lunes, 28 de julio de 2014

8 discos esenciales de Ac/Dc.

Hay personas que me acusan de despreciar a una banda como Ac/Dc porque me empeño en decir dos cosas: que llevan toda la vida sonando igual y que desde el año 81 no han hecho un disco a la altura del nombre que poseen. Eso no es ningún desprecio, forma parte de una opinión formada al respecto a base de escuchar toda su discografía, pero que no tiene nada que ver con si me gustan o me dejan de gustar, más que nada porque puedes disfrutarlos al máximo igualmente, teniendo en cuenta que, como todos, poseen sus defectos. Cualquier día dirán que soy un emisario del diablo que tiene la misión de acabar con el grupo. Anécdotas aparte, lo que hago es hablar de las virtudes y defectos de todos los grupos que me han encandilado, simple y llanamente porque me gusta analizar lo que entra en mis oídos. Curiosamente, eso me pasa en los foros de fútbol, si critico al Madrid, dicen que soy culé, si critico al Barcelona, soy merengue, si critico al Depor, soy celtiña y si critico al Celta, soy del Depor. Probablemente sea yo el raro que quiere analizar todos los puntos, negativos y positivos, de los asuntos que de verdad me importan y me gustan. ¡Que menos que criticar primero lo que adoras! Todo el mundo tiene derecho a plasmar su punto de vista y a juzgar la opinión de otros, eso está claro, todo ello mientras exista el respeto, por supuesto. Lo que acabo de escribir hace un momento, evidentemente lo hago sin acritud alguna y sin menosprecio, faltaría más. Simplemente es una explicación hacia algunos ataques que por el contrario, no me molestan para nada.
Hoy toca por lo tanto hacer una selección de los mejores discos de los australianos Ac/Dc. Fíjate tú, el emisario del diablo haciendo un "essential" de esta banda. Hay que dejar claro que si no me gustaran, no me molestaría en escribir sobre ellos.

Formados en Sydney (Australia), son uno de esos nombres que están por encima del bien y del mal, es decir, el auge de la banda fue tal en la década de los 70, que los medios de comunicación les perdonaron absolutamente todo lo que vino después, aún sabiendo que estaban lejos de ser el grupo genial de sus primeros trabajos. Eso es algo que suele pasar con prácticamente todo lo que tiene una popularidad desmesurada. Geniales en la década de Bon Scott, acuñando un sonido genuíno y vibrante que emana de las guitarras de Angus Young y la pegada sencilla pero milimétrica del batería Phil Rudd.


8. For Those About To Rock (We Salute You) (1981)


Primeros síntomas de falta de creatividad, aún siendo un trabajo encomiable y disfrutable al máximo, pues una cosa no quita la otra, puedes tener preferencia por álbumes con menos calidad que otros y viceversa, pero eso es algo que no todo el mundo tiene presente. Se trata del segundo trabajo con Brian Johnson en la banda, y paradójicamente, el primer número uno del grupo en los Estados Unidos. Una muestra más de que la popularidad, ventas y logros, no tienen nada que ver con la calidad, sino con el marketing y diversas circunstancias que rodean a la música. No lo consiguieron con mejores trabajos y sí con un disco donde el ángel caído comenzaba a planear por las cabezas de los integrantes del grupo. El álbum estaba preparado para ser grabado en una fábrica abandonada en las afueras de París, sin embargo, finalmente se tuvieron que conformar con hacerlo en un local de ensayo cerca de la capital francesa. Los australianos presentaron como singles dos temazos como la canción que da nombre al disco y Let's Get It Up, dos cartas envenenadas plagadas de riffs incendiarios y contundencia divina.


7. T.N.T. (1975)


Para Australia, T.N.T es el segundo disco de la banda, para buena parte del mundo, sería el debut oficial, pues todo depende de lo que se tenga en cuenta y de como se mire. El caso es que en su país natal, hubo una primera versión del High Voltage publicada antes que T.N.T, sin embargo, para el resto del mundo hubo una segunda edición del álbum ya citado que sería posterior a T.N.T., y que incluiría temas de ambos trabajos. Sea como fuere, el caso es que el álbum que nos ocupa sentaría las bases sonoras de lo que vendría después, es decir, de lo que Ac/Dc serían capaces de publicar en sus momentos más inspirados y de mayor éxito tanto cualitativo como popular. Este trabajo solo se publicaría bajo la edición australiana, por lo que muchos de sus temas saldrían después publicados en High Voltage, con el que apostarían para abrirse camino en el resto del mundo. Ahí tenemos grandes canciones como T.N.T., It's a Long Way To The Top, High Voltage, Live Wire o Can I Sit Netx To You Girl. Habría espacio incluso para School Days, una buena cover de Chuck Berry.

6. High Voltage (1975 Ed.Australia/ 1976 Ed.Internacional)



Publicado en 1975 por primera vez pero solo para Australia. Fue relanzado un año más tarde a nivel mundial con una portada y un listado de canciones diferente. Esta última versión internacional se nutría de títulos de la edición australiana y del siguiente trabajo llamado T.N.T, por lo que puede decirse perfectamente que High Voltage es el debut oficial de la formación australiana, si tomamos como punto de referencia la primera edición del mismo. Uno de los temas más destacados es Baby, Please Don't Go, una cover del genial Big Joe Williams y que solo sería publicada en la edición australiana. Para la versión internacional, mostrarían su lado más auténtico en temas como High Voltage, Rock N' Roll Singer o It's a Long Way To The Top, temas ya reflejados anteriormente en T.N.T. Digamos que el relanzamiento de High Voltage es una recopilación de canciones de los dos primeros trabajos de edición australiana.


