanto antes de aquel tropiezo y publicaron este Homerun, un álbum de todavía coquetea con el AOR, aunque ésta vez las composiciones son muchísimo más brillantes. Es un álbum que sin duda engancha desde el principio, y donde Steve Lee es el mayor beneficiado del mismo, puesto que su voz hace ganar muchos enteros a composiciones que en principio están algo por debajo de sus grandes obras. Así a todo, aquí tenemos títulos de melodías e instrumentación sugerente como Everything Can Change, la extraordinaria Take it Easy, la vibrante Light in Your Eyes, donde podremos escuchar el célebre Talk Box, y también la genial Eagle, uno de los temas diferentes del álbum por su sonoridad, la cual le diferencia del resto canciones. De todas formas, la estrella del disco no es otra que Heaven, probablemente la mejor balada que hayan compuesto nunca. 

7. Gotthard (1992)


Bajo una horrible portada se esconde un debut esperanzador que bebe directamente del hard/heavy rock de Whitesnake, entre otros grupos. Un álbum sólido que alberga algunas composiciones sumamente interesantes como Standing in the Light, aunque por supuesto, resulta muy llamativa la formidable versión que hicieron de Hush, un clásico de Joe South, también popularizada por Deep Purple. A pesar de que todavía buscaban pulir su sonido y evolucionar hacia terrenos algo más melódicos, nos regalan otros cortes sugerentes como Firedance o la balada All I Care For. Muy buenos mimbres sobre los que cimentarían sus posteriores trabajos, claves para entender la carrera musical de los suizos, sin duda, una de las bandas más importantes del hard rock europeo. Aquí estaban formados por Steve Lee a las voces, Leo Leoni e Igor Gianola a las guitarras, Marc Lynn al bajo y Hena Habegger en la batería. La formación sufriría pocos cambios de ahí en adelante, salvo en el puesto de segundas guitarras y evidentemente la de Steve Lee en 2010.

6. Human Zoo (2003)


Un disco deliciosamente irresistible que seguía bebiendo del hard rock más melódico con ciertos elementos AOR. La instrumentación es variada, dinámica y efectiva, con momentos sorprendentes y unas melodías vocales sobresalientes, las cuales brillan con luz propia en hits como Top of the World, Human Zoo o One in a Million. Luego tenemos otros títulos como Janie's Not Alone o What I Like, dos composiciones de claro enfoque comercial y estribillos pop que sólo un grupo como Gotthard sabe ejecutar a la perfección para que suenen interesantes y elegantes sin caer en la ñoñería barata o en factores más previsibles. La balada estrella corresponde al nombre de Have A Little Faith, excelentemente interpretada por ese monstruo llamado Steve.

5. Domino Effect (2007)


Tenían la difícil papeleta de dar continuación a su discografía tras haber facturado uno de los álbumes más impresionantes en los últimos tiempos, por el cual fueron capaces de derribar ciertos muros y así conseguir ser populares en otros países a los que nunca habían llegado con claridad. Ese álbum era Lipservice, irrepetible de principio a fin pero que los suizos tenían en mente darle un relevo más que notable. Así llegó Domino Effect, que para sorpresa de muchos posee un sonido más oscuro que su antecesor. Premeditado o no, lo cierto es que de esa forma se terminaron muchas de las comparaciones que podrían surgir en ese momento.  Eso no significa que no haya canciones pegadizas, para nada, simplemente han optado por añadir diferentes elementos que no les llevase a repetirse u optar por la solución fácil. Para que la sorpresa fuese algo más llevadera, nos presentan un exquisito medio tiempo llamado The Call, donde nuevamente la banda hace alarde de un buen gusto por las melodías más elegantes. La inicial Master Of Illusion sirve como ejemplo para lo que el oyente se va a encontrar. Melodías vocales acertadas y acompañadas por una instrumentación menos festiva y más contundente. Otro ejemplo de lo que digo puede ser la homónima Domino Effect, que junto a Bad To The Bone, Heal Me o Tomorrow's Just Begun, conforman una lista de canciones suficiente para darnos cuenta de la calidad que atesora este disco.

