domingo, 2 de agosto de 2015

Judas Priest - Point Of Entry (1981)


Formación de la banda en Point Of Entry:
  • Rob Halford (Voces)
  • K.K. Downing (Guitarras)
  • Glenn Tipton (Guitarras y coros)
  • Ian Hill (Bajo)
  • Dave Holland (Batería)

Álbum controvertido donde los haya, quedó emplazado en el tiempo entre British Steel y Screaming For Vengeance, dos obras maestras de indudable categoría, y que sin duda dejaría marcada la opinión sobre este álbum en tiempos actuales. 
Point Of Entry cuenta además con ciertas particularidades que conviene destacar. Fue grabado en Ibiza Studios (España), durante octubre y noviembre del año 1980, donde presionados por la discográfica intentaron seguir la senda sonora de su antecesor, aunque ahondando todavía más en el hard rock de aquel, y dejando muy en segundo plano el heavy metal clásico. La búsqueda por ingresar en el mercado norteamericano marcó la composición del mismo.

La portada no pareció contentar a nadie, mucho menos a los seguidores. Incluso hubo otra alternativa para el mercado americano que tampoco destacaba en absoluto, más allá de presentar un logo de la banda mucho más profundo y detallado.

La recepción por parte de críticos y seguidores fue variopinta, e incluso hoy en día es motivo de disputas musicales. Algunos afirman que se trataba de un gran disco continuista que no puedo competir directamente con British Steel, y otros lo envían al más puro ostracismo por tratarse del primer trabajo de Judas Priest en el que el resultado global fue demasiado edulcorado, siendo además un frenazo a la evolución sonora y cualitativa. Bajo mi punto de vista, los dos bandos tienen razones realistas, y todo depende de cómo enfoque uno la escucha del álbum.

Lo cierto es que de por sí, el disco está muy descompensado, puesto que lo mejor está en la primera mitad, dejando para la segunda los cortes más anodinos. Heading Out To The Highway daba el pistoletazo de salida de forma magistral, siendo hoy en día reconocido como un clásico de la formación británica, que cuenta muchas veces con un hueco en los set list de los conciertos. Los riffs son tremendamente efectivos, servidos en bandeja para que Halford haga lo que quier con su voz, aprovechando la ocasión para decorar la canción con líneas vocales muy pegadizas. Fue el segundo single del disco y el primer tema de la banda en entrar en ciertas listas musicales estadounidenses. Don't Go resultó ser el primer single, y para muchos resultó ser una elección desacertada. La verdad es que resulta bastante inexpresiva hasta la llegada de los estribillos. Es por eso que ni siquiera triunfó en las listas británicas. Hot Rockin' tiene mucha fuerza y empaque, siendo algo más salvaje e indomable que las anteriores. Rob Halford destaca, como en casi todo el trabajo, y eso sí es una gran cualidad aquí, por su versatilidad en las voces. Turning Circles descoloca de buenas a primeras por su afán de buscar la complicidad del oyente desde los primeros segundos. Los riifs son sencillos y muy marcados, mientras que Halford nos sorprende con un enfoque que incluso puede llegar a ser hasta incluso glam. Esos "a-ha, a-ha" entonados con cierta sensualidad, hablan a las claras de las intenciones de Judas Priest en este disco.
Seguimos con dos sorpresas que sin duda son las que albergan buena parte de los elogias que haya podido recibir el disco. Hablamos de Desert Plains y Solar Angels. La primera es un medio tiempo exquisito, engalanado por muy buenas guitarras y una base rítmica de preciosos detalles. La segunda es una composición que demuestra el poderío del grupo a la hora de buscar nuevas ideas para crear canciones. 