5. Dirty Deeds Done Dirt Cheap (1976)


Comienzan a aparecer los primeros vestigios de genialidad compositiva, esos que los diferenciaron del resto para hacerse realmente grandes e influyentes. El álbum también posee dos portadas dependiendo de si la versión es australiana o internacional, algo que también afecta a la elección de temas publicados, ya que en ambas hay ciertas diferencias. Muy ameno desde las primeras escuchas, con letras sucias y una instrumentación directa e incisiva como cuchillas de afeitar. Un compendio de canciones redondas que anticipaban lo que vendría después. Uno de mis discos favoritos de los australianos sin ninguna duda. Aquí no hay dudas, no hay momentos para el respiro, solo puro rock.


4. Powerage (1978)


Primer disco de Ac/Dc que se publica a la vez en todos los países y que utiliza la misma portada para los diferentes mercados discográficos. Hay que contar aquí con la inclusión del bajista Cliff Williams, formando así la denominada formación más clásica y exitosa del grupo. Se atisban ligeros cambios en la forma de componer, todo ello debido supongo a una mayor madurez compositiva. Desde la inicial Rock N' Roll Damnation, uno ya intuye que está ante un disco especial con madera de clásico. Además, no decae en ningún momento, sonando fresco hasta la hasta las últimas notas Kicked In The Teeth. Quizás sea Riff Raff mi tema favorito de Powerage. Sencillamente brutal.

3. Back In Black (1980)


Desde la portada, el homenaje a Bon Scott resulta más que notable. El trágico fallecimiento del vocalista, no frenó las ansias de los australianos por dominar el hard rock del momento. Reclutan a Brian Johnson, de voz más gritona y a la vez menos versátil, pareciendo además mucho más forzada, hecho que no impidió que el disco vendiese hasta el día de hoy más de 50 millones de discos en todo el mundo. Puede que en las ventas haya influido la curiosidad de saber a qué sonarían tras la muerte del legendario vocalista. Básicamente, el sonido es el mismo, aunque el cambio de voz obliga a hacer las cosas de una forma ligeramente diferente, pero poco más, no vaya a ser que la gente se espante. El resultado final es una colección de enormes canciones a la altura del nombre de la banda, con un gran puñado de hits potenciales que te vuelan la cabeza desde las primeras escuchas. Aquí podemos encontrarnos imperecederos títulos como la celebrada You Shook Me All Night Long, la escalofriante Hell Bells o la homónima Back in Black, eso sí, sin olvidarnos de otros temazos como Rock And Roll Ain't Noise Pollution. Back In Black entra en el podio merecidamente.


2. Highway To Hell (1979)


Clásico donde los haya, aunque bajo mi punto de vista no se trata de la cima compositiva de los de Sydney. Último trabajo de la banda con Bon Scott al frente y con los habituales productores Harry Vanda y George Young, sustituidos por el afamado Robert "Mutt" Lange. La portada del álbum sufrió ligeras modificaciones dependiendo de la versión del mercado hacia donde iba dirigido. Un álbum sin florituras, sin colorantes ni conservantes, donde Angus Young es el jefe, trasladando todas las ideas a sus dedos, que campan a sus anchas a lo largo de su inseparable guitarra. El buen hacer Angus, hace que el disco suba muchos enteros, logrando vigorosos riffs y espectaculares dibujos de guitarra. La receta del sonido es la de siempre, pues estos músicos aprendieron la máxima de que si algo funciona no hay que modificarlo ni un ápice, aunque más tarde terminaría por pasarles factura compositivamente hablando, ya que todo lo que se repite, termina por agotar no solo al oyente, sino al que lo idea. Pero aquí todavía no pasaba eso, es más, se encontraban en uno de sus mejores momentos como grupo, y eso es algo que se nota en prácticamente todas las canciones del álbum. De aquí saldrían temazos como la homónima Highway To Hell, uno de los himnos por antonomasia del rock, aunque Touch Too Much o Girls Got Rhythm sean las preferidas por servidor.

1. Let There Be Rock (1977)


Soy de los que piensa que la perfección musical no existe, más que nada porque la imperfección puede formar parte de la belleza musical, formando así un equilibrio imbatible. Sin embargo, si hay un disco que me impresiona de principio a fin en la banda australiana es Let There Be Rock. De esos trabajos que escuchas y te siguen fascinando años más tarde. Obviamente, es mi álbum favorito de la banda, que mira de tú a tú a otras obras como Highway To Hell, Back in Black o Powerage, pero ante la enorme igualdad de calidad de todos ellos, al final son los gustos personales los que decantan la balanza. La suciedad rockera se fusiona con la madurez compositiva que habían adquirido en ese momento, dando como resultado un trabajo sólido y sin fisuras, inquebrantable con el paso de los años. Todas sus canciones me parecen magníficas, aunque Whole Lotta Rosie me tiende encandilado de una forma especial.

miércoles, 18 de junio de 2014

8 discos esenciales de Tom Petty & The Heartbreakers y Tom Petty (en solitario).

Uno de los músicos más importantes del rock americano en los últimos tiempos. Autor de una discografía impresionante forjada desde mediados de la década de los 70 junto a sus Heartbreakers, aunque también se ha permitido algunas licencias para firmar discos en solitario, eso sí, contando con la ayuda de algunos músicos de su banda madre. Ya sea canción de autor, folk, pop rock, rock, americana o rock sureño, todo lo que toca este artista lo convierte en oro. Llegó a formar parte de la banda Traveling Wilburys y trabaja también en un proyecto llamado Mudcrutch. En el año 2002 ingresó en el salón de la fama del rock and roll.
Lejos de arrastrarse, en la actualidad sigue publicando álbumes de gran nivel, y además, acaba de anunciar un nuevo trabajo que saldrá a la luz en los próximos meses. Habrá que estar atento.



