8 discos esenciales de Bunbury.

Nacido en Zaragoza en el año 67, el vocalista, letrista, compositor y productor Enrique Ortiz de Landázuri Izardui, más conocido como Bunbury, es uno de los nombres más destacados de la música española. Su influencia ha sido tan grande, que a lo largo de los años no han parado de salir artistas reconociendo que se han alimentado de la música del maño. Su popularidad explotó con la banda Héroes del Silencio, probablemente la banda de rock más internacional del territorio español y ello se ha extendido a su carrera en solitario.
Valiente y profesional, ha querido desmarcarse de la música de su banda madre cuando lo cómodo y fácil sería seguir con el mismo estilo. Buen compositor y letrista, y excelente en cuanto a interpretación. Su fuerte es el directo, donde su voz siempre está a la altura de las circunstancias. No le quedan muchos estilos por explorar a Enrique, puesto que ha intentado que en sus discos haya diversidad y eclecticismo, sabiéndose mover con mucho acierto en la mayoría de ellos.



8. Licenciado Cantinas (2011)


La idea de un disco de versiones que revisara parte del cancionero latinoamericano, es algo que llevaba rondando la cabeza de Enrique desde hacía algunos años. No fue hasta 2011 cuando decidió que había llegado el momento de hacerlo. Evidentemente, muchas de sus canciones están llevadas al terreno del zaragozano, aunque él siempre se ha adaptado bien a las circunstancias. El álbum contiene un total de 15 canciones pertenecientes a gente tan dispar como Agustín Lara, Atahualpa Yupanqui, Lhasa de Sela y Guadalupe Ramos, entre otros. El resultado es satisfactorio, entre otras cosas porque la ejecución es brillante, sin embargo, como en tantos y tantos discos de versiones, apenas hay homogeneidad en él. Probablemente, Licenciado Cantinas sea muchísimo más disfrutable en terreno latinoameicano que en nuestro país, dado que aquí hay cierto desconocimiento por las obras del otro lado del charco. Personalmente y como es lógico, hay versiones mucho más logradas que otras.

7. Radical Sonora (1997)


El debut en solitario de Bunbury trastocó los planes de muchos de sus seguidores. Muchos creían que al abandonar el grupo, proseguiría su camino pero con un estilo similar. No solo se equivocaron, sino que a pesar de facturar un álbum que bien podría haber sido compuesto por una banda al uso, la forma de componer fue bastante diferente, realizando un disco de rock industrial con ciertas influencias orientales. Más adelante, se supo que la idea principal era que predominaran los elementos folclóricos por encima de los electrónicos, por lo que podemos adivinar que el resultado final fue bastante diferente al que Enrique tenía en la cabeza, por lo que la producción (a cargo de Phil Manzanera, guitarrista de Roxy Music que ya produjera varios discos de Héroes), a pesar de ser ciertamente buena, resultó ir en una dirección equivocada. De hecho, para Pequeño Cabaret Ambulante, Bunbury interpretó en directo varias canciones de este disco, aunque con un enfoque muy distinto, demostrando que las canciones tenían mucho más potencial del que se pensaba en un principio. Aún así, fue capaz de firmar joyas como la preciosa Alicia (expulsada al país de las maravillas), Salomé, Encadenados o Nueve. Por cierto, merece una atención especial la canción Polen, donde Bunbury nos obsequia con unas cuantas frases impresionantes.

6. El Viaje a Ninguna Parte (2004)


Disco doble compuesto mientras el artista viajaba por varios lugares de centroamérica, y donde la producción, realizada por él mismo, está enfocada desde una perspectiva más áspera y casera, aunque de forma premeditada, donde su voz se quiebra por voluntad propia y se torna en un lamento con clara vocación tabernera. Un álbum de diferentes estilos como el pop rock, rock, blues, folk e incluso elementos jazz, exquisitamente interpretado por El Huracán Ambulante, su banda de acompañamiento, que sin embargo podría haber sido muchísimo mejor si fuese un solo disco, donde se excluyeran las canciones con peor resultado. De ser así, estaríamos hablando de una de las obras más importantes del autor, pero debemos conformarnos con lo que Enrique ha querido, al fin y al cabo, si se ha realizado de esta forma, es para que no se rompa esa conceptualidad que rodea a El Viaje a Ninguna Parte. Lamentablemente, fue presentado por un mediocre single titulado Que Tengas Suertecita, probablemente el peor de su carrera, aunque después lo arregló con Los Restos del Naufragio. De todas formas, el atractivo del disco no reside en sus singles, sino en canciones tan maravillosas como la "beatleliana" El Rescate, una de las mejores que ha compuesto Bunbury en su carrera. La desgarradora Carmen Jones ofrece el lado más intimista del artista, mientras que Una Canción Triste te descoloca por su anárquico ritmo. El rock con mayúsculas nos espera en Anidando Liendres y La Señorita Hermafrodita, mientras el blues rock de Trinidad se antoja ciertamente exquisito. La despedida con Canto...El Mismo Dolor, es francamente emotivo.  

