miércoles, 26 de febrero de 2014

Bunbury - Radical Sonora (1997)



Músicos participantes en Radical Sonora:
  • Enrique Bunbury (Voces, Guitarras, Samples, Melotrón, Loops, Programación, Sintetizador, Mandolina, Armónica)
  • Alan Bosguslavsky (Guitarras, Whammy, E-Bow, Samples, 
  • Del Morán (Bajo)
  • Copi (Hammond, Sintetizador, Programación, Piano)
  • Ramón Gacías (Batería, Loops, Programación)
Y la colaboración de:
  • Phil Manzanera (Guitarras, Samples)
  • Nigel Butler (Programación)
  • Stuart Fenwick (Tabla)
  • Waeil Abo Baker (Violín)
  • Emili Bassili (Violín)
  • César Luxury (Programación Extra)

Primer álbum de Enrique Bunbury tras la ruptura con Héroes del Silencio. Publicado en 1997, la portada era toda una declaración de intenciones que consistían en romper con el pasado de forma brusca. Enrique cambia de imagen, se corta el pelo, se reúne de diferentes músicos y su música se deja llevar por otros derroteros, dejando claro que a partir de ese momento, es su carrera en solitario la que cobra importancia. 

Se trata de un álbum donde el artista ha querido plasmar diversas sonoridades del mundo como la música árabe, aunque siempre con las guitarras eléctricas muy presentes e incluyendo diferentes sonidos electrónicos que hacen de este álbum un ejercicio de rock industrial o electro rock.
Muchas de las canciones fueron compuestas durante la gira del disco "Avalancha", es decir, bajo los últimos coletazos de Héroes del Silencio. Fue grabado y mezclado en Surrey (Reino Unido) y masterizado en los estudios Metrópolis de Londres (Reino Unido). La pre-producción tuvo lugar en Zaragoza (España).

A pesar de ser el primer disco en solitario de Bunbury, la realidad es que se trata de un trabajo con clara vocación de grupo musical. Eso se nota nada más sonar Big - Bang, la canción que abre el disco. Un título potente que ha habla a las claras sobre lo que nos vamos a encontrar en Radical Sonora. Guitarras distorsionadas, base rítmica demoledora, programaciones y demás sonidos electrónicos, pero siempre plasmando el gusto del protagonista por las diferentes sonoridades del mundo. Estrofas ágiles que terminan por explotar en un estribillo rompedor. Negativo desprende hipnotismo en todos y cada uno de sus segundos, mientras Alan Boguslavsky se muestra pletórico a las guitarras. La voz de Enrique suena aquí con diferentes efectos, mientras cita a varios de sus ídolos musicales: "discos de Elvis y Bowie rayados", además de acordarse de buenos amigos de su Zaragoza natal. Encadenados es un tema lento, reposado y que desprende paz interior, potenciada por las letras de Enrique: "pediré el perdón por todos mis pecados, para vivir encadenados". La programación extra corre a cargo de Nigel Butler, aunque lo mejor de la canción es esa explosión final de vigorosa intensidad y exquisitez melódica. Contracorriente es una composición que juega con las intensidades, pues las estrofas son muy reposadas, donde los elementos electrónicos adquieren mayor protagonismo y las letras son extensas, mientras en los estribillos las guitarras mandan y la melodía vocal se vuelve machacona, con un Enrique entonando salvajemente el título de la canción. Planeta Sur es un corte algo más comercial, que contienen algunas guitarras de Phil Manzanera, productor del disco y colaborador esporádico en la faceta instrumental. Un pop rock ágil con melodías vocales bastante pegadizas, aunque siempre a la sombra de la joya del disco, Alicia (Expulsada al País de las Maravillas). Un veneno edulcorado por sus geniales melodías vocales y una instrumentación magistral, conjuntando fenomenalmente bien las partes acústicas y eléctricas. La poesía de Enrique es sublime, cambiando la historia a su antojo, terminando por desterrar a la protagonista.