8. Echo (1999)


Un disco que ha supuesto una auténtica tortura para Tom Petty. Muchas de las canciones reflejan el momento por el que pasaba, y es que estaba afrontando un doloroso divorcio que se plasmaba en la música y en los textos. De hecho, pocas canciones del álbum llegó a plasmar en directo en su consiguiente gira, por culpa del dolor que le causaba tener que interpretarlas. Un disco pop rock de ciertas reminiscencias folk que contenía algunas joyas tormentosas. Uno de los temas que más refleja su estado es la homónima Echo, donde la tristeza se convierte en belleza musical. En el disco también hay espacio para singles potenciales como la enérgica Free Girl Now o la inicial Room At The Top. Swingin' nos muestra al Petty más "hablador", mientras Counting On You es la típica composición pop, brillante y efectiva que en cada disco nos entrega con maestría. 


7. Mojo (2010)


Mojo es un disco de blues rock con elementos folk. Se trata del último trabajo de la banda hasta la fecha, aunque ya han anunciado un nuevo trabajo que saldrá a la venta en los próximos meses. El disco fue grabado en directo con toda la banda dentro del estudio y sin sobregrabaciones. Esa fue la intención de Petty desde el primer momento, ya que en diversas declaraciones antes de la grabación del mismo, decía que ansiaba hacerlo de esa forma. El álbum es realmente magnífico y posee un listado de canciones dignas de quitarse el sombrero. Desde la inicial Jefferson Jericho Blues, pasando por ese rock de riff enérgico llamado I Should Have Known It, la preciosa balada Something Good Coming y hasta el grandioso ejercicio de guitarras en el medio tiempo Good Enough, todo es música de calidad con una ejecución instrumental encomiable. 


6. Hard Promises (1981)


Trabajo sencillamente genial y por el que Tom Petty & The Heartbreakers contaron con la colaboración de Stevie Nicks en un par de temas. Concretamente en Insider y You Can Still Change Your Mind. El disco salió con retraso por culpa de desacuerdos entre Tom y la distribuidora, ya que esta última pretendía ponerlo en circulación por un precio más alto de lo que habitualmente tenían los vinilos, lo cual hizo que Petty protestara por ello. Otra de las anécdotas que rodean al disco se sitúan en el estudio, y es que supuestamente sería compartido con Lennon, con todo lo que eso conllevaba. Tom quería conocer de primera mano al artista, pero ese encuentro no pudo efectuarse ya que John sería víctima de un asesinato. 
En este álbum se encuentra The Waiting, uno de los mayores éxitos de la banda sin ningún tipo de dudas. Something Big también supone un punto alto del álbum así como A Woman In Love. El trabajo de Campbell a las guitarras es sublime, y junto al resto de los Heartbreakers, facturan un trabajo más que destacable.


5. Tom Petty & The Heartbreakers (1976)


Debut discográfico de Tom Petty & The Heartbreakers y ya contenía enormes trazos de lo que sería en un futuro la música de la banda. De hecho, facturaron un impactante single como American Girl, que hasta el día de hoy es una de las canciones más radiables de la banda en las emisoras de medio mundo. Todavía se les notaba algo contenidos, obvio y normal tratándose del primer disco, pero estamos ante una de las obras cumbre de la formación igualmente. Breakdown también es un tema digno de destacar así como Anything That's Rock & Roll. La voz de Tom todavía no mostraba todo su potencial, pero ya se defendía bien por aquel entonces. 


4. Wildflowers (1994)


Wildflowers es el segundo trabajo de Tom Petty en solitario, aunque contaría con la ayuda de todos los miembros de Heartbreakers a excepción del batería Stan Lynch, pero esta vez como músicos de sesión. El álbum fue apoyado por la discográfica Warner Bros y producido por Rick Rubin. Petty hace uso de todos sus ideales musicales y los plasma al completo en un álbum soberbio, con canciones variadas y para todos los gustos. Contiene canciones como la genial You Don't Now How It Feels, presentada como single y exprimida por las emisoras del país. Al parecer, el álbum no fue acreditado al nombre de Tom Petty & The Heartbreakers debido a que Tom quería disponer de una mayor libertad. Si tienes la oportunidad de escuchar el álbum, adelante porque no te defraudará, ya que temas como la vitalista You Wreck Me o Time To Move On harán las delicias de tus oídos.


3. Into The Great Wide Open (1991)


Into The Great Wide Open supone la vuelta a la actividad de Tom Petty con los Heartbreakers después de su primer álbum en solitario. Se trataría del último bajo el sello de MCA. El álbum contiene dos singles que han llegado al número uno algunas listas americanas. Esos dos singles son la imperecedera, hermosa y melodiosa Learning To Fly y la enérgica Out In The Cold. Otra de las canciones destacadas es la homónima Into The Great Wide Open, que contaba con la participación de Johnny Depp en el videoclip promocional. Se trata del primer álbum de la banda producido por Jeff Lynne, aunque ya había producido Full Moon Fever, el debut de Petty en solitario.