A partir de aquí, el disco se viene abajo y no es capaz de seguir el tirón de la canciones ya comentadas. You Say Yes presenta un estribillo melódico que no encaja del todo con el resto de la canción. All The Way es un simulacro de corte festivo que no viene a aportar absolutamente nada, y que tampoco sobresale por su instrumentación. Lo intentan con un estribillo que por momentos arregla el desaguisado, pero se vuelve previsible y repetitivo. Quizás Troubleshooter consiga remontar el vuelo por momentos, mientras que la despedida encargada a On The Run es elevada a un nivel algo más superior gracias a las estratosféricas voces de Halford.

Point Of Entry llevaba todas las de perder por ser el predecesor inmediato de todo un suceso como British Steel. Sí, es cierto que por momentos parece la versión más dulce de una banda que hasta ese momento había dado pasos agigantados en todas sus publicaciones, sin embargo, el problema aquí no reside en la forma de plasmar el sonido, sino más bien en la falta de calidad de esas tres o cuatro canciones que terminan por lastrar un trabajo que en la primera mitad mantiene cotas de entretenimiento y de creatividad bastante elevadas. La llegada posterior de Screaming For Vengeance ayudó a que Point Of Entry acabara por ser apedreado de forma injusta en muchas ocasiones. Me quedo con esos temas que a la postre tuvieron un papel fundamental en los conciertos de Judas.

Mi puntuación: 6'75

Tracklist:
  1. Heading Out To The Highway
  2. Don't Go
  3. Hot Rockin'
  4. Turning Circles
  5. Desert Plains
  6. Solar Angels
  7. You Say Yes
  8. All The Way
  9. Troubleshooter
  10. On The Run



viernes, 31 de julio de 2015

Bruce Springsteen - Magic (2007)



Formación en Magic:
  • Bruce Springsteen (Voces, guitarras, armónica, órgano, sintetizador, glockenspiel y percusión)
  • Nils Lofgren (Guitarras y coros)
  • Steve Van Zandt (Guitarras, mandolina y coros)
  • Garry Tallent (Bajo)
  • Roy Bittan (Piano y órgano)
  • Clarence Clemons (Saxofón y coros)
  • Danny Federici (Órgano y piano)
  • Patti Scialfa (Coros)
  • Max Weinberg (Batería)
  • Soozie Tyrrell (Violín)
  • Orquesta en 'Your Own Worst Enemy' y 'Girls In Their Summer Clothes'.

Mucha controversia levantó en su momento el lanzamiento de este trabajo, que fue además el predecesor de un Devils & Dust donde abundaba el folk rock y los sonidos acústicos, muy al contrario de la obra que nos ocupa. La crítica no se ponía de acuerdo, o hablaban de un nuevo trabajo extraordinario, o lo tildaban de blando e inofensivo. No creo que todo se reduzca a blanco o negro, Magic contiene mucho rock épico, de ese que tanto le gusta descargar de vez en cuando al señor Springsteen, conteniendo muchas virtudes que activan ciertos sentimientos.

Acompañado por la E Street Band, plasma una serie de canciones que contiene muchos de los ingredientes esenciales en su carrera musical. A Bruce se le nota la rabia en este disco. Se le nota porque cree tener motivos para estarlo, y eso es lo que se respira tanto a nivel instrumental como a nivel de textos.

El primer corte del álbum es el más eléctrico y potente de Magic. 'Radio Nowhere', que además fue elegido como primer single, contiene ese arrebato huracanado que a veces muestra el estadounidense. Las guitarras rugen y el saxo hace lo propio, aunque a su manera. Poco más de tres minutos de potencia devastadora, claro está, teniendo en cuenta de quién hablamos.
'You'll Be Comin' Down' baja revoluciones, se engalana con un traje pop elegante que se recrea en las pegadizas líneas vocales del mismo. Teclados y órganos funcionando a la perfección, mientras Clarence Clemons nos muestra su pericia al saxo, instrumento con el que también destaca en 'Livin' In The Future'. La orquesta aparece en 'Your Own Worst Enemy' para dotar a la composición d eun envoltorio agradable a la par que bello, y claro, Bruce nos ofrece unas melodías vocales tremendamente pegadizas. En 'Gypsy Biker' la cosa se pone mucho más seria, empezando por los críticos textos. En lo que se refiere a la instrumentación, aparecen las armónicas, y con el paso de los segundos, la intensidad cobra una mayor fuerza. 'Girls In Their Summer Clothes' aparece en escena para recordarnos que Bruce tiene incluso talento para los cortes más sencillos, luminosos en apariencia, y en definitiva, más ligeros y con un marcado carácter pop. No voy a negar que es uno de los temas que más me entusiasman de Magic.

