viernes, 29 de agosto de 2014

8 discos esenciales de H.I.M.

Formados en Helsinki, capital de Finlandia, se trata de un grupo que en sus inicios abrazó fuertemente los sonidos góticos de aire metalero, aunque con el tiempo fue girando su sonido en torno a un rock alternativo de tintes oscuros, sobre todo cuando emprendieron en asalto al mercado estadounidense.
Amados y odiados a partes iguales, desde finales de los 90 fueron los abanderados de un movimiento que en años venideros tratarían de copiar infinidad de grupos, lo cual habla a las claras de la repercusión que Valo y compañía han tenido, hecho que les ha reportado tantos halagos como críticas. 
Infravalorados por parte del sector musical más prejuicioso, incapaz de brindarles una sola oportunidad, en muchos casos por adoptar melodías pegadizas en sus composiciones, sin embargo, pese a quien pese, es una faceta muy difícil de lograr. Que hayan sido comparados una y mil veces con Black Sabbath, cuando lo único que puede llegar a tener similitudes es la sonoridad de algunos riffs de guitarra, tampoco les ha beneficiado en absoluto. 
Comandados por un vocalista que en ocasiones ha explotado excesivamente su físico, siendo igualmente un buen cantante, con un rango mucho mayor del que la gente creía en un principio y siendo capaz de abarcar notas sumamente graves para después alcanzar otras muchísimo más agudas. 
Para lo bueno y para lo malo, H.I.M.


8. Screamworks: Love in Theory and Practice (2010)


Producido por Matt Squire, lo cual desde un principio es un detalle que ya no daba buenas vibraciones. El álbum genera indiferencia desde su propia portada, y lo grave es que esa sensación se extiende hasta el apartado musical. Aquí suenan mucho más alternativos que de costumbre a la vez que bastante planos, con unas composiciones que salvo honrosas excepciones, se sitúan muy por debajo de lo que se espera del grupo. El álbum lo salvan curiosamente los singles Scared To Death y Heartkiller, además de composiciones como la inicial In Venere Veritas o Dying Song. De largo, el peor disco de su carrera, aunque no conformes con ello, poco más tarde se publicó SWRMXS, álbum donde se albergaban remixes de este disco por parte de dj's como Tiësto o Gavin Russom. Olvidable en muchos momentos.


7. Dark Light (2005)


Que un grupo finés consiga un disco de oro en los Estados Unidos por vender 500.000 copias, no deja de ser ciertamente sorprendente. Este hecho confirma que la banda ha logrado su propósito iniciado con Love Metal, es decir, intentar conquistar parte del mercado americano. Anécdotas aparte, teniendo en cuenta que no suelo tener en cuenta el tema de las ventas y demás, estamos ante un disco variado donde la banda ha sabido jugar muy bien sus cartas, acertando de pleno en la elección de los singles. Pero, ¿estamos ante un gran disco? En mi opinión está bastante lejos de las obras más completas del grupo, en parte por ser irregular y no soportar una línea regular durante todo el disco. Hay grandes canciones como los citados singles Wings of a Butterfly y Killing Loneliness, aunque también destacan la potente Vampire Heart, Drunk on Shadows y la camaleónica In The Nightside of Eden. Lo demás, puede ser aceptable en mayor o menor medida, pero composiciones como la homónima Dark Light restan mucho al nivel global del disco. Ha sido producido por Tim Palmer.


6. Deep Shadows & Brilliant Highlights (2001)


Primer disco con Burton a los teclados. Cuando HIM publicaron este álbum, buena parte de Europa estaba pendiente del grupo, ya que venían de comerse el mundo con su anterior Razorblade Romace. Pudieron seguir con la misma fórmula hasta agotarla, pero decidieron oscurecer todavía más su sonido aunque restando cierta intensidad y dejando a un lado ciertos elementos metaleros para acabar profundizando en un rock gótico dinámico, pegadizo y que además albergaría algunas de las composiciones más clásicas de la formación como son Pretending y la preciosa In Joy and Sorrow, título de inigualable atmósfera lacrimógena jamás igualada por el grupo. A decir verdad, el disco resulta ameno cuando por tus oídos se pasean canciones como Salt In Our Wounds, Heartache Every Moment o la tenebrosa Love You Like I Do, aunque no mantiene la misma calidad en el resto del álbum, lo cual puede tomarse como cierta decepción al no ser un disco tan pletórico como su antecesor. Aún así, lograron ser número 1 en Finlandia, siendo el grupo de rock más popular del país en dicho momento, y obteniendo grandes resultados en países como Alemania, donde consiguieron llegar hasta el número 2 en ventas. Supuso un punto de inflexión en la carrera del grupo, ya que en su próximo trabajo buscarían conquistar el mercado estadounidense, modificando ligeramente su sonido y adecuándolo a los gustos norteamericanos.