 2. Damn The Torpedoes (1979)


El mejor álbum de Tom Petty junto a los Heartbreakers. Se trata del tercer disco con su banda y en él dieron de lleno en la diana gracias a unas composiciones frescas, dinámicas, pletóricas en la melodía y fascinantes en su instrumentación. Fue el primer gran éxito comercial de la formación y eso hizo que el nombre del grupo comenzara a coger fuerza y a resonar en buena parte de los Estados Unidos. Temas como Refugee o Here Comes My Girl se convirtieron en himnos de la noche a la mañana, aunque otros títulos como Even The Losers o Don't Do Me Like That, precisamente lanzados como sencillos, no se quedaban atrás en cuanto a calidad musical. Formidable trabajo.


1. Full Moon Fever 


Debut discográfico de Tom Petty en solitario, y sin duda se trata de la joya más brillante de toda su discografía, ya sea solo o con su banda madre. Publicado bajo el sello MCA y producido por el propio Petty con la ayuda inestimable de Lynne y su inseparable amigo "heartbreaker", Mike Campbell, quien  al igual que Lynne, también prestaría sus servicios para aportar sus guitarras. Petty contaría con colaboraciones de lujo como las de Bob Dylan, George Harrison o Roy Orbison haciendo coros en Zombie Zoo. También participarían esporádicamente otros miembros de los Heartbreakers, como Benmont Tench o Howie Epstein, aunque en momentos muy puntuales y a modo de colaboración. El ya citado Harrison también mete guitarras en I Won't Back Down, una de las mejores canciones del disco. La eléctrica y explosiva Runnin' Down A Dream también formaría parte del elenco de canciones que elevarían al disco a la categoría de obra maestra, y es que junto a Yer So Bad y la mencionada I Won't Back Down forman un trío de ases casi imbatible y solo superada por la canción que dio la vuelta al mundo. No es otra que Free Fallin', una espectacular canción pop de gran gusto melódico y estructura fresca que reventó las radios de todo el mundo. Imprescindible.



martes, 17 de junio de 2014

8 discos esenciales de Whitesnake.

El grupo londinense es una punta de lanza dentro del hard rock europeo. Comparten ciertas similitudes con Deep Purple, de hecho, algunos de sus integrantes pasaron por ambas bandas en algún momento. En un principio, Whitesnake dejaba claro su gusto por implantar diversos elementos blues, aunque con el tiempo ese sello se fue perdiendo para acabar defendiendo un hard rock potente más standard. El alma y líder de la banda, el vocalista David Coverdale, posee una voz impresionante que ha dejado huella en muchas voces posteriores, además de causar sensación y conmover a millones de personas en el mundo. El público que apenas escucha rock y simplemente escucha la radio, es muy probable que conozca la preciosa balada llamada Is This Love.


8. Forevermore (2011)


Tras su fichaje por el sello Frontiers, nos obsequian con Forevermore, trabajo más reciente de la banda hasta la fecha. El sonido es moderno y potente, tratando además de mantener parte de la esencia blues que los hizo famosos, aunque solo sean unas pocas pinceladas. El álbum es muy sólido, poseedor de unas guitarras muy presentes y realmente potentes. La formación no tiene nada que ver con el de sus álbumes clásicos, aunque en Whitesnake este hecho es el pan de cada día. Aquí participan Coverdale a las voces, oug Aldrich y Reb Beach a las guitarras, Michael Devin al bajo y Brian Tichy en la batería. Algunos de los temas más destacados son la inicial Steal Your Heart Away, All Out Of Luck, One Of These Days o Far Thee Well.


7. Slip Of The Tongue (1989)


Papelón el que debían solventar los británicos tras publicar su obra más exitosa a nivel comercial. Aquella obra conocida como 1987 había sido el empujón definitivo hacia el estrellato musical y por ello, Whitesnake no podían dar un paso en falso. Lo primero que tienen que hacer es reemplazar los músicos que abandonaron la banda, y eso es prácticamente toda la formación al completo. Se mantiene Coverdale al frente y para el álbum recluta a los guitarristas Steve Vai y Adrian Vandenberg, quien a pesar de haber colaborado en 1987, aquí figura como miembro oficial de la banda, sin embargo, no pudo participar en la grabación debido a una lesión, aunque sí estaría durante la gira posterior. Además llegan Rudy Sarzo (bajo) y Tommy Aldridge (batería), manteniendo a Don Airey como músico invitado para aportar teclados. Glenn Hughes figura como corista.
El álbum muestra la cara más potente del grupo y también más glam, centrándose en un hard rock ágil y con pocas fisuras, aunque hay canciones que no llegan al nivel de los pesos pesados del álbum. Así tenemos como temas destacados Judgement Day, Now You're Gone y The Deeper The Love. También regraban la famosa composición Fool For Your Loving, con mayor presencia de guitarras, aunque dista bastante de la original que podemos encontrar en Ready An' Willing.


6. Lovehunter (1979)


Lovehunter supuso un paso al frente en la carrera de la banda tras unos dos primeros trabajos ciertamente dubitativos (teniendo en cuenta que Snakebite sea el debut oficial del grupo). La banda formada aquí por Coverdale (voces), Micky Moody y Bernie Mardsen (guitarras), Neil Murray (bajo), Dave Dowle (batería) y Jon Lord (teclados) se muestra aquí más compacta y se nota un mayor grado de compenetración. El blues rock se muestra con un sonido ejemplar en unas composiciones que desde luego suben el nivel mostrado por Whitesnake en sus primeros pasos discográficos. Ahí tenemos las geniales Walking In The Shadow Of The Blues y Medicine Man que, acompañadas por otros títulos como Love Hunter, Outlaw o Long Way From Home, conforman un álbum de notable factura.