Después de semejante joya musical, hace acto de presencia 'I'll Work For Your Work', donde las melodías vuelven a ser sublimes, y Roy Bittan toma un mayor protagonismo con sus pianos. La sencillez de la canción que pone título al disco es tremendamente llamativa entre todo lo que le rodea. Pero es evidente que 'Magic' es necesaria en un álbum como el que nos ocupa, con su humildad y elegancia por bandera.
En 'Last To Die' regresan los ritmos frenéticos con guitarras punzantes, si bien es cierto que lo que de verdad quema aquí son las ácidas letras del autor. Otro de los cortes más destacados del álbum es sin duda 'Long Walk Home', de exquisita instrumentación, con excelentes aportes de saxo y ciertos solos de guitarra. 'Devil's Arcade' y 'Terry's Song' se encargan de despedir el álbum. La primera de ellas creciendo en intensidad según pasan los segundos, desembocando en un final apotéosico, mientras la segunda se mueve en terrenos acústicos de aguas folk, con armónica incluida.

Magic tiene muchas lecturas. Por una parte hablamos de un trabajo efervescente con instrumentación muy cuidada y letras críticas. Además, las melodías vocales efectivas y pegadizas, ayudan a que la escucha del álbum sea tremendamente amena. Por otro lado hay constantes momentos que nos recuerdan a discos pasados, aunque obviamente y teniendo en cuenta la cantidad de discos que el señor Springsteen ha publicado, es algo relativamente normal, y en parte por el carácter inconfundible con el que el 'boss' envuelve todas y cada una de sus canciones.

Mi puntuación: 7'5 

Tracklist:
  1. Radio Nowhere
  2. You'll Be Comin' Down
  3. Livin' In The Future
  4. Your Own Worst Enemy
  5. Gypsy Biker
  6. Girls In Their Summer Clothes
  7. I'll Work For Your Love
  8. Magic
  9. Last To Die
  10. Long Walk Home
  11. Devil's Arcade
  12. Terry's Song





jueves, 30 de julio de 2015

Ryan Adams - Ryan Adams (2014)



Formación en Ryan Adams:
  • Ryan Adams (Voces y guitarras)
  • Mike Viola (Diversos instrumentos, así lo acredita el libreto del disco)
  • Tal Wilkenfeld (Bajo)
  • Jeremy Stacey (Batería)
  • Marshall Vore (Batería y percusión)
  • Benmont Tench (Pianos y órgano)
  • Johnny Depp (Guitarras en "Kim", voces y guitarras en "Feels Like Fire")
  • Mandy Moore (Coros en "Trouble" y "Am i Safe")


Lo ha pasado mal Ryan Adams en los últimos tiempos. Aquejado de la enfermedad de Meniere, que lo tuvo postrado en la cama durante unos cuantos meses, fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de un artista que llevaba sin levantar cabeza en lo anímico desde principios de la década. 

Las ideas surgían pero no le convencían, acabó dejando en el tintero canciones que iban a ver la luz por diferentes decisiones y miedos. Ryan quería más inmediatez en sus canciones, algo que supusiera ver la luz al final del túnel, y con ese objetivo estuvo componiendo durante año y medio. Logró reunir a algunos de sus amigos más algún músico que fue conociendo, para así sacar a la luz este álbum homónimo de carácter más rockero que acústico, mirando claramente hacia la música de gente como Bruce Springsteen o Tom Petty. 