4. Need to Believe (2009)


La mala fortuna hizo que Need to Believe fuese el último trabajo Gotthard con Steve Lee antes de que falleciese. Un álbum fascinante que emana calidad por cada una de las notas musicales que aquí se encuentran, y que dejaba a la banda en una posición inmejorable en el panorama internacional, pues la popularidad del grupo estaba en una de sus cotas máximas. La sonoridad se instalaba entre la oscuridad de Domino Effect y la excelencia melódica de Lipservice, lo cual habla a las claras del artefacto que tenemos entre manos. Una bomba de relojería potente a la par que melódica, rabiosa sin escatimar en elegancia y con una presentación de lujo a cargo de un trío de canciones que nos dan la bienvenida al disco de una forma espectacular. No me sale otro calificativo cada vez que suenan Shangri-La, Unspoken Words o Need to Believe una tras otra y sin descanso. Canciones tan potentes como Rebel Soul o Right From Down, demuestran que el grupo suizo también se maneja a las mil maravillas en su faceta más explosiva. Un álbum muy bien ejecutado.

3. Dial Hard (1994)


Con Dial Hard, segundo álbum de la banda, se mejoraba con creces lo mostrado en el debut. Todo ello gracias a un sonido muy mejorado y a una madurez compositiva que parecía llegarles mucho antes de lo previsto. Firman uno de sus primeros hits con el nombre de Mountain Mama, un ejercicio de explosivo hard rock con melodías vocales estelares y donde Steve Lee es el encargado de mostrar que no estamos ante una formación cualquiera de efímero éxito. Si ésto se te antoja insuficiente, prueba con Higher, composición donde la garganta de Lee dispara con una facilidad pasmosa frases con un registro poderoso. Se atreven incluso con una versión estupenda de Come Together, uno de los clásicos imperecederos de los Beatles. Si todavía necesitas más, prueba con las brillantes Here Comes The Heat o She Goes Down. Te dejarán sin palabras. Leo Leoni realiza aquí la mejor labor guitarrera de su carrera.

2. G (1996)


A mediados de los 90, Gotthard demostraron estar en una gran forma al publicar un álbum tan completo como G, sin duda uno de los mejores discos de hard rock de aquellos años, y que por muy difícil que pareciese, superaba sus dos discos anteriores en cuanto a calidad, o eso al menos me parece. El guitarrista Igor Gianola dejaba su lugar a Mandy Meyer, quien permanecería en el grupo hasta el año 2004.
Muy equilibrado en todos los estilos, con momentos de inusitada potencia y otros más sensibles donde la interpretación de Steve Lee se antoja crucial para añadir unas dosis de emotividad, reflejado en dos temazos como Let It Be y One Life, One Soul, siendo esta última la elegida para realizar posteriormente un dueto con nada más y nada menos que Montserrat Caballé. Se atreven con una versión de Bob Dylan llamada Mighty Quinn, y que por supuesto llevan con mucha maestría a su terreno. Hay espacio incluso para el rock sureño en la inicial y espectacular Sister Moon. In The Name, Make My Day Fist Your Face nos muestran el estado de forma en el que se encontraban por aquel entonces. 

1. Lipservice (2005)


Lo habían hecho prácticamente todo bien hasta el momento, tenían buenos músicos, geniales mimbres compositivos y un par de puñados de hits impresionantes. Sin embargo, todavía no habían dado el salto a la fama que llevaban mereciendo desde hace algunos años. No se conformaban con ser la banda más popular de Suiza, y para ello se pusieron manos a la obra. Meyer abandona el barco y reclutan al guitarrista Freddy Scherer, recopilan todas las grandes influencias de los 70 y los 80, para terminar plasmándolo en un álbum con una producción estelar y un sonido pulcro y cristalino que esparce los matices con meritoria precisión. Todas y cada una de las composiciones están cuidadas hasta límites insospechados, la instrumentación suena fresca y las melodías vocales son las mejores que han realizado nunca. El resultado de todo ello es una obra maestra que les reporta una legión de fans importante a lo largo y ancho del continente europeo, por lo que finalmente lograron derribar barreras que contenían su popularidad hasta la fecha. Es imposible destacar unas composiciones por encima de otras cuando hablamos de un álbum tan completo. Costará muchísimo tiempo encontrar un disco de hard rock a la altura de este Lipservice.

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