5. Come An' Get It (1981)


Reafirmando su propuesta musical con ingredientes tan básicos y esenciales como el hard rock y el blues, Coverdale y los suyos demuestran estar en un buen momento de inspiración en Come An' Get It. Aquí llegan a rozar la excelencia gracias a un tema tan impresionante como Don't Break My Heart Again, donde los teclados del señor Lord aportan una atmósfera ideal para el lucimiento personal de Coverdale. Would I Lie To You es otro de los títulos más afamados y reconocibles del disco. La juguetona Hit and Run y la exquisita Lonely Days Lonely Nights también merecen ser resaltadas y encumbradas en el escaparate sonoro de la banda.


4. Saints & Sinners (1982)


En este trabajo se potencian las virtudes mostradas en Come An' Get It, resultando atractivo para los oídos gracias a un sonido bien logrado, a una interpretación mayúscula en las voces y a unas canciones magistrales. Aquí aparece la primera grabación de un clásico como Here I Go Again, título que más adelante sería regrabado para darle otro enfoque. Crying In The Rain es otro de los temas clásicos que forman parte del álbum. Las potentes Young Blood y Rough N' Ready aportan la vitalidad propia del hard rock más enérgico. La época dorada de Whitesnake no había hecho más que empezar.  


3. Ready An' Willing (1980)


Ready An' Willing supone un salto cualitativo enorme con respecto al anterior Lovehunter. En definitiva, se trata del disco que marca el pistoletazo de salida de la época dorada del grupo, pues a partir de ahí, el estatus de la banda subiría como la espuma y acabarían por acuñar su nombre en la historia del rock. Todo comienza con Fool For Your Loving, una composición que advierte de la grandeza del grupo y que luego sería regrabada para darle un enfoque más potente, hardrockero y comercial aunque en ningún caso con las excelencia de la que nos ocupa. Todo gran álbum se compone d eun puñado de grandísimas canciones que deben ser mencionadas. Por supuesto, ahí tiene que estar Blindman, un medio tiempo elegante que eleva el resultado general del disco. Sweet Talker y la homónima Ready An' Willing son las típicas canciones potentes y juguetonas que deben estar en cada álbum de Whitesnake. No quiero olvidarme de la sorprendente Ain't Gonna Cry No More, a veces un tanto relegada a segundo plano, pero a mí me parece un temazo.


2. Whitesnake "1987" (1987)


Corría el año 1987 cuando el hard rock melódico estaba en auge. Ese hecho no fue ignorado por Coverdale y los suyos, por lo que para este álbum se desprendieron de ciertos elementos blues para así potenciar su faceta más melódica y pomposa. La jugada no les sale mal y el disco acaba siendo un superventas mundial, superando incluso a su obra maestra llamada Slide It In. Ese éxito se sustenta gracias a la aceptación que el disco tuvo en los Estados Unidos y sobre todo gracias a dos canciones emblemáticas que fueron presentadas con sus respectivos videoclips. Esos temas son Here I Go Again, regrabada para la ocasión con un enfoque más melodioso, y la afamada balada Is This Love, composición que ha sonado en casi todas las zonas del mundo y que incluso gente poco afín al rock ha escuchado alguna vez. Crying In The Rain también fue regrabada para la ocasión, imprimiéndole más potencia y gancho. Otra de las joyas de la corona se llama Still Of The Night, un pelotazo con diferentes cambios de ritmo, donde además Coverdale nos regala una interpretación sublime. Con este disco, Whitesnake se despide de sus mejores años.


1. Slide It In (1984)


El disco que reúne todo lo mejor de una banda única. Alguno podría pensar que en este puesto debería ir el conocido 1987, sin embargo es Slide It In el disco que sin ser un "revienta charts" potencia todos los ingredientes mágicos que la banda ha utilizado a lo largo de sus años dorados. El último poso de blues rock perfectamente mezclado con el hard rock más potente se encuentra aquí, y eso lo puedes comprobar en temazos tan impresionantes como el homónimo Slide It In, o el ágil Guilty Of Love. Todo esto sin olvidar títulos tan sofisticados como Love Ain't No Stranger, donde podrás encontrar una de las mejores interpretaciones de Coverdale en las voces. Jamás los Whitesnake sonaron tan bien, tan compenetrados y variados. Aquí la calidad está fuera de toda duda. 


jueves, 12 de junio de 2014

10 discos esenciales de Helloween.

La banda alemana es toda una institución si hacemos referencia al power/speed metal europeo. Sin embargo, Helloween es algo más que eso, puesto que a lo largo de su carrera también se ha desmarcado haciendo discos de otros estilos, algunos enfocados hacia el hard rock, pero incluso realizando alguna que otra obra ciertamente experimental que no todo el mundo supo comprender. 
Han tenido cambios de formación significativos que han fomentado precisamente dichos cambios de orientación sonora, sin embargo, casi siempre han sabido reponerse de los palos. Una formación con una carrera longeva que hoy analizaremos brevemente a través de los que en mi opinión son los 10 mejores álbumes de su discografía hasta la fecha.


10. 7 Sinners (2010)


Uno de los discos más recientes y que viene a confirmar que la banda vive una segunda juventud. Después de algunas publicaciones un tanto flojas a mediados de la década del 2000, poco a poco han ido recuperando la inspiración hasta llegar a trabajos como éste. 7 Sinners alberga un puñado de canciones que devuelven la esperanza a sus seguidores más fieles, sobre todo cuando te pones el álbum y percibes que las tres primeras composiciones son de muy buen nivel. Where The Sinners Go, Are You Metal? y Who Is Mr. Madman? son una patada certera en toda la mandíbula mandíbula. El disco en sí es bastante extenso, con un total de 13 cortes que en su mayoría superan los 4 minutos, aunque contiene un par de composiciones que superan con creces los 6 minutos de duración (If a Mountain Could Talk y Far In The Future). La última formación más o menos estable, conformada por Deris (Voces), Weikath (Guitarras), Gertsner (Guitarras), Grosskopf (Bajo), Löble (Batería), adquiere aquí un nivel idóneo de compenetración.