5. Venus Doom (2007)


Después de conquistar el mercado estadounidense con Dark Light, deciden definitivamente endurecer su sonido incluyendo nuevamente elementos metaleros, y para plasmarlo deciden contar con Tim Palmer y Hiili Hiilesma para la producción, siendo este último el habitual en alguno de los discos más clásicos de la banda. Los solos de guitarra de Linde son más numerosos y extensos, dotando de mayor versatilidad y sensación de libertad a muchas de las composiciones, además de ofrecer unas rítmicas densas y contundentes, dando la sensación de estar ante uno de los discos más potentes de H.I.M. Según Valo, el álbum contiene nueve canciones que representan los nueve círculos del infierno de La Divina Comedia de Dante y entre las cuales se encuentran algunas joyas realmente impactantes como la estupenda Sleepwalking Past Hope, siendo el tema más extenso que jamás hayan publicado. La homónima Venus Doom se encarga de dejar las cosas claras desde el principio con su riff demoledor, mientras que con Passion's Killing Floor consiguieron aparecer en la BSO de Transformers. El disco contiene muchos matices, registros vocales ciertamente graves y riffs que a veces pueden acariciar el doom metal.


4. Tears on Tape (2013)


Necesitaban desquitarse tras tocar fondo con álbum francamente mediocre como el ya citado Screamworks. No solo lo lograron sino que además mejoraron la propuesta hasta situar el álbum entre uno de los mejores de su carrera. Cada vez suenan menos en las emisoras musicales y tal y como está la industria musical "mainstream" hoy en día, casi es la mejor noticia. Vuelven a dar cobijo a riffs agresivos y potentes, aunque eso sí, siempre dejando el espacio suficiente para que Valo pueda lucirse con sus pegadizas melodías vocales, aquí especialmente inspiradas. A pesar de haber apostado por un insulso single como el homónimo Tears on Tape, aquí hay canciones notables como la magistral Love Without Tears. All Lips Go Blue deja claro que saben como crear atmósferas oscuras e Into The Night es un hard rock potente y ágil con unos estribillos memorables. Si quieres escuchar a Valo al borde del precipicio vocal, prueba con W.L.S.T.D., donde se acerca al infierno con sus registros más graves, y al cielo con sus lamentos más agudos.


3. Greatest Love Songs Vol. 666 (1997)


Tras una portada casi amateur, se encuentra el debut discográfico de la banda. Todavía buscando un sonido con el que identificarse y así acuñar un sello propio, Hiili Hiilesma les ayuda en la búsqueda desde la producción, facturando así un álbum cercano al gothic metal denso aunque con espacio para melodías cautivadoras. Las primeras composiciones clásicas surgieron a partir de títulos como Your Sweet 666 o When Love and Death Embrace, aunque el dardo más certero llegó de la mano de Wicked Game, una versión de la celebérrima canción de Chris Isaak, adaptada evidentemente al sonido delo conjunto finés y que le dio el empujón definitivo para conquistar a sus primeros seguidores. También había espacio para temas atractivos al oído como The Heartless o It's All Tears cuyo final representa la conexión entre la vida y la muerte. Atención a la otra versión del disco, pues no es otra que Fon't Fear the Reaper, uno de los temas más importantes de Blue Öyster Cult, aunque aquí lo plasman con un bonito dueto.  


2. Love Metal (2003)


Cambio de tercio tras aquel Deep Shadows & Brilliant Highlights que había colmado a medias las exigencias musicales de muchos de sus seguidores, a pesar de contener algunos de sus temas más emblemáticos. Comienza aquí el desembarco en el mercado estadounidense, y para ello cuentan con Hiili Hiilesma y Tim Palmer en la producción, además de la colaboración del skater Bam Marguera, quien ayudó a publicitar al grupo al otro lado del charco. El cambio no les vino mal, la potencia volvía a aparecer aunque canalizada de una forma más salvaje en canciones como Buried Alive by Love, sin embargo, los H.I.M. de siempre dieron en la diana con ese medio tiempo guitarrero y melódico llamado The Funeral of Hearts, una de las mejores canciones hasta la fecha. Por si fuera poco, también lanzan como single The Sacrament, composición adictiva por sus excelentes pianos y melodías vocales sobrecogedoras en sus estrofas. En el lado más oscura nos esperan la fenomenal Sweet Pandemonium, Circle of Fear y la extensa The Path, aunque la dinamita explota cuando aparece Soul on Fire. 


1. Razorblade Romance (2000)


Toda una revolución en los mercados europeos. Se esperaba una progresión paulatina en base a lo ofrecido en su álbum debut, pero pocos podrían imaginar una progresión tan acelerada en cuanto a sonido, estética y composición. Desde la portada ya descolocan a primera vista, pues cambian los tonos oscuros por un fondo impactantemente chillón con la imagen andrógina del vocalista Ville Valo, evidentemente explotando el aspecto visual para conseguir mayor número de adeptos. Esto sería preocupante si la faceta musical no acompañase esas intenciones y, afortunadamente, podemos hablar del álbum más completo de los fineses en toda su carrera discográfica. El sonido es más cristalino, la producción es muy superior al de su antecesor, contiene canciones irresistibles para metaleros, rockeros y personas no tan habituadas al sonido de las guitarras afiladas, por lo que consiguieron publicar un trabajo que contentara a casi todos por igual, y eso es algo muy complicado de conseguir. Deciden regrabar Your Sweet 666 y Wicked Game para dotarlas de un mejor sonido al disponer de mayores medios, aunque sería con Join Me in Death con quien atravesarían el corazón y los oídos de miles de personas, llegando a venderse 500.000 copias del single solo en Alemania. Un caramelo envenenado dotado de preciosos y sencillos teclados, una base rítmica efectiva, guitarras potentes y melodías vocales sugerentes. Además, debemos destacar otras composiciones igualmente atrayentes como Poison Girl, la monumental y potente Right Here In My Arms, la sensual Resurrection y algunas baladas como Gone With the Sin o Bury me Deep Inside, las cuales tratan de compensar los momentos potentes con sus cariñosas melodías. Este sería el primer álbum Gas Lipstick en la batería.

miércoles, 27 de agosto de 2014

10 discos esenciales de Iron Maiden.

