lunes, 20 de octubre de 2014

20 discos esenciales de Punk Rock

A continuación haré una selección de 20 álbumes de punk rock que son imprescindibles para entender el movimiento punk, y así hacer una idea de la importancia y repercusión que han logrado algunas de sus bandas a lo largo de la historia de la música. Faltarán muchos nombres, desde luego, pero trataré de ser lo más justo posible. La selección de grupos y discos ha sido sumamente complicada. Vayamos al grano y sin establecer un orden en particular.

The Saints - Eternally Yours (1978)


The Saints es una de las formaciones más populares del movimiento punk de los 70, a pesar de estar fuera del epicentro al formarse en Brisbane (Australia). De todas formas, más adelante decidieron operar desde los Países Bajos, quizás por obtener mayores comodidades. 
La inclusión de secciones de viento les ayuda a realizar composiciones más vistosas, ágiles y amenas que desde luego, hacen que consigan llamar la atención incluso de oídos inexpertos en la sonoridad punk. Consiguieron llamar la atención con su debut (I'm) Stranded, aunque Eternally Yours ha sido un salto definitivo para la madurez musical de la banda. Know Your Product es un himno irresistible que les ha reportado muchas alegrías y ciertas dosis de popularidad.


The Adverts - Crossing The Red Sea With The Adverts (1978)


De carrera efímera, The Adverts fueron capaces de llamar poderosamente la atención de los oyentes con este álbum debut, sobre todo gracias a composiciones como One Chord Wonders y Gary Gilmore's Eyes. Canciones cortas, melodías repetitivas, mensajes directos, es decir, todo lo necesario para despuntar en el punk de finales de los 70. Jamás pudieron igualar el éxito entre otras cosas porque solo publicaron un álbum más que en ningún caso consigue acercarse en calidad y popularidad al trabajo que nos ocupa.   


Vulgaires Machins - Compter Les Corps (2006)


Muy desconocidos dentro del movimiento, todavía se están labrando una reputación en su Canadá natal, que por supuesto va en aumento gracias a discos como Compter Les Corps. Tal y como intuirán los lectores, Vulgaires Machins emplean el francés para sus textos y la verdad, han hecho que todo suene muy compacto, minimizando el impacto que pueda causarle a los que no están acostumbrados a escuchar música cantada en dicho idioma. En las melodías vocales radica el punto fuerte de la banda, gestando canciones muy amenas y perfectamente tarareables. Recomiendo la escucha del álbum porque atesora una calidad fuera de toda duda, y seguro hará las delicias de los amantes del punk rock más melódico. Para mí ha sido toda una sorpresa.


Radio Birdman - Radios Appear (1977)


Otra banda australiana que ha aportado su granito de arena al movimiento punk, aunque esta vez desde Sydney. La sonoridad de la banda es menos primitiva, acercándose en parte a sonidos hard rock de la época e incluyendo algunos elementos del movimiento "surf". Canciones como New Race, Aloha Steve & Danno o What Gives?, se encuentran entre lo mejor de su discografía. Este disco debut fue esperanzador para la banda e incluso lograron publicar un segundo trabajo de calidad similar, aguantando así el envite de no ser flor de un día. A principios de los 80 se disolvieron aunque en 2006 regresaron para publicar el más que decente Zeno Beach. 


The Clash - London Calling (1979)


Tras una mítica portada se esconde un disco legendario. The Clash sonaban mucho más pulcros y cristalinos que todos sus competidores, con composiciones algo más elaboradas, melodías vocales trabajadas y buenos coros que conformaban una colección de títulos que los situaba entre los más grandes del punk, algo que todavía se mantiene en la actualidad. La canción que da título al disco es un himno imperecedero que además es protegida por unos cuantos escuderos como Spanish Bombs, Train in Vain, Clampdown o Rudie Can't Fail. Jamás lograron siquiera igualar esta obra, es más, ni siquiera lograron acercarse.


Rancid - ...And Out Come The Wolves (1995)


Rancid publicaron en 1995, uno de los mejores discos de punk en la década de los 90, y para ello emplearon algunas sonoridades propias del ska, tal y como se puede escuchar en Time Bomb, una de las composiciones más importantes del disco. Se formaron en Albany (Estados Unidos) y en dicha década obtuvieron sus mejores resultados en cuanto a calidad y repercusión, algo que han ido perdiendo con el paso del tiempo, principalmente desde mediados de la década del 2000 en adelante. Ruby Soho  y Root Radicals ponen la guinda a un pastel sumamente atractivo. 


Wipers - Youth of America (1981)


Nunca han ocupado las primeras páginas de las revistas musicales porque la popularidad del grupo nunca alcanzó cotas demasiado altas, sin embargo, musicalmente nunca han tenido que envidiar absolutamente nada de los más grandes del género. La banda estadounidense fue capaz de publicar unos tres primeros discos de ensueño, siendo Youth of America mi favorito entre ellos. Eran capaces de componer canciones de más de seis minutos, algo inusual dentro del punk de principios de los 80, y es ahí donde brillan con luz propia canciones como la que da nombre al disco o When It's Over. En el futuro fueron evolucionando su propuesta musical, arrimándose a diferentes estilos como el rock alternativo.