No hace falta esperar mucho para comprobar que este álbum es muy diferente al anterior Ashes & Fire. Nada más comenzar, 'Gimme Something Good' deja claro desde los primeros compases que aquí las cosas se han realizado de otra manera. Un riff de guitarra machacón nos acompaña en buena parte de la composición, mientras Ryan va fraseando con astucia y grandes líneas vocales que desembocan en un estribillo repetitivo pero con mucho gancho. 'Kim' cuenta con la colaboración de Johnny Depp en las guitarras, y que después repetirá en otro tema. En esta ocasión hablamos de un título más pausado y frágil. Muy agradable de escuchar.
'Trouble' confirma que estamos ante una perspectiva bien diferente a lo que Ryan nos tenía acostumbrados en los últimos tiempos. Es un hit maravilloso, de buenas guitarras y melodías infecciosas, y es que el disco en general aguarda diversas sorpresas que se van descubriendo con sucesivas escuchas, sin embargo también tiene la virtud de digerirse muy fácilmente. 'Am I Safe' es otra composición de excelente factura, que cuenta además con los coros de Mandy Moore, pareja de Ryan. Una de los pocos momentos en los que el álbum nos recuerda las labores más acústicas del artista en el pasado es 'My Wrecking Ball', que dicho sea de paso hace que lo asocie al Bruce Springsteen más acústico y folk.

Despertamos del agradable sueño con otro de los cortes que más me han entusiasmado. Hablamos de 'Stay With Me', que nuevamente reincide en unos riffs repetitivos que rompen en la entrada del magistral estribillo. De nuevo las melodías brillan con luz propia. 'Shadows' es tremendamente mágica. Las emociones que despierta son indescriptibles. En 'Feels Like Fire' repiten colaboración Johnny Depp y Mandy Moore, un tema bien resuelto que gana con las escuchas. 'I Just Might' es realmente fascinante, con esa contenida intriga de los primeros minutos, que se va liberando según nos vamos acercando al final de la misma, explotando magistralmente en la voz liberadora de Ryan Adams. 'Tired Of Giving Up' es un dulce paseo melódico repleto de buenos momentos. Tan inofensiva como genial, tan sosegada como bella. El final del álbum es responsabilidad de 'Let Go', muy apropiada y con la calidad suficiente para hacer que no decaiga el nivel del álbum. 

Ryan Adams es el despertar de un músico que lo ha pasado francamente mal en los últimos tiempos. Escuchando el disco da la sensación de que Ryan se ha recuperado para la causa, y lo ha hecho con fuerza. Una fuerza que se plasma en las guitarras y en el potencial del grueso de las composiciones.

Mi puntuación: 8'5   

Tracklist:
  1. Gimme Something Good
  2. Kim
  3. Trouble
  4. Am I Safe
  5. My Wrecking Ball
  6. Stay With Me
  7. Shadows
  8. Feels Like Fire
  9. I Just Might
  10. Tired Of Giving Up
  11. Let Go





martes, 28 de julio de 2015

Black Sabbath - Heaven and Hell (1980)



Formación del grupo en Heaven and Hell:
  • Ronnie James Dio (Voces)
  • Tony Iommi (Guitarras)
  • Geezer Butler (Bajo)
  • Bill Ward (Batería)
  • Geoff Nicholls (Teclados)

Black Sabbath pasaba por uno de sus momentos más difíciles. Venían de publicar dos trabajos tremendamente mediocres, el consumo de drogas comenzó a ser cada vez mayor, no había entendimiento entre Iommi y Osbourne, y para colmo, este último era incapaz de parar, reflexionar e intentar componer para un nuevo disco. Tras una serie de incidentes y acontecimientos que darían para hacer un libro pero que yo he decidido pasar por alto, Ozzy acaba fuera del grupo que le dio sus días de gloria, y es reemplazado por el pequeño y talentoso Ronnie James Dio.