Hablar de Iron Maiden es hacerlo de un nombre legendario no solo para el heavy metal, sino para la música en general. Sus logos, su mascota, su música, sus integrantes; absolutamente todo ello conforma una maquinaria difícil de parar. En la década de los 80 fueron capaces de publicar obras maestras sin respiro y de forma consecutiva, para después adentrarse en una confusa espiral que les llevó a tocar fondo con algunos trabajos francamente impropios para una banda de tales magnitudes. En la década del 2000 llegaría una repentina reacción que les llevaría a resurgir de sus cenizas. Todo ello con idas y venidas dentro de la formación.



10. Dance of Death (2003)


Malo si ya empezamos así desde la portada, sin duda una de las menos agraciadas de la discografía de los británicos. Uno de los fuertes de la banda residía en que los discos llamaban la atención a primera vista gracias a sus vistosas y trabajadas portadas. Aquí ese detalle flojeó, aunque al menos el contenido musical se mantiene a buen nivel y de forma honesta. La sonoridad es similar al anterior Brave New World, aunque en general está algunos escalones por debajo. Los singles funcionaron bien, aunque Rainmaker parece superior a Wildest Dreams, una decepción hecha canción. Parecen mucho mejores los temas No More Lies, Paschendale o New Frontier, donde los matices aparecen para enriquecer el sonido de unos Maiden que desde su anterior trabajo buscaron un sonido más robusto, apoyándose en las tres guitarras de Smith, Gers y Murray. 


9. Fear of the Dark (1992)


Venían de hacer el disco más decepcionante tras un ramillete de clásicos que los aupaba en la élite del heavy metal en la década de los 80. Quisieron mejorar aquella fallida propuesta llamada No Prayer for the Dying y para ello pusieron en marcha la maquinaria y así editar el afamado Fear of the Dark, un álbum que si bien supera a su antecesor, se queda lejos de las obras clásicas del grupo. Apoyada sobre todo en el tema que da título al disco, el cual se convertiría en un himno impresionante, y en piezas como la enigmática y cautivadora Afraid To Shoot Strangers o la vibrante e injustamente olvidada Judas Be My Guide. Optaron por un sonido algo más "americano", se intuyen ciertas reminiscencias hard rockeras y eso parece que el público no lo perdonó. Bien es cierto que el disco es irregular a todas luces e incluso sorprende que en un disco de los Maiden figuren un total de 12 canciones. ¿Qué pasaría si se hubiesen quedado en unos 8 o 9 algo más habituales en ellos? Probablemente estaríamos hablando de un álbum más cercano a los clásicos, y es que el resto sobra y mucho. Fear of the Dark produjo daños colaterales, pues Bruce Dickinson dejaría la banda hasta su futura vuelta en el 2000. Mientras tanto, su lugar lo ocuparía Blaze Bailey, pero el vacío fue irreparable. También abandonaría la producción el afamado Martin Birch.


8. Killers (1981)


Con una de las portadas más emblemáticas de Iron Maiden, Killers se erige como una de las tantas obras maestras del grupo. Era el segundo álbum del grupo y el último con Paul Di'Anno en las voces, antes de que llegase la revolución Dickinson. La producción de Martin Birch parece mejor que la del álbum debut, aunque en mi opinión, creo que en conjunto está ligeramente por debajo de aquel homónimo Iron Maiden. Aún así, hablamos de una obra monumental que alberga canciones inolvidables como Wratchild, Purgatory, The Ides of March o Genghis Khan. Por aquel entonces, todavía se notaban ciertas reminiscencias punk en el sonido de la banda, aunque poco más tarde comenzarían a componer canciones de mayor calado épico.


7. Somewhere in Time (1986)


Portada futurista que avisaba de ciertos cambios en el sonido de la banda. Las guitarras sintetizadas aparecen en mayor medida y los bajos parecen mucho más presentes, adoptando así un sonido de vanguardia que sin embargo, obtuvo disparidad de opiniones a pesar de que Somewhere in Time se ha erigido como uno de los álbumes clásicos del grupo. Sin embargo, es evidente que para muchos esta obra pierde en comparación con su antecesor Powerslave, pero es que igualar aquello e incluso superarlo, sería francamente inhumano. Es muy difícil mantener un nivel tan alto como el que ha mostrado Iron Maiden en los 80, algo que está al alcance de muy pocas bandas. Los singles Caught Somewhere in Time y Wasted Years funcionaron muy bien, sobre todo el último, pues se antojaba más directa y con mayor gancho melódico, portando además un espectacular sonido. Tampoco podemos olvidarnos de temazos como Heaven Can Wait, The Loneliness Of The Long Distance Runner o la despedida certera del álbum a cargo de Alexander The Great.