Dead Kennedys - Fresh Fruit For Rotting Vegetables (1980)


La vertiente punk de los Dead Kennedys asomaba la cabeza hacia terrenos más hardcore e incluso anárquicos. La tenebrosa portada resume perfectamente el contenido de un disco donde Holiday in Cambodia trascendió por méritos propios incluso al gran público. No toda la grandeza del disco se resume en una canción, y es que títulos como Kill The Poor o California Über Alles. 
Después de este trabajo, supieron publicar buenos álbumes, aunque solo hasta mediados de los 80, pues ahí se terminaría la actividad de los Dead Kennedys.


Heartbreakers - L.A.M.F. (1977)


Heartbreakers quizás vengan a aportar la parte más glam del momento junto a los New York Dolls. Una formación estadounidense que solo publicó un trabajo, y que además estaba integrado por Johhny Thunders y Richard Hell entre otros. L.A.M.F. es una maravilla donde nos obsequian con canciones como Chinese Rocks, Born To Loose o Get Off The Phone. Un capricho que dio como fruto esta joya muy apreciada por los eruditos del punk. 


Sex Pistols - Never Mind The Bollocks Here's The Sex Pistols(1977)


Más ensalzados por el icono punk en el que se convirtieron que por sus dotes musicales. El nombre de los Sex Pistols provoca admiración y repudia a partes iguales, y en ambos casos creo que está justificado, dependiendo de lo que tengamos en cuenta. Si hablamos de agallas y de la anarquía que representaron por aquel entonces, sí que merecen esas alabanzas, pero si atendemos al apartado más estrictamente musical, es probable que encontramos a centenares de bandas punk mejores que ellos. Así a todo, imprescindibles a la hora de hablar del movimiento por lo que han aportado, aunque solo sea por la actitud.


The Damned - Machine Gun Etiquette (1979)


Después de un magnífico debut que les posicionaría en la cresta de la ola punk, defraudaron con un segundo trabajo prescindible que además rozaba la mediocridad. Llegaba el turno de sacarse la espina con su tercera publicación y así llegó una de sus obras cumbre. Machine Gun Etiquette es un trabajo fascinante de punk rock que además incluye algunas de las composiciones más clásicas de la formación como Smash It Up o Love Song. Canciones rápidas, ágiles, vibrantes, enérgicas, y algunas con alta carga melódica. Después de este trabajo vendrían los acercamientos al rock gótico que tan en auge estaba en los años 80. 


Richard Hell & The Voivoids - Blank Generation (1977)



Punk rock con reminiscencias art punk que hacen las delicias de los amantes del estilo. Un álbum bien ejecutado, ameno y con sus dosis de rabia, muchas veces contenida en detrimento de una delicadeza instrumental que no todos han llegado a plasmar. Blank Generation es una piedra más en los cimientos del estilo y en el devenir del mismo. No se entendería el punk de las siguientes décadas si discos como éste no hubiesen surgido a finales de los 70. La canción homónima es la llave de todas las puertas de esta publicación.


The Stooges - Fun House ( 1970)


La leyenda de Iggy Pop comenzaba a dar sus pasos más importantes en el seno de los Stooges, una formación capital que ayudaría a dar forma al punk rock de años posteriores, todo ello guiado por un rock de garaje sucio a la par que interesante y honesto. Aquí encontramos esa maravilla titulada Down on the Streets, una de las composiciones definitivas de la banda estadounidense, aunque composiciones como Tv Eye o Loose tampoco se quedan atrás en cuanto a importancia se refiere. Una de las maravillas surgidas del proto-punk.


New York Dolls - New York Dolls (1983)


Pelos cardados y actitud glam para otra de las formaciones que ayudarían a dar con la clave en el auge punk. Afincados en un proto punk glam con aires de rock clásico, han sido capaces de influenciar a multitud de bandas de diferentes movimientos musicales, lo que habla a las claras de su legado e impronta en décadas posteriores. Ese disco debut comienza a lo grande con Personality Crisis, un himno imperecedero que los llevaría a ocupar las portadas y cabeceras más importantes de los medios que daban cobertura a diversos estilos musicales. Looking for a Kiss y Trash  ayudaban a engrandecer la leyenda de este fantástico debut.


Buzzcocks - Love Bites (1978)


Tras una portada para olvidar, se esconde un contenido musical en forma de canciones que revitaliza la propuesta punk de la década. Publicaron un álbum debut memorable, de quitarse el sombrero, pero Love Bites ofrece canciones algo más sólidas y certeras. Un grupo al que le gustaba coquetear con la sonoridad pop para ofrecer estribillos más melódicos que sus compañeros de fatigas por aquel entonces. El ejemplo más claro es ese genial dardo edulcorado titulado Ever Fallen in Love (With Someone You Shouldn't've), de ritmo frenético y estribillo pegajoso, engrandecido por unos coros francamente sublimes. Love You More y Promises inciden en esa dosis melódica, sin embargo son incapaces de toser la grandilocuencia de la composición capital ya citada. 