Presionados por la discográfica e incluso por ellos mismos, al no querer cometer los mismos errores del pasado para no volver a publicar discos mediocres, dan un paso hacia adelante y se gesta Heaven and Hell, un álbum que inaugura la andadura de la banda en la década de los 80, y que fue grabado entre finales del 1979 y enero de 1980, bajo la batuta del afamado productor Martin Birch.

En cuanto se pone en circulación el disco, la crítica y el público afirmaban que Black Sabbath se había instaurado en el heavy metal del momento, abandonando los retazos doom oscuros de sus primeras obras, y sobre todo alejándose de la horterada de los dos anteriores al que nos ocupa. Además, las voces de Dio daban mayores posibilidades creativas por la amplitud de su registro vocal.

Eso demuestran desde el primer corte, ya que 'Neon Knights' es un pelotazo inspirador repleto de buenas y claras intenciones. Se adivinan esas mayores posibilidades vocales desde los primeros compases, y es que no hay comparación posible entre la voz del pequeño Ronnie y la de Ozzy, por eso cada uno es un maestro en lo suyo, y de ahí el cambio que se atisbaba nada más saberse el nombre del sustituto. Es evidente que no es un álbum de relleno en la carrera de la banda.
La épica de 'Children Of The Sea' produce emociones realmente intensas desde los primeros acordes de guitarra. Los primeros fraseos de Ronnie, casi en un tono dulce y sosegado, pasan a ser voces más rasgadas en cuanto las guitarras sedientas de heavy aparecen en escena. El estribillo es tremendamente melódico, y un homenaje a la elegancia. 'Lady Evil' se abriga con un traje hardrockero de estructura bien definida y riffs sencillos. No voy a hablar de que se trata de una composición de transición, pero es que lo que llega a continuación son palabras mayores. Hablamos de la canción homónima, la que resume el espíritu del álbum y reúne todas las virtudes del mismo. Dio la hace muy suya, recordando esas labores tan fantásticas que ya nos había brindado en los álbumes de Rainbow. No puedo destacarlo tan solo a él, obviamente, pues las guitarras de Iommi son excelentes, al igual que la base rítmica imponente de Butler y Ward.    

'Wishing Well' parte con la desventaja de ser eclipsado por las mejores canciones del disco, pero sigue siendo un buen ejercicio de hard rock. Mientras tanto, 'Die Young' sí se levanta y contesta sin tapujos sus replicantes, siendo un tema con luminosos destellos técnicos por parte de todos los integrantes. Un temazo que sirve de ejemplo para ensalzar las virtudes de esta nueva unión musical. En la parte final nos aguardan dos temas como 'Walk Away' y 'Lonely The World', que destacan por momento gracias a la destreza de los músicos y consiguen mantener el alto nivel del álbum hasta las últimas notas musicales.

Heaven and Hell es el despertar de una bestia que estuvo demasiado tiempo dormida, fruto de excesos incontrolados. Era una nueva era para los que en su día mandaban sobre el resto, una nueva época en la que tenían que afrontar una humilde recuperación para que crítica y público volvieran a contar con ellos en la élite del heavy. El primer paso no pudo ser mejor, puesto que hablamos probablemente del mejor trabajo de Black Sabbath sin Dio, y uno de los mejores de la historia de la formación.

Mi puntuación: 9

Tracklist:
  1. Neon Knights
  2. Children Of The Sea
  3. Lady Evil
  4. Heaven and Hell
  5. Wishing Well
  6. Die Young
  7. Walk Away
  8. Lonely Is The World




lunes, 27 de julio de 2015

Screaming trees - Dust (1996)


Formación de la banda en Dust:
  • Mark Lanegan (Voces y guitarras)
  • Gary Lee Conner (Guitarras, sitar y coros)
  • Van Conner (Bajo, guitarras y coros)
  • Barrett Martin (Batería, percusión, cello, conga, tabla y djembé)

Año 1996 y parece demasiado tarde para editar un álbum grunge. Screaming Trees lo hacen, publican Dust y la discográfica no les renueva el contrato. Paradojas de la vida, con él llegaron a ser disco de oro, pero no fue suficiente para Epic, y tampoco para que se les tuviera en cuenta como una de las bandas de cabecera del movimiento. El error del grunge y de los medios fue estrechar el cerco, resumir su historia a un puñado de bandas y dar la espalda a otras tantas, lo que en parte provocó que la existencia del mismo corriese peligro y las formaciones que iban sobreviviendo tuviesen que reinventar parte del sonido.