6. Brave New World (2000)


Tras una década de decadencia, donde el grupo fue incapaz de enderezar el rumbo con Blaze Bailey como vocalista, en 2000 y bajo una máxima expectación, regresan Bruce Dickinson y Adrian Smith para publicar Brave New World, primer trabajo realizado con tres guitarristas (Murray, Gers y Smith) en la formación. La portada era impactante y el contenido musical recuperaba la grandeza de los británicos que, de la noche a la mañana, parecían haber recuperado el estatus perdido. El sonido es fresco y las composiciones brillan con luz propia, alumbrando al mundo y avisando de que los Iron Maiden clásicos estaban de vuelta. The Wicker Man y Out of the Silence Planet son dos singles demoledores que, junto a la homónima Brave New World, la potente Ghost of the Navigator, la preciosa Blood Brothers, la espectacular Dream of Mirrors y la potente y directa The Mercenary, conforman un álbum francamente redondo tal y como nos habían acostumbrado años atrás.


5. Piece of Mind (1983)


En un estado de forma envidiable, Iron Maiden publica así la continuación del aclamado The Number of the Beast. En Piece of Mind comienza a aparecer la firma de Dickinson en las canciones, ya que por fin comienza a prodigarse en terrenos compositivos. Así nos deja una joya como Flight of Icarus, buque insignia del disco junto a The Trooper, un hit single firmado por Steve Harris. El batería Clive Burr es reemplazado aquí por Nicko McBrain. La banda nos muestra aquí un sonido más pulido, nuevamente bajo la producción de Martin Birch, con respecto al anterior álbum, aunque éste no contó con el factor sorpresa se aquel ni tampoco con su grandeza. Aún así, es sin duda uno de los mejores álbumes del grupo.

 

4. Iron Maiden (1980)


Álbum debut de los británicos que comenzaban con una formación bastante diferente a la que poco después llegaría y se conocería como su alineación clásica. Con peor sonido que discos posteriores pero con una serie de joyas que hacen a este álbum tan especial. El heavy se dejaba tocar por elementos punk, donde títulos como Running Free, Charlotte the Harlot, Prowler o Sanctuary se convierten en sus máximos exponentes. También hay espacio para temas más extensos y elaborados como Phantom of the Opera y Strange World. Iron Maiden se ha convertido en un clásico del grupo hoy en día, siendo muchísimo más valorado en la actualidad que en el momento de ser publicado.


3. The Number of the Beast (1982)


Para muchos, el mejor disco de Iron Maiden, aunque en parte influya el hecho de que este disco supuso una ruptura significativa con sus dos anteriores álbumes. El sonido es más épico y elaborado, mientras que Bruce Dickinson, el vocalista por excelencia del grupo, reemplaza a Paul Di'Anno, dotando así de mayores posibilidades compositivas al grupo, ya que la voz de Bruce posee unos registros mucho más amplios que los de Paul. The Number of the Beast está prácticamente firmado en su totalidad por el bajista Steve Harris, quien se remangó para componer una serie de canciones de grandísima calidad. Títulos como el que da nombre al disco, Children of the Damned, Run to the Hills o Hallowed Be Thy Name, se convirtieron en clásicos imperecederos desde el momento en que vieron la luz. Imprescindible para entender la evolución de uno de los grupos más grandes de la música.


2. Powerslave (1984)


La madurez compositiva casi tocaba techo en Powerslave, álbum que mejora la propuesta de The Number of the Beast, algo que parecía bastante difícil. Gustos aparte, representa la una de las cimas musicales del heavy metal británico y por lo tanto de la propia banda. Aparecen hits de la talla de los inseparables Aces High y 2 Minutes to Midnight, pero es que incluso se atrevían con composiciones instrumentales, pues ahí tenemos Losfer Words (Big 'Orra). Además, comienzan a aparecer elementos progresivos en canciones como la homónima Powerslave y sobre todo en la suite Rime of the Ancient Mariner, uno de los pasos definitivos a la hora de definir el metal progresivo, elementos que hasta entonces eran más normales encontrar en el rock. 


1. Seventh Son of a Seventh Son (1988)


Cuando un grupo tan longevo posee una ramillete de obras maestras, es complicado hacer este tipo de artículos, siendo obvio que además generen disparidad de opiniones. Sin embargo, para el que escribe, Seventh Son of a Seventh Son es la obra cumbre del grupo, la cima compositiva y dónde la madurez musical se hace más notoria. Una obra conceptual que se deja abrazar por sintetizadores, que ofrece una producción pulcra con guitarras cristalinas, además de melodías inigualables. Un equilibrio magnífico que nos brinda diversos hits de la talla de Moonchild, Can i Play With Madness, The Evil Than Men Do o The Clairvoyant, que se combinan con otras composiciones sumamente brillantes, aunque de mayor complejidad y cierta densidad progresiva en Infinite Dreams o en la definitiva Seventh Son of a Seventh Son, precisamente la canción que da título al disco. Tras este álbum, jamás sonaron tan bien y con tanta majestuosidad.  


viernes, 1 de agosto de 2014

10 discos esenciales de Genesis.