Social Distortion -  Sex, Love and Rock 'n' Roll (2004)


¿La última gran banda punk? Hay muchas formaciones publicando buenos discos, pero parece que Social Distortion es el éslabón más grande que queda entre el punk de antaño y el actual, todo ello aderezado con gran contenido melódico, donde los estribillos mandan y el rock and roll se deja entrever bajo una maraña de guitarras sublime, solo superadas por las rasgadas líneas vocales del bueno de Mike Ness. No hay una sola canción de relleno, hay espacio para composiciones enérgicas que te dejan sin respiro, pero también para medios tiempos sofisticados que te dejan con la boca abierta. Ya habían realizado discos impresionantes anteriormente, pero este álbum es tremendamente ameno e infeccioso.


Ramones - Rocket to Russia (1977)


El nombre más popular del estilo. Ese que puede verse impreso en multitud de camisetas y ser portadas por personas que ni siquiera saben que ese nombre pertenece a un grupo de música. Ha sido tal la influencia y actitud mostrada por sus componentes, que incluso se les ha personado los coqueteos extraños con el pop más almibarado, donde con prejuicios aparte, también han sabido moverse para ofrecer canciones que harían palidecer a montones de bandas y solistas que llevan toda su vida anclados en el pop. 
Ninguno de los integrantes era un virtuoso a los instrumentos, pero mostraron que con sus limitaciones podían ofrecer una música genuína plagada de momentos brillantes. Ya habían saboreado las mieles del éxito antes de Rocket to Russia, pero es aquí cuando la nave Ramones comienza a situarse en lo más alto. Canciones cortas y singles efectivos tales como Sheena is a Punk Rocker o Rockaway Beach.


X - Los Ángeles (1980)


Formación estadounidense que a pesar de tener un puñado de álbumes de gran calidad, nunca han tenido la repercusión que los grandes del género, por lo que casi se podía decir que incluso son muy desconocidos dentro del gran público. Sus tres primeros trabajos se sitúan entre lo mejor de su carrera, siendo este álbum debut el que más fresco y ágil suena, apoyándose sobre todo en el factor sorpresa. Composiciones cortas y efectivas, cantadas por voces masculinas y femeninas o alternándose magistralmente. Emplean elementos propios del psychobilly, por lo que la sonoridad se vuelve muy rockandrollera en determinados momentos.


Bad Religion - Against The Grain (1990)


Uno de los nombres más populares de finales de los años 80 y de la década de los 90. Todavía se mantienen en activo publicando discos de buena calidad, aunque nunca comparables con la grandeza de aquellos publicados en aquellas fechas ya mencionadas. Against The Grain se encargó de dar la bienvenida a los 90 y la verdad no lo pudieron hacer de la mejor forma. Se trata de un disco que se mueve entre el punk y el hardcore melódico que deja para la posteridad himnos como 21st Century (Digital Boy), Anesthesia, Modern Man o Turn On The Light. 


Patti Smith - Horses (1975)


La poetisa Patti Smith se ha ido moviendo por diferentes estilos musicales a lo largo de su carrera, a la vez que ha colaborado con numerosos músicos de primera plana mundial. Antes de todo eso, nos ofreció un disco como Horses, un debut de sonido proto-punk con aires de canción de autor, pinceladas de rock garajero y gotitas de art punk, donde destacan composiciones como la estupenda Gloria, la espectacular Free Money o la monumental Birdland. Uno de los mejores discos de la historia del rock, para muchos inclasificable por la cantidad de estilos que aborda, pero que desborda actitud punk por cada texto y sonido musical que aquí reposan.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

8 discos esenciales de Bunbury.

Nacido en Zaragoza en el año 67, el vocalista, letrista, compositor y productor Enrique Ortiz de Landázuri Izardui, más conocido como Bunbury, es uno de los nombres más destacados de la música española. Su influencia ha sido tan grande, que a lo largo de los años no han parado de salir artistas reconociendo que se han alimentado de la música del maño. Su popularidad explotó con la banda Héroes del Silencio, probablemente la banda de rock más internacional del territorio español y ello se ha extendido a su carrera en solitario.
Valiente y profesional, ha querido desmarcarse de la música de su banda madre cuando lo cómodo y fácil sería seguir con el mismo estilo. Buen compositor y letrista, y excelente en cuanto a interpretación. Su fuerte es el directo, donde su voz siempre está a la altura de las circunstancias. No le quedan muchos estilos por explorar a Enrique, puesto que ha intentado que en sus discos haya diversidad y eclecticismo, sabiéndose mover con mucho acierto en la mayoría de ellos.