Al margen de todo ello, Dust es una de las mejores obras del estilo por su calidad, y porque pocas llegaron a ser tan completas y ricas en variedad, y no, no lo firmaron ni Nirvana, ni Pearl Jam, ni Soundgarden, sino cuatro músicos de indudable valía en el que sobresalía la arenosa voz de Mark Lanegan. Uno de los castigos más grandes del mundo de la música se lo llevaron ellos, los Screaming Trees. Son muchas las preguntas que se formulan alrededor de este caso tan extraño, y pocas las respuestas que se obtienen, pero quizás una de ellas es que la propuesta musical de esta banda englobaba un público más adulto, mientras que las más afamadas ponían su diana en un mercado algo más juvenil por aquel entonces.

Una atmósfera oriental se apodera de la inicial 'Halo Of Ashes', un corte compuesto por un conjunto de instrumentos que en su total conforman un experimento sonoro pocas veces realizada en el grunge. Incluso por momentos se asoman ecos a Led Zeppelin. A continuación, 'All I Know', un temazo directo y rotundo que tuvo su momento de gloria. Un himno rockero que desprende grandeza por todas sus notas musicales, con una interpretación sublime, como no podía ser de otra manera, del señor Lanegan. Destacar también la gran labor guitarrera y por supuesto la base rítmica.
'Look At You' se muestra como una balada de impresionantes facultades, manejada hábilmente por las voces de Mark, que dota a la composición de una densa belleza y melancolía. 'Dying Days' es un corte que va ganando en intensidad a medida que pasan los segundos, y dónde colabora con sus guitarras eléctricas el bueno de Mike McCready. Seguimos con la magistral 'Make My Mind' y su guitarra incesante que va creando melodías machaconas a la par que interesantes. Las líneas vocales destacan desde el inicio de la misma. Ojo al solo del señor Gary Conner, que no por sencillo merece menos atención.

Cambiamos totalmente de registro con la preciosa 'Sworm and Broken', donde las guitarras acústicas y los arreglos de acuerda se apoderan del ambiente. Lanegan dibuja unas preciosas melodías vocales que desembocan en un estribillo sencillamente memorable. Ya en la parte intermedia aparecen los teclados de Benmont Tench (Tom Petty & The Heartbreakers) para rematar la faena con la poesía de sus dedos. 'Witness' arremete con fuerza para mostrarnos la parte más salvaje de la banda, que nuevamente vuelve a sobresalir por sus melodías adictivas y por un trabajo de guitarra entusiasta.
'Traveler' se engalana con guitarras acústicas y mellotrón, para pleno lucimiento vocal de Lanegan. Por si no teníamos bastante con el dinamismo y la inquietud de la banda, aparece la psicodélica 'Dime Western' con guitarras serpenteantes y geniales aportes de sitar que dotan a la canción de un sabor oriental. 'Gospel Plow' despide el álbum con cierto sabor hindú, que tan pronto te recuerda a los Zeppelin más folk en los compases iniciales, como al hard rock más polvoriento de los setenta.

Dust es una obra maestra que mereció mayor suerte en su momento. Hoy se ha quedado en tierra de nadie, y es conveniente darle un pequeño empujón para que más gente se anime a darle una oportunidad. Bien es cierto que la carrera en solitario de Lanegan, enfocada a terrenos folk e incluso a ciertos sonidos industriales y electrónicos, ha hecho que buena parte de sus seguidores giraran la cabeza para darle una escucha a todo lo que había realizado en Screaming Trees. Aún así, se ha perdido mucho tiempo y parece que tanto el disco como la banda está abocada a conformarse con la etiqueta de culto. 