Legendaria formación de rock progresivo procedente Godalming, Surrey (Reino Unido). Han vendido más de 150 millones de discos en todo el mundo, dejando claro que son uno de los nombres mastodónticos del mundo de la música. Se trata de un dato muy meritorio teniendo en cuenta que se trata de un grupo que ha llegado a componer algunas canciones de carácter complejo, alcanzando la excelencia musical en multitud de ocasiones .
Poseen varias etapas bien diferenciadas en cuanto sonoridad y formación se refiere, una primera marcada por el rock progresivo de la década de los 70, liderada por Peter Gabriel y Steve Hacket, mientras que con la salida de paulatina de los citados músicos y el acercamiento de Phil Collins a las voces, el estilo de Genesis se enfoca hacia un pop rock sofisticado, dejando poco a poco de lado las elaboradas composiciones y los elementos progresivos que ofrecieron durante muchos años. Son impulsores de un sonido que marcaría un antes y un después en la música, influyendo notablemente en la propuesta musical de bandas como Marillion. La formación más clásica de la banda es la siguiente: Peter Gabriel (voces, flauta, oboe), Steve Hackett (guitarras), Mike Rutherford (bajo, guitarras), Tony Banks (teclados) y Phil Collins (batería). A medida que pasaron los años, la pérdida paulatina de miembros aparecería para acabar siendo clave en la transformación del grupo en cuanto a estilo musical se refiere.


10. Genesis (1983)


Instalados como un trío formado por Banks, Rutherford y Phil Collins, Genesis es probablemente uno de los puntos más bajos de la discografía de los británicos. Un álbum que lleva consigo el certificado de defunción definitiva en el aspecto creativo, pues se instalan de forma más acomodada y sin ningún tipo de escrúpulos en la propuesta que venían desarrollando desde hacía algunos años. Es decir, pop rock de tintes elegantes y sofisticados que aquí parecieron perder cierta coherencia. No se trata de un problema en el cambio de estilo, sino en la manera de plasmar las composiciones, ciertamente carentes de cualquier elemento de grandeza que les dieron la fama de reputados músicos. Aún así, lograron unas millonarias ventas que sostuvieron la popularidad de la formación pero enterraban su faceta más artística. Mama y That's All son las composiciones más destacables y las que se salvan de la quema, aún así, al tratarse de Genesis, era normal que se les exigiese mucho más.


9. Invisible Touch (1986)


Invisible Touch supuso ser todo un suceso comercial, y es que lograron vender unas 15 millones de copias en todo el mundo. Cuando una persona quiere argumentar que muchas veces las ventas y la popularidad de un disco, no tienen nada que ver con la calidad, el mejor caso en forma de ejemplo que puede poner es el de Genesis. Cuando la excelencia de sus composiciones desbordaba y sus músicos contaban con una magnífica reputación, no alcanzaron nunca la popularidad que sí lograron con discos como el que nos ocupa, donde la genialidad la van mostrando a cuentagotas, con canciones enfocadas a la industria musical más mainstream y sus letras son menos trabajadas. Dicho ésto, cabe decir que al menos mejora la propuesta del homónimo Genesis, y es que lograron componer efectivos singles como Land Of Confusion, que sin duda se trata del oasis en el desierto, o Invisible Touch, más acordes con sus nuevos seguidores, esos que nunca siguieron al grupo es su época más preciosista e inigualable. Los pocos resquicios de elementos progresivos que quedaron, se plasman en títulos como Tonight, Tonight, Tonight y Domino.


8. Duke (1980)


Duke es probablemente el disco que traza la línea divisoria entre el anterior sonido de Genesis y el nuevo, mucho más enfocado al pop. Se trataba del segundo trabajo sin Steve Hackett en el seno del grupo y eso hizo mella en la forma de componer. Phil Collins tenía mayor protagonismo compositivo y es uno de los máximos artífices del cambio de estilo paulatino que en mi opinión derivó en una pérdida de calidad bastante acusada, sin embargo hay que reconocerle el mérito junto a sus compañeros de firmar unas composiciones que calaron hondo en el gran público, logrando las ventas millonarias que consiguieron, aunque evidentemente, a muchos hubiese gustado que se realizara de otra manera. La inclusión de nuevas tecnologías, diferentes tratamientos en el sonido de las baterías y una producción más ochentera, marcaron el devenir del álbum. Aún así, podemos encontrarnos con composiciones tan fascinantes como Turn It On Again, Misunderstanding o la espectacular Duke's Travel, una de las últimas composiciones progresivas del grupo.


7. Wind & Wuthering (1976)


Último álbum donde aparecería el fantástico guitarra Steve Hacket, y con ello, Wind & Wuthering marcaría el final de una etapa netamente enfocada al rock progresivo que les hizo grandes. Se trata del segundo álbum donde la voz principal corre a cargo de Phil Collins, aunque tampoco dejaría de lado la batería. Estamos ante un trabajo más oscuro y sombrío, donde Steve estaría relegado a un segundo plano en lo que a faceta de composición se refiere y comenzaban a aparecer ciertas discrepancias que desembocaron en el ya citado abandono de la nave por parte del guitarrista.
El disco contiene algunas composiciones importantes y de gran calidad como One For The Vine o Afterglow. También dejan espacio para algunas piezas instrumentales como Wot Gorilla? o Unquiet The Slumbers For The Sleepers In That Quiet Earth. A pesar de ser un disco donde se aprecian algunas disputas internas, lo que vino en posteriores años es incomparable en cuanto a calidad musical, siendo Wind & Wuthering un trabajo bastante notable.