5. Palosanto (2013)


El último trabajo de Enrique hasta la fecha tiene una producción muy lujosa y detallista. Te das cuenta porque a cada escucha, descubres más y más detalles que antes habías dejado escapar. Las letras del disco contienen diferentes puntos de vista sobre temas tan trascendentales como los que hoy en día estamos viviendo, ya sea por la crisis, la corrupción y demás, aunque el propio autor asegura que lo que se refleja no es siempre su opinión personal, sino que hay varios puntos de vista sobre opiniones que ha ido escuchando a lo largo de los años entre diferentes personas. El álbum se compone de 15 canciones divididas en dos partes, una primera con cierto componente crítico y la segunda mucho más humana y esperanzadora, donde el pop rock y el rock más sofisticado, se dan la mano para ofrecernos canciones tan vistosas como el single Despierta, la genial Más Alto Que Nosotros Sólo El Cielo o el rock sin concesiones de Los Inmortales, que en mi opinión, es lo mejor del disco junto a la bella Plano Secuencia. El toque macarra lo aporta Destrucción Masiva, mientras la faceta más pintoresca recae en Hijo de Cortés, portadora de una letra amena que no tiene desperdicio alguno. El aspecto más intimista nos recuerda a lo mostrado en Las Consecuencias, donde Bunbury se desmarcó con un álbum de puro cantautor, que aquí recae en títulos como Causalidades, Mar de Dudas o Salvavidas. El sonido es inmejorable, pero el resultado global del disco está algo por debajo de sus obras punteras.

4. Hellville De Luxe (2008)


El disco más potente de Bunbury pudo haber apuntado muchísimo más alto si no fuera porque en la segunda mitad del mismo, la calidad de las composiciones van bajando en calidad y no siguen el ritmo de la primera. Producido por Phil Manzanera y Bunbury, el autor cuenta aquí con una nueva banda de acompañamiento llamada Los Santos Inocentes, la cual se ajusta perfectamente a discos de rock por el hecho de ser completada por una formación más "standard", siendo menos barroca y compleja que aquel exquisito El Huracán Ambulante. Dicho ésto, el disco se inicia con un corte vibrante y extenso como El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás, el cual incluye algunos textos de Casariego. A ésta le sigue Porque Las Cosas Cambian, una composición sumamente entrañable y llena de calidad. Bujías Para El Dolor es potente desde sus riffs iniciales, con unas estrofas ágiles y un estribillo memorable, algo que comparte con el single Hay Muy Poca Gente. Bunbury muestra su lado intimista en la pausada y melódica El Porqué De Tus Silencios, rebosante de paz y tranquilidad. A partir de aquí, le álbum pierde fuelle y tan solo la genialidad llamada Canción Cruel y la exótica Doscientos Huesos Y Un Collar de Calaveras mantienen el tipo. Hablamos de un disco muy notable, aunque la primera parte prometía muchísimo como para haberse estancado poco después.

3. Las Consecuencias (2010)


Tarde o temprano llegaría el disco en el que Bunbury se pondría la chistera de cantautor para ofrecernos sus composiciones más intimistas. Producido con mucho mimo por el propio artista, se trata de una obra oscura, desnuda y con algunos momentos de cierta luminosidad para contrarrestar cierta tristeza. Aquí predominan las acústicas y una sección de cuerda por encima de las guitarras eléctricas. Se presentó con un sorprendente single, pues se trataba de una magistral versión de Frente a Frente, clásico de Jeanette y cantada a dúo con Miren Itza de la banda Tulsa. El tema que abre el álbum es precisamente el que pone nombre al disco, una canción puramente acústica, de talante elegante y precisa interpretación. Le sigue Ella Me Dijo Que No, un corte de letra descorazonadora y reflexiones varias, que sirve de puente estable para El Boxeador, una metáfora que Bunbury pasea con confianza desde hace varios años. 21 de Octubre me recuerda a Canción Cruel de su anterior disco, quizás la semilla que hizo brotar este disco. Lo Que Más Te Gusto De Mí gana en melodías y unos adornos instrumentales sencillamente maravillosos. 
Al contrario que Hellville De Luxe, Las Consecuencias va ganando mientras se acerca a su final, pues todavía nos quedan temas como la genial Los Habitantes, el tema de rock por excelencia del disco y con un solo espectacular hacia el final. Una buena ruptura con la tendencia acústica general. Es Hora de Hablar alberga probablemente la mejor interpretación de Bunbury en muchos años, donde además nos obsequia con un final absolutamente desgarrador. En De Todo El Mundo se confiesa una vez más como un ciudadano vagabundo, y esta vez con unas melodías vocales muy acertadas que convierten a esta composición como una de las más destacadas del autor en los últimos tiempo. Para el final, Nunca Se Convence Del Todo A Nadie De Nada, canción que compuso en su momento para Niños del Brasil y que acabó por rescatar para este álbum. Broche de oro para un disco digno de aplauso.  