8. Licenciado Cantinas (2011)


La idea de un disco de versiones que revisara parte del cancionero latinoamericano, es algo que llevaba rondando la cabeza de Enrique desde hacía algunos años. No fue hasta 2011 cuando decidió que había llegado el momento de hacerlo. Evidentemente, muchas de sus canciones están llevadas al terreno del zaragozano, aunque él siempre se ha adaptado bien a las circunstancias. El álbum contiene un total de 15 canciones pertenecientes a gente tan dispar como Agustín Lara, Atahualpa Yupanqui, Lhasa de Sela y Guadalupe Ramos, entre otros. El resultado es satisfactorio, entre otras cosas porque la ejecución es brillante, sin embargo, como en tantos y tantos discos de versiones, apenas hay homogeneidad en él. Probablemente, Licenciado Cantinas sea muchísimo más disfrutable en terreno latinoameicano que en nuestro país, dado que aquí hay cierto desconocimiento por las obras del otro lado del charco. Personalmente y como es lógico, hay versiones mucho más logradas que otras.


7. Radical Sonora (1997)


El debut en solitario de Bunbury trastocó los planes de muchos de sus seguidores. Muchos creían que al abandonar el grupo, proseguiría su camino pero con un estilo similar. No solo se equivocaron, sino que a pesar de facturar un álbum que bien podría haber sido compuesto por una banda al uso, la forma de componer fue bastante diferente, realizando un disco de rock industrial con ciertas influencias orientales. Más adelante, se supo que la idea principal era que predominaran los elementos folclóricos por encima de los electrónicos, por lo que podemos adivinar que el resultado final fue bastante diferente al que Enrique tenía en la cabeza, por lo que la producción (a cargo de Phil Manzanera, guitarrista de Roxy Music que ya produjera varios discos de Héroes), a pesar de ser ciertamente buena, resultó ir en una dirección equivocada. De hecho, para Pequeño Cabaret Ambulante, Bunbury interpretó en directo varias canciones de este disco, aunque con un enfoque muy distinto, demostrando que las canciones tenían mucho más potencial del que se pensaba en un principio. Aún así, fue capaz de firmar joyas como la preciosa Alicia (expulsada al país de las maravillas), Salomé, Encadenados o Nueve. Por cierto, merece una atención especial la canción Polen, donde Bunbury nos obsequia con unas cuantas frases impresionantes.


6. El Viaje a Ninguna Parte (2004)


Disco doble compuesto mientras el artista viajaba por varios lugares de centroamérica, y donde la producción, realizada por él mismo, está enfocada desde una perspectiva más áspera y casera, aunque de forma premeditada, donde su voz se quiebra por voluntad propia y se torna en un lamento con clara vocación tabernera. Un álbum de diferentes estilos como el pop rock, rock, blues, folk e incluso elementos jazz, exquisitamente interpretado por El Huracán Ambulante, su banda de acompañamiento, que sin embargo podría haber sido muchísimo mejor si fuese un solo disco, donde se excluyeran las canciones con peor resultado. De ser así, estaríamos hablando de una de las obras más importantes del autor, pero debemos conformarnos con lo que Enrique ha querido, al fin y al cabo, si se ha realizado de esta forma, es para que no se rompa esa conceptualidad que rodea a El Viaje a Ninguna Parte. Lamentablemente, fue presentado por un mediocre single titulado Que Tengas Suertecita, probablemente el peor de su carrera, aunque después lo arregló con Los Restos del Naufragio. De todas formas, el atractivo del disco no reside en sus singles, sino en canciones tan maravillosas como la "beatleliana" El Rescate, una de las mejores que ha compuesto Bunbury en su carrera. La desgarradora Carmen Jones ofrece el lado más intimista del artista, mientras que Una Canción Triste te descoloca por su anárquico ritmo. El rock con mayúsculas nos espera en Anidando Liendres y La Señorita Hermafrodita, mientras el blues rock de Trinidad se antoja ciertamente exquisito. La despedida con Canto...El Mismo Dolor, es francamente emotivo.  


5. Palosanto (2013)


El último trabajo de Enrique hasta la fecha tiene una producción muy lujosa y detallista. Te das cuenta porque a cada escucha, descubres más y más detalles que antes habías dejado escapar. Las letras del disco contienen diferentes puntos de vista sobre temas tan trascendentales como los que hoy en día estamos viviendo, ya sea por la crisis, la corrupción y demás, aunque el propio autor asegura que lo que se refleja no es siempre su opinión personal, sino que hay varios puntos de vista sobre opiniones que ha ido escuchando a lo largo de los años entre diferentes personas. El álbum se compone de 15 canciones divididas en dos partes, una primera con cierto componente crítico y la segunda mucho más humana y esperanzadora, donde el pop rock y el rock más sofisticado, se dan la mano para ofrecernos canciones tan vistosas como el single Despierta, la genial Más Alto Que Nosotros Sólo El Cielo o el rock sin concesiones de Los Inmortales, que en mi opinión, es lo mejor del disco junto a la bella Plano Secuencia. El toque macarra lo aporta Destrucción Masiva, mientras la faceta más pintoresca recae en Hijo de Cortés, portadora de una letra amena que no tiene desperdicio alguno. El aspecto más intimista nos recuerda a lo mostrado en Las Consecuencias, donde Bunbury se desmarcó con un álbum de puro cantautor, que aquí recae en títulos como Causalidades, Mar de Dudas o Salvavidas. El sonido es inmejorable, pero el resultado global del disco está algo por debajo de sus obras punteras.