6. Trespass (1970)


Tras un debut un tanto fallido, Trespass  mejora la propuesta inicial de forma sustancial y ya nos obsequia con algunos títulos que a la postre se convertirían en clásicos imperecederos de la banda. Hablamos de la genial Looking For Someone, y por supuesto de The Knife, de ritmo cabalgante y atmósfera sobrecogedora. En definitiva y comparado con el debut, las composiciones son algo más extensas y complejas, donde además mejoran bastante el sonido del grupo. Aquí comienza la leyenda de Genesis, aunque en años venideros de la década de los 70, la explosión artística subiría como la espuma.


5. A Trick Of The Tail (1976)


Peter Gabriel, el vocalista y compositor que tantas glorias había aportado al grupo, abandona el barco para lamento de muchos seguidores que se temían lo peor. Durante un tiempo, el grupo buscó vocalista a través de cintas que enviaban los candidatos, pero ninguno convencía. Finalmente, Phil Collins dio un paso al frente y se erigió como la nueva voz del grupo sin abandonar la batería. Si muchos esperaban una bajada de calidad acusada en las composiciones, eso no sucedió en este disco, donde todavía supieron mantener la esencia progresiva y la inercia compositiva de álbumes pasados. Un álbum donde el que más activo se mostró en la faceta compositiva fue Tony Banks, aunque en algunos temas, ese aspecto caía en la espalda de todos los miembros, tal y como venían haciendo hasta el momento. Para el recuerdo nos dejaron canciones magistrales como la inicial Dance On A Volcano, la acústica y sugerente Entangled, la extensa y delicada Ripples o la inspirada y homónima A Trick Of The Tail.


4. Nursery Crime (1971)


Era el tercer trabajo de la banda cuando el batería John Mayhew y el guitarrista Anthony Phillips abandonaban Genesis y serían reemplazados por Phil Collins y Steve Hackett respectivamente, uniéndose a Peter Gabriel, Mike Rutherford y Tony Banks, estableciéndose así la formación clásica del grupo, precisamente con la que alcanzarían los momentos creativos más excelsos. El sonido se vuelve más pulcro y nítido a la par que complejas, donde las composiciones alcanzaban cotas de calidad muy notables. Casi todas las canciones fueron compuestas por todos los miembros del grupo. Considero que Genesis han compuesto 4 discos que pueden catalogarse como obras maestras, pues Nursey Crime es la primera de ellas. El motivo radica en composiciones como The Musical Box, un collage sonoro repleto de cambios de ritmo donde se empezaba a notar el potencial de la formación clásica. Si alguien quiere saber porqué Phil Collins está considerado un gran batería, es preciso que escuche The Fountain Of Salmacis. Trabajo impresionante.


3. Foxtrot (1972)


Tenían una gran papeleta por delante tras la publicación de un álbum tan majestuoso como Nursery Crime, y es que igualar tal obra supondría un reto bastante complicado de superar. Pues bien, no solo han igualado la propuesta sino que dieron un paso más en su evolución artística. Si The Musical Box era el buque insignia del anterior trabajo, aquí responden con Super's Ready, una de las composiciones más fascinantes, complejas y espectaculares, no solo del grupo en sí, sino del rock progresivo en general. La teatralidad aparece en los directos de la banda, ejerciendo Peter Gabriel como maestro de ceremonias, comenzando además a ser muy reclamados por los seguidores progresivos, que ardían en ganas de ver en directo a una banda que aseguraba espectáculo musical y visual en los conciertos de la época. No podemos olvidarnos de otros títulos tan imprescindibles como Watcher Of The Skies o Time Table.


2. The Lamb Lies Down On Broadway (1974)


Excelente álbum de rock progresivo en clave de ópera rock. Considerado por la mitad de un sector de seguidores de la banda como el mejor álbum de Genesis, rivalizando directamente con Selling England By The Pound, el álbum que adora la otra mitad. Lo cierto es que según Peter Gabriel, el argumento del disco se basa en El Topo de Alejandro Jodorowsky, siendo el propio vocalista el encargado de escribir casi todas las letras, para guiar la historia por los cauces que tenía en mente. Lo cierto es que aparecían las primeras discrepancias, donde Steve Hackett se sentía frustrado al no atenderse a sus ideas. Lo maravilloso del álbum, es que afortunadamente esas fricciones internas entre algunos miembros no se notan en un disco doble de excelentes canciones y de exquisita instrumentación donde resulta imposible destacar un tema por encima de otro al tratarse de un trabajo conceptual. Lo que sí realmente ocurrió, es que tras este disco, Peter Gabriel abandonaría la banda.