9. Better Than Raw (1998)


Este álbum te vuela la cabeza desde el primer instante con Push. Y es que el disco es rápido, potente y cortante, sin embargo, las melodías pegadizas tan características de la banda se quedan a un lado, y es que salvo I Can, poquitos momentos brillantes en cuanto a melodías vocales se refiere, y recordemos que esa faceta está en la lista de virtudes de los alemanes. Revelation y Midnight Sun son dos de mis cortes favoritos y con los que sin duda más disfruto. Bien elaborados y ejecutados. Un buen disco de asimilación lenta, con composiciones brillantes y otros que parecen quedarse en un mero relleno que parecen restarle algo de calidad en el global.


8. Chameleon (1993)


El disco de la discordia. El último con Michael Kiske como vocalista y en mi opinión muy infravalorado por los sectarios de la música. En mi educación musical siempre he tenido en cuenta que un álbum si tiene calidad, no importa el estilo. Chameleon lo tiene y a toneladas. El álbum más "musical" y variado, uno de los más elaborados, dinámicos y además, con raciones de originalidad. Han metido absolutamente de todo en la coctelera, fabricando un collage controlado donde todo cabe, incluso secciones de viento. Pueden llamarle metal, rock, rock sinfónico, pop rock o lo que quieran, pero las composiciones dicen mucho más que lo que un metalero "cerrado" llega a asimilar. Los discos hay que apreciarlos por lo que ofrecen, y no por lo que creen que deberían ser. Si el sonido que han querido ofrecer es éste, pues tenemos que valorar si dentro del mismo da el nivel. Y lo da sobradamente. First TimeWhen The Sinner, Giants, Windmill, Music o I Believe demuestran mucho potencial. No creo que sea la primera ni la última persona que destaque este álbum de Helloween. Para personas con un gusto variado.


7. Gambling With The Devil (2007)


El álbum de la reconciliación tras pegar palos de ciego con Rabbit Don't Come Easy y Keeper Of The Seven Keys III: The Legacy. Helloween entendió aquí que o se ponía las pilas o podría entrar en una espiral decadente sin salida. Por suerte, reaccionaron a tiempo y dejaron claro desde el principio del álbum que iban a por todas. Una canción tan salvaje y potente como Kill It nos avisa de la rehabilitación de los alemanes. Nos regalan un single con el pie levantado del acelerador, pero sumamente interesante como As Long As I Fall. The Bells Of The Seven Hells es una de las gemas más brillantes del álbum gracias a sus geniales melodías, aunque la densa y espectacular Fallen to Pieces no tiene mucho que envidiarle. Heaven Tell No Lies cierra el disco dejando un gran sabor de boca.


6. The Dark Ride (2000)


La portada no engaña a nadie y anuncia que estamos ante el disco más oscuro de la discografía de los alemanes. ¿Es algo malo? Debemos tener en cuenta que Helloween siempre ha sido un grupo catalogado y asociado a melodías "felices", pero tal y como he dicho en el apartado de Chameleon, un álbum hay que valorarlo por lo que nos quiere ofrecer. En ese sentido, The Dark Ride es un disco memorable que a pesar de su tono oscuro, mantiene melodías pegadizas y una instrumentación llena de calidad. El arranque de Mr. Torture tras una pequeña intro es descomunal, y se erige como una de las mejores composiciones del grupo en los últimos tiempos. All Over The Nation sigue la tónica de canción rápida y melódica, mientras la sorpresa llega con If I Could Fly, un corte inusual en la banda con ciertos tintes góticos. The Departed e Inmortal también son títulos a tener muy en cuenta. Sorprendente.


5. Master Of The Rings (1994)


Primer álbum con Andi Deris al frente, lo que supuso que el mundo del metal estuviese alerta para comprobar si daría el nivel suficiente como para ser la voz de Helloween tras la etapa de Michael Kiske. No solo dio el nivel sino que además aportó a la hora de publicar el álbum. Heavy metal con pinceladas power y algunas composiciones en clave de hard rock, que además no han pasado para nada desapercibidas. Hay quien critica a Deris por no estar a la altura de Kiske cuando tiene que defender en directo las canciones de este último. Hay que tener en cuenta que son dos vocalistas muy diferentes, lo cual deja entrever que Kiske tampoco lo haría tan bien en las composiciones donde canta Deris, o no al menos con el mismo sentimiento. El álbum en sí es bastante variado incluso en los tempos. Hay canciones para todos los gustos, mientras que las hard rockeras Why?, Perfect Gentleman e incluso la balada In The Middle Of A Heartbeat funcionan muy bien dentro del contexto. La máxima esencia del combo teutón llega con las potentes Sole Survivor, Take Me Home o Still We Go. Mención especial para ese corte titulado Where The Rain Grows, maravillosa en su estructura y atractiva en melodías vocales.