2. Pequeño (1999)


Bunbury se la jugaba a una carta tras la decepción que supuso ser su debut en solitario. De hecho, pensó en arrojar la toalla por llegar a sentirse incomprendido. Entonces, para él había llegado el momento de hacer el disco que llevaba tiempo rondándole en la cabeza. Decidió que si tenía que suicidarse artísticamente, lo haría con sus ideas y de una forma valiente. El cambio de estilo fue radical, apoyándose en un pop sofisticado con influencias mediterráneas y árabes, y de producción minimalista que corrió a cargo del propio Enrique. Ese supuesto suicidio, resultó ser la salvación del artista, puesto que el álbum fue recibido con muy buenos ojos por parte de la crítica especializada y el público, convirtiéndose con el tiempo en una de las mejores obras realizadas en nuestro país. Y es que, gustos aparte, la calidad de las composiciones es más que palpable desde el comienzo del mismo hasta el final. Precisamente, ese inicio, lejos de ser arrollador, lo hace de forma cariñosa y sosegada con la joya denominada Algo en Común. Esas caricias también llegan en títulos como Bailando con el Enemigo, donde Amaral se encarga de los coros, y sobre todo en El Viento a Favor, una composición de precioso envoltorio y sugerente contenido. Mientras tanto, la parte más folclórica recae en la sorprendente Infinito, un éxito rotundo a ambos lados del charco, aunque El Extranjero también fue recibida con los brazos extendidos. Lejos de la Tristeza es una pieza envolvente de estribillos contagiosos, aunque es ¿Dudar?, Quizás la canción donde más plausibles son los desarrollos instrumentales, magistralmente trabajados. Mención aparte requiere De Mayor, una canción que despunta desde los primeros compases. El estreno de "El Huracán Ambulante" como banda de acompañamiento de Bunbury no pudo ser más fructífero. 

1. Flamingos (2002)


Barroco, ecléctico, lujoso y excelso. Así se podría definir Flamingos, un álbum que funcionó muy bien comercialmente y que a su vez, se trata de la obra más completa y de mayor nivel musical de todos los que ha realizado hasta la fecha. La excelente producción corre a cargo del propio artista que, junto al "Huracán Ambulante" y unas cuantas colaboraciones como las de Jaime Urrutia, Kepa Junquera, Adriá Puntí y algunos nombres más, conforman este intrincado disco repleto de matices y buenas composiciones. Todo comienza en El Club de los Imposibles, de ritmo dinámico y metáforas salpicadas de boxeo. Le sigue una joya llamada , un piano rock vigoroso y ejecutado con exquisita técnica, y que fue cedida por Adriá Puntí y Umpah Pah para la ocasión. Sácame de Aquí es un tema lento, audaz, de textos notables y sonoridad exquisita e intimista, que contrasta con ese pop rock espacial que es Lady Blue, del que no se escapan esas claras influencias del señor Bowie. La belleza no se termina ahí y prosigue en San Cosme y San Damián, donde Enrique nos regala un estribillo frágil, precioso y con voces en falsete. No Se Fíe tiene un sonido cabaretero muy canalla mientras Tan Hermosos y Malditos suena apoteósico y con numerosos detalles preciosistas. También destacar dos cortes lentos que se dan la mano en el final del disco, aunque tienen un carácter bastante opuesto, pues por un lado nos encontramos con Mundo Feliz, que curiosamente se presenta con una sonoridad decadente y bastante trágica, para acabar enlazando con una gema como ...Y Al Final, que acaba poniendo el broche de oro a una obra de gran valía. Un disco que ayudó a asentar la carrera de Bunbury, y por el que todos empezaron a comprender que su carrera en solitario iba muy en serio.

Comentarios

1600 Producciones ha dicho que…
Un repaso interesante por la carrera del, según mi humilde opinión, más lujoso cantante español.
Solo pondría en el nro 1 Las consecuencias, su disco más extraordinario.
Muy buen sitio!!!!