1. Selling England By The Pound (1973)


Un disco para ser abrazado eternamente y así no soltarlo jamás. Cuando un grupo tiene tantas obras de gran calidad, al final, al realizar un artículo de este tipo, te toca decidir sobre todo por gusto personal, y así es como me he decidido por Selling England By The Pound como el mejor trabajo de Genesis y en detrimento de The Lamb Lies Down On Broadway. 8 canciones que son joyas pulidas, listas para brillar desde el primer momento. Donde unas letras de ensueño se acomodan en una base instrumental impresionante, que tiene como puntos altamente desbordantes en composiciones como la inicial y espectacular Dancing With The Moonlight Knight, la vibrante The Cinema Show, la juguetona I Know What I Like (In Your Wardrobe) o mi debilidad personal, que no es otra que Firth Of Fifth. Me quedo sin palabras para describir lo que mis oídos recogen cada vez que suena este disco. La grandeza de Genesis nunca alcanzó cotas tan altas, casi infinitas.



martes, 29 de julio de 2014

8 discos esenciales de Blue Öyster Cult.

Blue Öyster Cult es una formación procedente de Long Island (Estados Unidos), que fue impulsada por Sandy Pearlman, un estudiante universitario y crítico musical que contaría con la colaboración de Richard Meltzer. Figura relevante que a la postre se convertiría en representante y productor de la banda, además de colaborador en algunas composiciones y letras . La formación clásica de la banda está compuesta por Eric Bloom (Voz, Guitarras), Eric Bloom (Voz, Guitarras), Allen Lanier (Guitarras, Teclados), Joe Bouchard (Bajo, Guitarras) y Albert Bouchard (Batería). 
El sonido del grupo fue variando con el paso de los años, pues en una primera etapa, el rock psicodélico y el blues rock se adueñaron de las composiciones, mientras que más adelante coquetearían con el heavy metal de la época, pasando por el hard rock, AOR e incluso algunos flirteos con el jazz-rock.
El camino que han tenido que recorrer no ha sido nada fácil, ya que han tenido que ir superando feroces críticas injustificadas por parte de sus detractores, que los tachaban de herméticos y fríos por emplear letras más profundas e inteligentes, que además se apoyaban en una estética e instrumentación un tanto oscuras. Incluso fueron acusados de simpatizar con el nazismo por una estúpida argumentación que se basaba en que el símbolo del grupo tenía ciertas similitudes con la famosa esvástica. En realidad, nada tenía que ver, es más, ni siquiera se parecían. Dicho símbolo fue creado por el artista Bill Gawlik en 1972, y el grupo lo adoptó como logo oficial. Al parecer, por lo leído en algunas recientes entrevistas, los propios integrantes siempre creyeron ser unos incomprendidos por parte de ciertos sectores de la crítica, ya que afirmaban ser unas personas simpáticas y accesibles que simplemente hacían su trabajo.


8. Imaginos (1988)


Un parto doloroso. Su grabación se inició en el año 1981 para editarse como un proyecto de Albert Bouchard y el impulsor, productor, letrista y compositor Sandy Pearlman. Bouchard fue expulsado de la banda y la discográfica rechazó publicar el álbum en el año 1984 con el nombre del bajista. Tras varios tiras y aflojas, el disco sería revisado de nuevo y acabaría comercializándose en 1988 bajo el nombre de Blue Öyster Cult. Finalmente contó con la participación de la formación original, a pesar de que alguno de sus miembros no colaboraría demasiado en la gestación del mismo. Obra conceptual de imaginería fuertemente influenciada por Lovecraft y adaptada para ser una especie de ópera rock. Para sorpresa de muchos, en el disco colaboran artistas de la talla de Joe Satriani o Robby Krieger, guitarrista de los Doors. La sonoridad del mismo se basa en un hard rock con pinceladas heavy, donde las composiciones se muestran sólidas, con melodías muy cuidadas y una instrumentación efectiva. Uno de los discos más incomprendidos de la formación, en parte por la escasa difusión y promoción por parte de la discográfica y evidentemente, por su extraña gestación.


7. Spectres (1977)


La banda quiso continuar en Spectres lo mostrado en Agents of Fortune, es decir, obsequiar al público con composiciones hard rockeras impregandas de melodías pop que daban como resultado canciones con estribillos pegadizos y melodías vocales muy agradables al oído. De esa forma llegaron algunos de los hits del disco, como son la espectacular Fireworks, la almibarada Celestial The Queen o la definitiva y magistral Godzilla. También dejan espacio para canciones más atmosféricas e intrigantes como Nosferatu. Se trata de uno de los trabajos más queridos de la banda, además de haber sido certificado como disco de oro.


6. Cultösaurus Erectus (1980)


Aires de cambio en el sonido de la banda con la llegada del productor Martin Birch, quien trabajó para bandas como Deep Purple, Black Sabbath o Iron Maiden. Ello se traduce en un sonido más robusto y potente, recuperando la dureza de los primeros trabajos, y alejándose por completo del sonido cristalino de trabajos como Agents Of Fortune, Spectres o el decepcionante Mirrors. Golpe sobre la mesa de una banda que necesitaba un cambio para no caer relegada al olvido. El disco ofrece una colección de canciones bastante variada, sobresaliendo la estupenda Black Blade, los aires jazz-rock de la divertida Monsters, la potente y apreciada Lips In The Hills o la enérgica The Marshall Plan, donde deciden homenajear por unos segundos y de puntillas el riff de Smoke On The Water de Deep Purple.  