La segunda parte del disco se inicia con Salomé, donde los violines de Waeil Abo Baker y Emile Bassile son los absolutos protagonistas hasta que llega la explosión de sonido. Las estrofas se te quedan grabadas en el cerebro y marcadas con fuego en el corazón, mientras el estribillo es una delicia. Geniales las melodías inspiradas en la música árabe. Servidor de Nadie es simplemente la macarrada del disco, la canción con la que Bunbury libera toda la tensión acumulada y se atreve con unos textos muy personales. Despacio se atasca en su faceta instrumental y acierta de pleno en los textos. En Polen, Enrique vuelve a ofrecernos unos textos geniales como "y esos ojos quebrados de vidrio, danzando como un tío vivo, edredón de nudos, trenzado en algodón, enciende las luces, llévanos", aunque "sopla el viento encarcelado en mis pulmones, acumulando desórdenes, lengua de fuego, dulce sueño, venid y decidme qué deseo" tampoco se queda atrás. Además, esta vez la música sí acompaña en calidad la genialidad de los textos. Nueve es por sonoridad, la canción que más puede recordar a Héroes del Silencio, sobre todo gracias a ese estribillo marca de la casa, pletórico en sus melodías vocales. Dedicada a su pareja del momento, Nona Rubio. La aportación de Copi eleva la canción a alturas insospechadas. Alfa se encarga de despedir el disco, bajo una sonoridad tranquila, casi chill-out y aderezada con unas letras inflamables, a modo de crítica hacia algunos sectores de la prensa. Así es como Bunbury da por finalizado el disco.

Radical Sonora supuso un quebradero de cabeza para Bunbury, y es que el fantasma de Héroes del Silencio aparecía cada vez que daba un concierto y la gente le pedía la vuelta del grupo. En cuanto al álbum en sí, pareció funcionar por momentos, teniendo en cuenta el shock que supuso para alguno de los seguidores de su banda madre. Algunos lo tildaron de excesivamente electrónico, sin embargo el artista quiso acentuar su pasión por diversas músicas del mundo, aunque como digo, crítica y público no parecieron verlo así. El álbum es irregular, alternando composiciones geniales con otras que desmerecen el resultado final (Despacio, Alfa, Servidor de Nadie), sin embargo, las letras están bien trabajadas, la producción es fascinante y las ideas interesantes. Cabe decir que muchas de las canciones aquí plasmadas ganaron en su formato de directo, pareciendo hacer ver al artista que quizás enfocándolas desde un prisma diferente, serían mejor entendidas y recibidas. Dicho sea de paso, algunas de ellas forman parte de lo mejor del repertorio de Enrique (Alicia, Salomé, Big-Bang), lo que significa que el disparo no fue del todo equivocado. Tras este trabajo, Bunbury quiso dar un paso adelante en el siguiente disco, dejando claro lo que le apetecía hace en ese momento. Se lo quiso jugar a una carta: o triunfaba y seguía o fracasaba y abandonaba la música. Triunfó, pero eso lo contaremos en la próxima reseña.

Mi puntuación: 6'5

Tracklist:
  1. Big - Bang
  2. Negativo
  3. Encadenados
  4. Contracorriente
  5. Planeta - Sur
  6. Alicia (Expulsada Al País De Las Maravillas)
  7. Salomé
  8. Servidor de Nadie
  9. Despacio
  10. Polen
  11. Nueve
  12. Alfa



martes, 18 de febrero de 2014

Héroes del Silencio - Avalancha (1995)


Formación del grupo en Avalancha:
  • Enrique Bunbury (Voces)
  • Juan Valdivia (Guitarras)
  • Alan Boguslavsky (Guitarras)
  • Joaquín Cardiel (Bajo)
  • Pedro Andreu (Batería)

Cuarto y último álbum de estudio de la banda, producido por Bob Ezrin (Alice Cooper, Kiss, Lou Reed...) y su ingeniero de sonido Andrew Jackson. 
Tras una fantástica gira a la par que tortuosa, donde presentan El Espíritu del Vino por diferentes países europeos, deciden encerrarse en una casa de Benasque (Huesca) para dar rienda suelta a la imaginación, recoger ideas y sobre todo, limar ciertas asperezas entre los miembros de la banda. Muchas de las demos vieron la luz en esa localidad de tan insólito paisaje (alta montaña), sin embargo, deciden viajar más tarde a Londres para seguir componiendo el álbum. Desde allí contactan con Bob Ezrin, quien decide viajar a la ciudad británica para establecer un primer contacto personal. Fruto de ello, viajan a Los Ángeles para grabar el disco.

El resultado es Avalancha un álbum donde el grupo endurece el sonido hasta límites antes insospechados por los fieles seguidores, situándose en un hard rock de influencia americana, donde los textos dejan de ser tan enigmáticos para mostrar su lado más directo y comprometido. Magistralmente producido, probablemente es el disco de la banda por el que los años no parecen pasar factura, sonando sólido, actual y muy potente.