Mi puntuación: 9

Tracklist:
  1. Halo Of Ashes
  2. All I Know
  3. Look At You
  4. Dying Days
  5. Make My Mind
  6. Sworn And Broken
  7. Witness
  8. Traveler
  9. Dime Western
  10. Gospel Plow







Tiamat - Prey (2003)



Formación del grupo en Prey:
  • Johan Edlund (Voces y guitarras)
  • Thomas Petersson (Guitarras)
  • Anders Iwers (Bajo)
  • Lars Sköld (Batería)


Publicado en un ya lejano 2003, fue la continuación de Judas Christ, un álbum en el que los suecos indagaban en el rock gótico, dejando de lado la épica de trabajos como Wildhoney o A Deeper Kind Of Slumber, pero con resultados irregulares donde convivían hits de indudable valía con composiciones de relleno. Por fortuna, Prey consigue potenciar las virtudes de aquel y corregir parte de sus defectos, erigiéndose como una recuperación de identidad y de calidad, para salir de la autocomplacencia en la que estaban cayendo.

El disco comienza con uno de los platos fuertes del mismo, pues 'Cain' es uno de sus temas más destacados en los últimos tiempos. Las voces graves y lúgubres de Edlund son la guinda perfecta a una instrumentación afilada y tétrica, creando unas atmósferas realmente espeluznantes. Aparecen algunos elementos electrónicos en una de las partes centrales de la canción, pero no desentonan en absoluto. Tras un breve corte instrumental con poco que aportar, llegamos a 'Wings Of Heaven', de inicio acústico, sosegado, y que rompe la calma con un explosivo estribillo que dota a la composición una clara vocación de hit. Un dulce envenenado para los oídos del público. En esa tesitura se mueve 'Love In Chains', aunque aquí comienzan con fuerza desde los compases iniciales y a través de riffs cortantes. El estribillo cumple sobradamente con su cometido, con unas líneas vocales graves y melódicas. 'Divided' cuenta con la colaboración de Sonja Brandt, quien aporta su voz para crear un dueto con Edlund, algo que se repetirá en ' Carry Your Cross And I'll Carry Mine', aunque esta vez con melodías mucho más conseguidas, y siendo bastante más llamativa para el público. 'Triple Cross' es un interludio instrumental sirve para cerrar la primera parte del disco.

La banda abre fuego en la segunda mitad del disco con la potente 'Light In Extension', bien ambientada además por sus teclados. Edlund utiliza unas voces más asperas y pasadas por ciertos filtros que le aportan una mayor agresividad, sin embargo, los estribillos sus líneas vocales son algo más suaves y armoniosas. 'Prey' es una pieza delicada y casi susurrada, una calma que se extiende hasta 'The Garden Of Heathen', y que se ve pronto alterada por la contundencia guitarrera de 'Clovenhoof'. 'Nihil' está liderada por unos buenos pianos que guían sin tapujos la canció por senderos espinosos, intrigantes y ciertamente oscuros. A eso contribuyen las voces de Johan. 
Para el final nos obsequian con 'The Pentagram', una composición extensa, rica en matices instrumentales, y con textos de Aleister Crowley, un referente para el líder de Tiamat. Ni que decir tiene que las influencias de Pink Floyd están presentes a lo largo de todo el corte.

Prey es uno de los mejores trabajos de Tiamat en su carrera. Poco comparable eso sí, a discos como Wildhoney, A Deeper Kind Of Slumber o Clouds, por evidentes diferencias sonoras, no tanto por calidad, sin embargo fueron capaces de labrar un disco de rock gótico de gran valía, y sin duda de lo más destacable que han compuesto en los últimos tiempos.