4. Walls Of Jericho (1985)


El álbum donde más Speed de todos y el único donde Kai Hansen es el vocalista principal. Todo lo que le falta de técnica lo suple con agallas, componiendo y escribiendo magistralmente. Se nota que la banda todavía buscaba su sonido y una mayor compenetración, pero son esas imperfecciones las que hacen de Walls Of Jericho un disco espectacular. Agresivo y visceral, con una forma de abordar cada una de las canciones que jamás han vuelto a repetir en el futuro. Ride The Sky se me antoja como una de las mejores composiciones del álbum, donde la velocidad es incontrolablemente bella. Guardians prosigue con la exhibición de guitarras veloces, al igual que las ambiciosas Metal Invaders How Many Tears. No es precisamente el álbum con el mejor sonido, pero aquí hay ideas únicos que dejan poco espacio para el respiro.


3. The Time Of The Oath (1996)


¿Es The Time Of The Oath el techo de Helloween con Andi Deris al frente hasta el día de hoy? Bajo mi punto de vista, sí. Contiene todos los ingredientes que le dieron a la banda un prestigio mundial. Hay espacio para canciones sencillas y directas como la celebrada Power, baladas exquisitas como Forever And One (Neverland),  trallazos potentes como We Burn, Before The War o Kings Will Be Kings, además de un tema extenso, rico en matices e impecable en la instrumentación como la homónima The Time Of The Oath. Corrían buenos tiempos para los de Hamburgo, gracias a la inspiración de los integrantes a la hora de componer. Sufrieron severas críticas a principios de los 90, pero supieron reponerse a tiempo para brindarnos buenos álbumes que llevarnos a los oídos.


2. The Keeper Of The Seven Keys I (1987)


Primer volumen de la exitosa y afamada saga titulada The Keeper Of The Seven Keys, que fue dividida en tres partes (sí, hubo una tercera entrega en 2005, aunque muy distante en calidad). Kai Hansen cede el testigo del micro a un joven Michael Kiske, para centrarse en los textos, las guitarras y los coros. Helloween explotaban y comenzaban a llegar a los oídos de muchos melómanos europeos, gracias a un receta suculenta que se basaba en canciones rápidas, potentes, guitarras incendiarias, una base rítmica muy compenetrada y un vocalista con un rango vocal impresionante. Así se facturaron temas como la trepidante I'm Alive, Twlight Of The Gods o ese gran himno llamado Future World. Genial interpretación de Kiske en la balada A Tale That Wasn't Right. Para el final reservan Halloween, la canción más extensa del álbum, la cual alberga un sinfín de cambios de ritmo. El comienzo de la leyenda.


1. The Keeper Of The Seven Keys II (1988)


La obra cumbre de los de Hamburgo. Siguiendo la jugada maestra de la primera mitad de la saga, aquí la diferencia es que supieron entregar varios temas rápidos, directos y ultra melódicos como son Eagle Fly Free y I Want Out. Dos himnos imperecederos dentro del metal europeo. Por si esto fuese poco, nos obsequian con un tema desenfadado y de calidad como Dr. Stein, y es que en esa época, Helloween parecía una banda imbatible. Para el final del álbum nos dejan con dos canciones de impecable factura. La primera es la aceleradísima March of Time, mientras la segunda, The Keeper Of The Seven Keys viene a hacer las mismas funciones que Halloween en la primera parte de la saga. Es decir, una composición extensa con grandes y elaborados desarrollos instrumentales que son potenciados por la voz del señor Kiske. Brutal. 

miércoles, 11 de junio de 2014

8 discos esenciales de Bon Jovi.

Grupo forjado en el estado de New Jersey y portadores en sus inicios de la bandera del hard rock melódico. Al tiempo que fueron alcanzando la fama y el estrellato que muchos grupos desean, fueron edulcorando su propuesta hasta el punto de decantarse por el pop rock guitarrero. El nombre de la banda suena en gran parte del globo terráqueo y en sus directos se cuelgan los carteles de "todo vendido", aunque últimamente, el estado de la banda es más que cuestionable en lo que a conciertos se refiere. Ello no empaña una trayectoria que, a pesar de ser muy irregular, sí dejaron momentos memorables para el recuerdo.


8. The Circle (2009)


Formando parte de la época más decadente de la banda, aún manteniendo un estatus que se arrastra desde hace décadas, arregla en cierta forma el desaguisado musical que nos ofrecieron en anteriores entregas, donde peligrosamente quedaron por debajo del nivel cualitativo que una banda de su nombre debe siempre sobrepasar. Las guitarras aquí volvieron a sonar con cierta fuerza y las composiciones estaban más conseguidas que en Bounce, Have A Nice Day o Lost Highway, el problema es que carecía de hits singles claros y ello les perjudicó a nivel mainstream, que es donde están metidos en la actualidad. Así a todo, la inicial We Weren't Born To Follow cuenta con el suficiente gancho como para que los oyentes se acerquen al álbum. Temas como Bullet o Work For The Working Man, también rayan a buen nivel.


7. 7800º Farenheit


Con una sosa portada, llegaba el segundo álbum de estudio del grupo estadounidense. Inferior a su álbum debut, aunque mantenía algunas virtudes ya mostradas en aquel trabajo. Hard rock con pinceladas glam y AOR, que tenían su mejor carta de presentación en In And Out Of Love, pues es de lo mejor que hay en 7800º Farenheit. Only Lonely ayuda a mantener el nivel gracias a suaves melodías vocales muy cuidadas y excelentemente moldeadas, mientras Hardest Part In The Night incide en la receta melódica para que no decaiga demasiado el nivel conforme avanzas en el disco.