4. Hellville De Luxe (2008)


El disco más potente de Bunbury pudo haber apuntado muchísimo más alto si no fuera porque en la segunda mitad del mismo, la calidad de las composiciones van bajando en calidad y no siguen el ritmo de la primera. Producido por Phil Manzanera y Bunbury, el autor cuenta aquí con una nueva banda de acompañamiento llamada Los Santos Inocentes, la cual se ajusta perfectamente a discos de rock por el hecho de ser completada por una formación más "standard", siendo menos barroca y compleja que aquel exquisito El Huracán Ambulante. Dicho ésto, el disco se inicia con un corte vibrante y extenso como El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás, el cual incluye algunos textos de Casariego. A ésta le sigue Porque Las Cosas Cambian, una composición sumamente entrañable y llena de calidad. Bujías Para El Dolor es potente desde sus riffs iniciales, con unas estrofas ágiles y un estribillo memorable, algo que comparte con el single Hay Muy Poca Gente. Bunbury muestra su lado intimista en la pausada y melódica El Porqué De Tus Silencios, rebosante de paz y tranquilidad. A partir de aquí, le álbum pierde fuelle y tan solo la genialidad llamada Canción Cruel y la exótica Doscientos Huesos Y Un Collar de Calaveras mantienen el tipo. Hablamos de un disco muy notable, aunque la primera parte prometía muchísimo como para haberse estancado poco después.


3. Las Consecuencias (2010)


Tarde o temprano llegaría el disco en el que Bunbury se pondría la chistera de cantautor para ofrecernos sus composiciones más intimistas. Producido con mucho mimo por el propio artista, se trata de una obra oscura, desnuda y con algunos momentos de cierta luminosidad para contrarrestar cierta tristeza. Aquí predominan las acústicas y una sección de cuerda por encima de las guitarras eléctricas. Se presentó con un sorprendente single, pues se trataba de una magistral versión de Frente a Frente, clásico de Jeanette y cantada a dúo con Miren Itza de la banda Tulsa. El tema que abre el álbum es precisamente el que pone nombre al disco, una canción puramente acústica, de talante elegante y precisa interpretación. Le sigue Ella Me Dijo Que No, un corte de letra descorazonadora y reflexiones varias, que sirve de puente estable para El Boxeador, una metáfora que Bunbury pasea con confianza desde hace varios años. 21 de Octubre me recuerda a Canción Cruel de su anterior disco, quizás la semilla que hizo brotar este disco. Lo Que Más Te Gusto De Mí gana en melodías y unos adornos instrumentales sencillamente maravillosos. 
Al contrario que Hellville De Luxe, Las Consecuencias va ganando mientras se acerca a su final, pues todavía nos quedan temas como la genial Los Habitantes, el tema de rock por excelencia del disco y con un solo espectacular hacia el final. Una buena ruptura con la tendencia acústica general. Es Hora de Hablar alberga probablemente la mejor interpretación de Bunbury en muchos años, donde además nos obsequia con un final absolutamente desgarrador. En De Todo El Mundo se confiesa una vez más como un ciudadano vagabundo, y esta vez con unas melodías vocales muy acertadas que convierten a esta composición como una de las más destacadas del autor en los últimos tiempo. Para el final, Nunca Se Convence Del Todo A Nadie De Nada, canción que compuso en su momento para Niños del Brasil y que acabó por rescatar para este álbum. Broche de oro para un disco digno de aplauso.  


2. Pequeño (1999)


Bunbury se la jugaba a una carta tras la decepción que supuso ser su debut en solitario. De hecho, pensó en arrojar la toalla por llegar a sentirse incomprendido. Entonces, para él había llegado el momento de hacer el disco que llevaba tiempo rondándole en la cabeza. Decidió que si tenía que suicidarse artísticamente, lo haría con sus ideas y de una forma valiente. El cambio de estilo fue radical, apoyándose en un pop sofisticado con influencias mediterráneas y árabes, y de producción minimalista que corrió a cargo del propio Enrique. Ese supuesto suicidio, resultó ser la salvación del artista, puesto que el álbum fue recibido con muy buenos ojos por parte de la crítica especializada y el público, convirtiéndose con el tiempo en una de las mejores obras realizadas en nuestro país. Y es que, gustos aparte, la calidad de las composiciones es más que palpable desde el comienzo del mismo hasta el final. Precisamente, ese inicio, lejos de ser arrollador, lo hace de forma cariñosa y sosegada con la joya denominada Algo en Común. Esas caricias también llegan en títulos como Bailando con el Enemigo, donde Amaral se encarga de los coros, y sobre todo en El Viento a Favor, una composición de precioso envoltorio y sugerente contenido. Mientras tanto, la parte más folclórica recae en la sorprendente Infinito, un éxito rotundo a ambos lados del charco, aunque El Extranjero también fue recibida con los brazos extendidos. Lejos de la Tristeza es una pieza envolvente de estribillos contagiosos, aunque es ¿Dudar?, Quizás la canción donde más plausibles son los desarrollos instrumentales, magistralmente trabajados. Mención aparte requiere De Mayor, una canción que despunta desde los primeros compases. El estreno de "El Huracán Ambulante" como banda de acompañamiento de Bunbury no pudo ser más fructífero. 