Mi puntuación: 7'5

Tracklist:

  1. Cain
  2. Ten Thousend Tentacles
  3. Wings Of Heaven
  4. Love In Chains
  5. Divided
  6. Carry Your Cross And I'll Carry Mine
  7. Triple Cross
  8. Light In Extension
  9. Prey
  10. The Garden Of Heathen
  11. Clovenhoof
  12. Nihil
  13. The Pentagram



Alcest - Shelter (2014)


Formación de Alcest en Shelter:
  • Neige (Voces, guitarras, bajo, teclados, percusión y arreglos)
  • Winterhalter (Batería y percusión)

Los franceses Alcest, o lo que es lo mismo, la mente creativa de Neige, había ofrecido una serie de trabajos excitantes en los que mezclaba el black metal con el shoegaze, además de otros elementos que enriquecían su propuesta musical. En el anterior Les Voyages de L'Ame comenzó a producirse un cambio que incluía mayor profundidad en el shoegaze para ir dejando a un lado las partes más extremas de su estilo. Esa evolución se culmina en Shelter, donde cualquier elemento relacionado con el black metal desaparece para dejar espacio a melodías más cristalinas muy cercanas al dream pop. 
Era evidente que todo esto iba a dar que hablar, sobre todo porque Alcest comenzó a subir de popularidad de una forma meteórica, pero a su vez Neige no quería pecar haciendo una y otra vez lo mismo. La intención se aplaude, pero el resultado no es tan brillante como cabía esperar.

Shelter se inicia con 'Wings', una intro que enlaza  y casa perfectamente con 'Opale', primer single del álbum y primer momento controvertido por la repetición incesante de melodías que terminan por saturar la canción. Pólvora mojada a pesar de los esfuerzos de Neige por acercar su propuesta a un público algo más masivo. Con canciones así, se quedará en terreno de nadie. Por suerte, la magia comienza a brotar en 'La Nuit Marche Avec Moi', ya desde su inicio y gracias a unas guitarras tan cristalinas como preciosas. Las melodías vocales rayan a muy buen nivel y las atmósferas creadas recuerdan a los mejores momentos de la formación francesa. 'Voix Sereines' es un monumento ala belleza, una bocanada de aire fresco muy gratificante donde la intensidad se agudiza en la parte central de la misma. 'L'Eveil Des Muses' podría dar mucho más de sí, pero parece que Neige quiso jugar a la intriga, a contener una canción que pedía a gritos un cambio de ritmo, o al menos una explosión sonora que te atrapara con su onda expansiva sonora.

'Shelter' se encarga de darle nombre al disco y de cambiar un poco el camino que estaba tomando el álbum. Las guitarras son un poco más distorsionadas, y los teclados y pianos crean unos colchones realmente fantásticos. 'Away' aguarda una inesperada sorpresa. Aquí nos encontramos con la voz de Neil Halstead, convirtiendo una canción humilde y sencilla en algo más grandilocuente.
Ya como colofón final nos espera 'Délivrance', un tema de 10 minutos que aúna todos los ingredientes encontrados a lo largo de todo el álbum, siendo uno de los más destacados y por el que merecería la pena comprar este disco.

Shelter trata de ser un álbum ambicioso e intenta dar un enfoque diferente a la carrera de Alcest, ya que Neige tenía miedo de estancarse en un sonido que, aunque muy personal, pudiese terminar por cansar al oyente. No estoy seguro de que esta evolución sea la más acertada, o al menos no si las canciones llegan a hacerse por momento tediosas y monótonas, aunque en todas ellas se adivinan pinceladas de talento, obvios cuando hablamos de un compositor que ha llamado la atención de público y crítica desde sus inicios. Veremos si Shelter es o no un disco de transición.

Mi puntuación: 6'5  

Tracklist:
  1. Wings
  2. Opale
  3. La Nuit Marche Avec Moi
  4. Voix Sereines
  5. L'Eveil Des Muses
  6. Shelter
  7. Away
  8. Délivrance