5. Agents Of Fortune (1976)


Cansados de publicar discos magistrales pero sin obtener la repercusión  mediática que merecen , se lo juegan todo a una carta y Buck Dharma se saca un as de la manga. Esa jugada maestra se llama Don't Fear The Reaper, el clásico hit por excelencia que por fin les reportaría ese ansiado estatus que una formación de geniales músicos como ellos necesitaban. Un riff de guitarra precioso, apoyado en unas melodías vocales irresistibles que culminaban en una base instrumental francamente magistral. A partir de ese instante, el número de directos de la banda creció notablemente, convirtiéndose así en uno de los grupos más reclamados del momento. El álbum, algo más pomposo y melódico de lo que habían ofrecido hasta el momento en sus tres anteriores trabajos, contiene además grandes composiciones como This Ain't The Summer Of Love, True Confessions o The Revenge Of Vera Gemini, co-escrita por Patti Smith. Agents Of Fortune fue un punto de inflexión en la carrera del grupo.


4. Tyranny And Mutation (1973)


Todavía fuertemente influenciados por el rock ácido y psicodélico de la época, inciden en la fórmula mostrada en su debut discográfico. Las letras siguen siendo profundas e inteligentes, aderezadas por una instrumentación espectacular que aporta pinceladas de blues y boogie rock. Fruto de la fusión de todas estas características, hay quien se atrevió a decir que hacían "heavy metal inteligente". Aquí colabora por primera vez Patti Smith, que por aquel entonces era la pareja del teclista y guitarra Allen Lanier, co-escribiendo la genial Baby Ice Dog. Tyranny And Mutation aporta una buena cantidad de composiciones estrella como la inicial The Red & The Black, el rock and roll enérgico de O.D.'d On Life Itself  o la extensa y virtuosa 7 Screaming Diz-Busters. Un álbum excepcional.


Blue Öyster Cult (1972)


Un discazo de principio a fin que se vio enfrascado en polémicas por culpa de unos cuantos críticos que comparaban el logo del grupo con la esvástica nazi. Como podéis comprobar, no tiene nada que ver y es algo que con el tiempo se quedó en una anécdota ridícula y sin fundamento, que a punto estuvo de destrozar el ascenso hacia el estrellato del grupo. Como ya he dicho más arriba, el logo es obra del artista Bill Gawlik, y está basada en el símbolo que representaba a Cronos, titán de la mitología griega. El sonido del disco en sí representaba a las mil maravillas la acidez del rock más psicodélico, impregnado de buen blues rock y apoyado por unos buenos textos. Las composiciones eran bastante cortas en cuanto a duración, y teniendo en cuenta que en posteriores trabajos se explayarían bastante más en ese sentido. No hay canción que sobre, todas aportan su granito de arena, aunque yo destacaría Stairway To The Stars por encima del resto. Aquí comenzaba a forjarse la carrera de un grupo emblemático y muy querido por buena parte de músicos y público.


2. Fire Of Unknown Origin (1981)


Obra cumbre de máxima importancia para la banda, que además llegaba en un momento de horas bajas en cuanto a tirón comercial, pues a pesar de haber firmado anteriormente un magnífico álbum como Cultösaurus Erectus, las ventas habían sido flojas por culpa de la desconfianza generada tras un fallido trabajo de AOR-pop llamado Mirrors. Fire Of The Unknown Origins sería el segundo disco producido por Martin Birch, donde se aprecia un hard rock con reminiscencias metaleras de sonido mucho más maduro y pulcro a la par que potente y ágil, además de contener unas composiciones con mayor gancho melódico, lo que propició que fuese trascendental para el gran público. Parte del logro reside en un single efectivo y preciosista como Burnin' For You, que sorprendería a propios extraños por la luminosidad de la misma, algo poco frecuente en Blue Öyster Cult. El disco es excelente de principio a fin, con composiciones de estructuras variadas, dejando espacio para títulos más intrigantes y oscuros como Veteran Of The Psychic Wars o Vengeance por un lado, y otros con clara vocación de himno como Joan Crawford o la canción que da título al disco. 


1. Secret Treaties (1974)


Uno de los álbumes más emblemáticos de la década de los 70. Hubo críticos que incluso llegaron a afirmar en su momento que se trataba del mejor álbum de todos los tiempo. En principio, no se si es exagerado o no, lo que tengo claro es que determinar a un disco como el mejor, sea cual sea, es una temeridad. Ingredientes no le faltan para ser catalogado como tal, y es que aquí canalizaron toda esa rabia psicodélica hacia una dirección mucho más sofisticada, coqueteando fuertemente con el rock progresivo de la década de los 70. Patti Smith vuelve a aparecer para colaborar en la composición más emblemática del álbum, que no es otra que la majestuosa Career Of Evil. Por si fuera poco, en este álbum también se pueden encontrar clásicos como Astronomy o Flaming Telepaths. Este disco se disfruta mucho mejor en su conjunto, ya que todas las composiciones alimentan la engrasada maquinaria que aquí confeccionaron para deleite de muchos.

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