1. Flamingos (2002)


Barroco, ecléctico, lujoso y excelso. Así se podría definir Flamingos, un álbum que funcionó muy bien comercialmente y que a su vez, se trata de la obra más completa y de mayor nivel musical de todos los que ha realizado hasta la fecha. La excelente producción corre a cargo del propio artista que, junto al "Huracán Ambulante" y unas cuantas colaboraciones como las de Jaime Urrutia, Kepa Junquera, Adriá Puntí y algunos nombres más, conforman este intrincado disco repleto de matices y buenas composiciones. Todo comienza en El Club de los Imposibles, de ritmo dinámico y metáforas salpicadas de boxeo. Le sigue una joya llamada , un piano rock vigoroso y ejecutado con exquisita técnica, y que fue cedida por Adriá Puntí y Umpah Pah para la ocasión. Sácame de Aquí es un tema lento, audaz, de textos notables y sonoridad exquisita e intimista, que contrasta con ese pop rock espacial que es Lady Blue, del que no se escapan esas claras influencias del señor Bowie. La belleza no se termina ahí y prosigue en San Cosme y San Damián, donde Enrique nos regala un estribillo frágil, precioso y con voces en falsete. No Se Fíe tiene un sonido cabaretero muy canalla mientras Tan Hermosos y Malditos suena apoteósico y con numerosos detalles preciosistas. También destacar dos cortes lentos que se dan la mano en el final del disco, aunque tienen un carácter bastante opuesto, pues por un lado nos encontramos con Mundo Feliz, que curiosamente se presenta con una sonoridad decadente y bastante trágica, para acabar enlazando con una gema como ...Y Al Final, que acaba poniendo el broche de oro a una obra de gran valía. Un disco que ayudó a asentar la carrera de Bunbury, y por el que todos empezaron a comprender que su carrera en solitario iba muy en serio.


martes, 2 de septiembre de 2014

10 discos esenciales de Gotthard.

Formados en Lugano (Suiza) a principios de la década de los 90, Gotthard es una formación de hard rock que junto a Krokus representan la cara más popular del pequeño país. Tanto es así que sus últimas once publicaciones, contando discos de estudio, directos y recopilatorios, han sido números 1 en Suiza.  Sin apenas pasos en falso, fueron labrando una sólida discografía que ha ido quemando etapas hasta el día de hoy. En 2010 llegaba el revés más grande del grupo, pues su respetadísimo vocalista Steve Lee, fallecía en las carreteras de Estados Unidos mientras cumplía el sueño de cruzar el país en moto, acompañado de sus amigos y esposa. Comenzaba a llover y paraban para ponerse los chubasqueros en el arcén, cuando un camión perdió el control, golpeando una de las motos que saldría despedida contra Steve.
Tras el suceso, la banda no se arrugó y buscó un sustituto para poder seguir publicando discos, además de asegurarse de que el candidato pudiese afrontar las canciones en directo de la época de Lee. Aquí entra en escena Nic Maeder.


10. Firebirth (2012)


Primera papeleta difícil de solventar al tratarse del disco póstumo a la muerte del vocalista Steve Lee. Gotthard tenían que demostrar que podían superar dicho suceso y así poder seguir publicando trabajos meritorios a pesar de tan sentida e influyente ausencia. El estreno de Nic Maeder en los micrófonos sería todo un reto para el nuevo inquilino, sobre todo porque tenía que estar a la altura de una de las mejores voces del hard rock europeo, aunque al menos cuenta con una baza importante a su favor, y es que a pesar de no tener el mismo sentimiento, carisma y tampoco los mismos matices, el timbre vocal es bastante similar al de Steve. El grupo no se anduvo con rodeos y reclutó a alguien que pudiese cantar con atino todas y cada una de las canciones compuestas anteriormente, además de asegurarse que las composiciones sigan yendo por donde solían. Sin embargo y a pesar de que la prueba la superan con cierta nota, hay algo que no termina de explotar en este Firebirth. Sí, es el hard rock melódico y espectacular al que nos tienen acostumbrados, pero faltan detalles y eso me hace pensar que el bueno de Steve aportaba mucho más en las composiciones de lo que en un principio podría parecer, por lo que se nota una que una de las piezas más importantes a la hora de gestar una canción, ya no está y se nota. 
Sobresalen canciones como Starlight, Give Me Real, Yippie Aye Yay, Fight y por supuesto, la excelente balada Remember It's Me, pero algunas de las composiciones carecen de la magia de antaño. Aún así, hablamos de un buen disco.