6. Crush (2000)


Tras un parón de 5 años en cuanto a nuevos álbumes se refiere, regresaban con Crush para volver por la puerta grande en el aspecto comercial, y es que el acierto de la banda en este álbum se basó sobre todo en la magnífica elección de los singles, pues que si buceas por todo el disco, te das cuenta que poquito más te vas a encontrar. Quizás Crush funcionó a nivel de ventas magníficamente bien, pero artísticamente supuso el principio del fin del grupo y sobre todo, al rock que venían entregando desde sus inicios, que dicho sea de paso, se fue enfocando sobre todo en estribillos impecables, descuidando bastante todo lo demás. El oasis en el desierto es It's My Life, una canción irresistible de principio a fin que dio la vuelta al mundo y puso a Bon Jovi de nuevo en boca de seguidores de todo el mundo. Basado en un estribillo largo y ultra melódico, potenciado sobre todo por enormes coros. Pero después de ésto, ¿qué nos queda? Pues poquito más, si acaso el dinamismo Say It Isn't So, la potente y divertida One Wild Night y sobre todo Save The World, una de las baladas más bonitas del grupo, y que se vio relegada a un segundo plano por la magnitud de los singles.


5. These Days (1995)


Todavía mantenían la esencia de discos anteriores, aunque el sonido se volvió más cristalino y pulcro, ganando claridad en las melodías vocales, que es precisamente lo que más explotan y buscan en el álbum. Otra cosa es que lo lograsen con uniformidad en la totalidad del álbum. Comienzan a aparecer de forma definitiva las pinceladas pop, pero todavía no caminaban sobre el alambre y por lo tanto, el riesgo a caerse era menor. These Days se sostiene gracias a la canción que da título al disco, al medio tiempo My Guitar Lies Bleeding In My Arms, y a la vistosa Something For The Pain. No desentonan para nada otros títulos como Damned, Something To Believe In o If That's What It Takes. Los medios tiempos se adueñan del grupo y terminan por ganar la partida.


4. Bon Jovi (1984)


Debut esperanzador de la banda estadounidense. Apostó fuerte desde el principio y logró captar la atención de crítica y público gracias a uno de los mejores temas que han compuesto en su carrera. Sí, hablamos de Runaway, una canción imparable de estructura sencilla pero brutalmente efectiva, basada en unos teclados oportunísimos y a unas melodías vocales sumamente magistrales. Las guitarras empujan lo suyo y aportan esa dosis incendiera que todo hit single de rock necesita. En la actualidad, es prácticamente imposible que Jon defienda este tema dignamente, porque simplemente, no puede con algunos de los tonos más altos. Roulette y She Don't Know Me se unen a la terna de títulos destacables del disco, aunque Burning For Love es quizás mi preferida, tras el single de presentación.


3. Slippery When Wet (1986)


Uno de los álbumes más reconocidos de Bon Jovi, sobre todo gracias al single Livin' On A Prayer, el cual los reafirmó en la constelación de estrellas situado en el cielo del mainstream. No me parece su álbum más logrado en cuanto a composiciones y sonido, pero sí es de lo mejor que han publicado, y todo ello gracias a temas como Wanted Dead Or Alive, excelente en cada uno de los segundos que dura, You Give A Love Bad Name, donde la banda saca su lado más salvaje, y otros títulos como la magnífica e incendiaria Raise Your Hands, la melosa I'd Die For You o el medio tiempo de guitarras reconocibles llamado Never Say Goodbye. Estuvieron a punto de facturar su álbum más certero, pero les ha faltado algo más de chispa en algunas composiciones que parecen no estar a la altura de las mencionadas.


2. Keep The Faith (1992)


Keep The Faith quizás sea el álbum con mejor sonido, donde la madurez musical de sus integrantes hace acto de presencia para mostrarnos una serie de canciones variadas y bien ejecutadas, con elegancia y buen gusto por las melodías. Cambio estético para intentar reciclarse, una forma de componer diferente y un resultado satisfactorio a nivel de ventas, que sin embargo se topó con ciertas críticas del sector más radical de la banda, precisamente por dejar atrás la crudeza con la que adornaban sus composiciones en discos pasados. En mi opinión, sería criticable si el cambio diese como resultado composiciones mediocres, pero no es el caso, como sí ocurrió años más tarde. Bed Of Roses reventó el corazón de millones de seguidores, mientras la homónima Keep The Faith aportó dinamismo al disco. Sin embargo, la ambición mostrada en Dry Country suma muchísimos enteros, ya que es en mi opinión la mejor canción del disco. In These Arms también destaca y ayuda a mantener un buen nivel en términos de calidad.


1. New Jersey (1988)


Si los hard rockeros más acérrimos mantienen cierto respeto por la discografía de Bon Jovi, se debe en parte a esta obra. A pesar de que Slippery When Wet supuso una bomba a nivel comercial, New Jersey lo supera en el aspecto musical. Reafirma su propuesta para afianzarla sin fisuras, optando por la potencia contenida hasta el punto justo y ensalzando las melodías vocales de las canciones, con estribillos intensos coronados con exquisitos coros. De esa forma nos encontramos con Lay Your Hands On Me, título que va adquiriendo intensidad con el paso de los segundos y sobre todo con Bad Medicine, uno de los cortes favoritos de quien escribe, y es que pocas veces han sonado tan potentes sin perder la vistosidad melódica. Born To Be My Baby es la típica canción del momento, pero acentuado sus virtudes. Blood On Blood luce impresionante e incluso puede recordarte al Springsteen más enérgico. Wild Is The Wind sigue sumando a un álbum notable, mientras que I'll Be There For You sorprende desde la parte final del mismo. Jamás lograron igualarlo y tal y como están ahora mismo, dudo que se acerquen.

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