9. Bang! (2014)


El segundo trabajo de Gotthard tras la muerte de Steve Lee, supera con creces el del estreno de Maeder como sustituto. La receta es similar pero las canciones suenan mucho más compactas, además de recuperar cierta magia perdida en su momento. Un disco de hard rock sólido con grandes riffs, buenos solos de guitarra, base rítmica potente y melodías pegadizas. No le vamos a pedir a Maeder que iguale el carisma de Steve, eso es imposible, pero en la parte vocal cumple sobradamente. Para presentar Bang! optaron por poner toda la carne en el asador y nos muestran Feel What I Feel, uno de los mejores singles que han compuesto jamás, con su dosis de halo comercial, sus guitarras bien insertadas y unas melodías vocales que rozan la perfección desde las propias estrofas. Se convertirá en un clásico de los directos casi con total seguridad, algo que Maeder necesitaba para alimentar su confianza. La homónima Bang! aporta unos riffs machacones muy fáciles de recordar, Jump The Gun sigue la estela melódica del primer single, mientras que canciones como la "afrancesada" C'est La Vie y sobre todo la extensísima y enorme Thank You, añaden ingredientes valiosos que engrandecen el resultado general del disco. Por cierto, I Won't Look Down me recuerda en sus primeros compases al Kashmir de Led Zeppelin. ¿Un guiño a modo de homenaje?


8. Homerun (2003)


Venían de dar el que yo creo que fue su única mancha en una trayectoria impecable. Y es que Open (1999) supuso ser una decepción mayúscula para muchos de sus seguidores, facturando un álbum insípido incluso en las melodías, algo verdaderamente extraño cuando ahí radica una de las mayores virtudes de los suizos. Se pusieron manos a la obra para levantarse cuanto antes de aquel tropiezo y publicaron este Homerun, un álbum de todavía coquetea con el AOR, aunque ésta vez las composiciones son muchísimo más brillantes. Es un álbum que sin duda engancha desde el principio, y donde Steve Lee es el mayor beneficiado del mismo, puesto que su voz hace ganar muchos enteros a composiciones que en principio están algo por debajo de sus grandes obras. Así a todo, aquí tenemos títulos de melodías e instrumentación sugerente como Everything Can Change, la extraordinaria Take it Easy, la vibrante Light in Your Eyes, donde podremos escuchar el célebre Talk Box, y también la genial Eagle, uno de los temas diferentes del álbum por su sonoridad, la cual le diferencia del resto canciones. De todas formas, la estrella del disco no es otra que Heaven, probablemente la mejor balada que hayan compuesto nunca. 


7. Gotthard (1992)


Bajo una horrible portada se esconde un debut esperanzador que bebe directamente del hard/heavy rock de Whitesnake, entre otros grupos. Un álbum sólido que alberga algunas composiciones sumamente interesantes como Standing in the Light, aunque por supuesto, resulta muy llamativa la formidable versión que hicieron de Hush, un clásico de Joe South, también popularizada por Deep Purple. A pesar de que todavía buscaban pulir su sonido y evolucionar hacia terrenos algo más melódicos, nos regalan otros cortes sugerentes como Firedance o la balada All I Care For. Muy buenos mimbres sobre los que cimentarían sus posteriores trabajos, claves para entender la carrera musical de los suizos, sin duda, una de las bandas más importantes del hard rock europeo. Aquí estaban formados por Steve Lee a las voces, Leo Leoni e Igor Gianola a las guitarras, Marc Lynn al bajo y Hena Habegger en la batería. La formación sufriría pocos cambios de ahí en adelante, salvo en el puesto de segundas guitarras y evidentemente la de Steve Lee en 2010.


6. Human Zoo (2003)


Un disco deliciosamente irresistible que seguía bebiendo del hard rock más melódico con ciertos elementos AOR. La instrumentación es variada, dinámica y efectiva, con momentos sorprendentes y unas melodías vocales sobresalientes, las cuales brillan con luz propia en hits como Top of the World, Human Zoo o One in a Million. Luego tenemos otros títulos como Janie's Not Alone o What I Like, dos composiciones de claro enfoque comercial y estribillos pop que sólo un grupo como Gotthard sabe ejecutar a la perfección para que suenen interesantes y elegantes sin caer en la ñoñería barata o en factores más previsibles. La balada estrella corresponde al nombre de Have A Little Faith, excelentemente interpretada por ese monstruo llamado Steve.


5. Domino Effect (2007)


Tenían la difícil papeleta de dar continuación a su discografía tras haber facturado uno de los álbumes más impresionantes en los últimos tiempos, por el cual fueron capaces de derribar ciertos muros y así conseguir ser populares en otros países a los que nunca habían llegado con claridad. Ese álbum era Lipservice, irrepetible de principio a fin pero que los suizos tenían en mente darle un relevo más que notable. Así llegó Domino Effect, que para sorpresa de muchos posee un sonido más oscuro que su antecesor. Premeditado o no, lo cierto es que de esa forma se terminaron muchas de las comparaciones que podrían surgir en ese momento.  Eso no significa que no haya canciones pegadizas, para nada, simplemente han optado por añadir diferentes elementos que no les llevase a repetirse u optar por la solución fácil. Para que la sorpresa fuese algo más llevadera, nos presentan un exquisito medio tiempo llamado The Call, donde nuevamente la banda hace alarde de un buen gusto por las melodías más elegantes. La inicial Master Of Illusion sirve como ejemplo para lo que el oyente se va a encontrar. Melodías vocales acertadas y acompañadas por una instrumentación menos festiva y más contundente. Otro ejemplo de lo que digo puede ser la homónima Domino Effect, que junto a Bad To The Bone, Heal Me o Tomorrow's Just Begun, conforman una lista de canciones suficiente para darnos cuenta de la calidad que atesora este disco.


4. Need to Believe (2009)


La mala fortuna hizo que Need to Believe fuese el último trabajo Gotthard con Steve Lee antes de que falleciese. Un álbum fascinante que emana calidad por cada una de las notas musicales que aquí se encuentran, y que dejaba a la banda en una posición inmejorable en el panorama internacional, pues la popularidad del grupo estaba en una de sus cotas máximas. La sonoridad se instalaba entre la oscuridad de Domino Effect y la excelencia melódica de Lipservice, lo cual habla a las claras del artefacto que tenemos entre manos. Una bomba de relojería potente a la par que melódica, rabiosa sin escatimar en elegancia y con una presentación de lujo a cargo de un trío de canciones que nos dan la bienvenida al disco de una forma espectacular. No me sale otro calificativo cada vez que suenan Shangri-La, Unspoken Words o Need to Believe una tras otra y sin descanso. Canciones tan potentes como Rebel Soul o Right From Down, demuestran que el grupo suizo también se maneja a las mil maravillas en su faceta más explosiva. Un álbum muy bien ejecutado.


3. Dial Hard (1994)


Con Dial Hard, segundo álbum de la banda, se mejoraba con creces lo mostrado en el debut. Todo ello gracias a un sonido muy mejorado y a una madurez compositiva que parecía llegarles mucho antes de lo previsto. Firman uno de sus primeros hits con el nombre de Mountain Mama, un ejercicio de explosivo hard rock con melodías vocales estelares y donde Steve Lee es el encargado de mostrar que no estamos ante una formación cualquiera de efímero éxito. Si ésto se te antoja insuficiente, prueba con Higher, composición donde la garganta de Lee dispara con una facilidad pasmosa frases con un registro poderoso. Se atreven incluso con una versión estupenda de Come Together, uno de los clásicos imperecederos de los Beatles. Si todavía necesitas más, prueba con las brillantes Here Comes The Heat o She Goes Down. Te dejarán sin palabras. Leo Leoni realiza aquí la mejor labor guitarrera de su carrera.


2. G (1996)


A mediados de los 90, Gotthard demostraron estar en una gran forma al publicar un álbum tan completo como G, sin duda uno de los mejores discos de hard rock de aquellos años, y que por muy difícil que pareciese, superaba sus dos discos anteriores en cuanto a calidad, o eso al menos me parece. El guitarrista Igor Gianola dejaba su lugar a Mandy Meyer, quien permanecería en el grupo hasta el año 2004.
Muy equilibrado en todos los estilos, con momentos de inusitada potencia y otros más sensibles donde la interpretación de Steve Lee se antoja crucial para añadir unas dosis de emotividad, reflejado en dos temazos como Let It Be y One Life, One Soul, siendo esta última la elegida para realizar posteriormente un dueto con nada más y nada menos que Montserrat Caballé. Se atreven con una versión de Bob Dylan llamada Mighty Quinn, y que por supuesto llevan con mucha maestría a su terreno. Hay espacio incluso para el rock sureño en la inicial y espectacular Sister Moon. In The Name, Make My Day Fist Your Face nos muestran el estado de forma en el que se encontraban por aquel entonces. 


1. Lipservice (2005)


Lo habían hecho prácticamente todo bien hasta el momento, tenían buenos músicos, geniales mimbres compositivos y un par de puñados de hits impresionantes. Sin embargo, todavía no habían dado el salto a la fama que llevaban mereciendo desde hace algunos años. No se conformaban con ser la banda más popular de Suiza, y para ello se pusieron manos a la obra. Meyer abandona el barco y reclutan al guitarrista Freddy Scherer, recopilan todas las grandes influencias de los 70 y los 80, para terminar plasmándolo en un álbum con una producción estelar y un sonido pulcro y cristalino que esparce los matices con meritoria precisión. Todas y cada una de las composiciones están cuidadas hasta límites insospechados, la instrumentación suena fresca y las melodías vocales son las mejores que han realizado nunca. El resultado de todo ello es una obra maestra que les reporta una legión de fans importante a lo largo y ancho del continente europeo, por lo que finalmente lograron derribar barreras que contenían su popularidad hasta la fecha. Es imposible destacar unas composiciones por encima de otras cuando hablamos de un álbum tan completo. Costará muchísimo tiempo encontrar un disco de hard rock a la altura de este Lipservice.

 

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