Tal mastodóntica obra azota a los oídos de los que anteriormente tildaron al grupo de blando, gracias a un sonido monolítico y grandilocuente, con un total de 12 canciones donde apenas hay momentos para el respiro, ese que asoma desde la intro inicial llamada Derivas, donde se albergan diferentes sonidos agradables y ciertas voces lejanas. Se acabó la tranquilidad durante un buen tiempo. Llega Rueda, Fortuna! en forma de tormenta de arena, con riffs majestuosos, una base rítmica espeluznante y un Bunbury rabioso y potente a más no poder. Varias preguntas son lanzadas al aire con temática social para que el oyente las absorba y piense en si hay un mundo mejor. Deshacer el Mundo ahonda en el hard rock vigoroso de estribillos con puño en alto. Sonido grueso, guitarras afiladas y letras directas. Todo para llegar a la cima en uno de los mejores solos que Valdivia ha gestado en su carrera. Seguimos con Iberia Sumergida, es decir, una de las mejores canciones en la carrera del grupo. Todo comienza con un ritmo tribal, guitarras juguetonas y armónicas que desembocan en una melodía de guitarra memorable, de cierta tendencia sureña. Bunbury vomita frases desafiantes, con la fuerza que la letra requiere. El estribillo es desgarrador, abrumador y extraordinariamente melódico. La respiración ya está acelerada, pero aún quedan fuerzas para abordar el tema que da título al disco. Una composición donde la velocidad se reduce para ganar en una intensidad densa e inquietante, donde el estribillo es atronador, una avalancha de emociones, al fin y al cabo.
Encontramos un descanso, una fuente de agua para recuperar fuerzas con la hermosa En Brazos de la Fiebre, donde probablemente encontremos una de las letras más metafóricas de todo el álbum, genial cuando Bunbury canta "en la piel de una gota, mis alas volvieron rotas y entre otras cosas ya no escriben con tinta de luz" o ya en el estribillo "el paraíso deviene en infierno y luego se queja, y sin que nadie se mueva ¿quién lo arregla?". El solo final de Valdivia es precioso, donde la intensidad se va haciendo más palpable y arrollador a la par que fascinante.

La segunda parte del disco se inicia con la querida Parasiempre, donde las guitarras vuelven a irrumpir con fuerza a base de riffs incendiarios, con llamas que van abriendo el camino para que la voz de Bunbury encuentre un hueco ideal para recitar su poesía. Los estribillos son machacones y enérgicos, donde la banda escupe todo el veneno que lleva dentro. Después de la tormenta llega la calma de La Chispa Adecuada, donde el grupo plasma su gusto por las melodías orientales cuando la ocasión lo requiere. Lenta pero emocional, inofensiva pero que ataca cuando le das una oportunidad. Una composición preciosa al fin y al cabo. No abandonamos las melodías orientales, porque el inicio de Días de Borrasca (Víspera de Resplandores) no deja que lo hagamos, sin embargo, el objetivo de la canción es bien distinto, y esta vez es un grueso hard rock el que nos agita el corazón. Un título con diferentes y atractivos cambios de sonido. 
Llega el turno de Morir Todavía, quizás la canción que más recuerde a obras pasadas de la banda, donde Valdivia recupera ciertos sonidos anteriormente empleados, aunque los estribillos pronto nos recuerdan qué disco es el que estamos escuchando. Melódica y cautivadora en sus melodías vocales, pasando por un solo de guitarra corto pero efectivo. 
Estamos llegando al final, donde apenas nos esperan dos canciones notables aunque muy distintas entre sí. La primera es Opio, uno de los cortes más celebrados por los fieles seguidores de la formación zaragozana. Iniciada con un riff espectacular, de rica melodía e incendiario armazón, seguida de unas estrofas brillantes y un estribillo a la altura de las expectativas creadas, aunque gana en carácter cuando es plasmada en directo. La segunda pone el broche final al disco. Se trata de La Espuma de Venus, una balada reconciliadora en cuanto a ambiente se refiere, de estribillo fácil y melódico y letras estimulantes.

Avalancha supuso el último paso adelante de Héroes del Silencio, ya que poco después anunciarían su disolución. Después llegarían directos, recopilatorios, ediciones especiales, vinilos, rarezas y un sinfín de discos más que agrandarían el legado de uno de los grupos más importantes surgidos en tierras españolas. Pocos aguantan el tirón comercial de la banda y mucho menos soportan la popularidad que obtuvieron en el extranjero. El final perfecto, para una carrera espectacular.

Mi puntuación: 9'25

Tracklist:
  1. Derivas
  2. Rueda, Fortuna!
  3. Deshacer el Mundo
  4. Iberia Sumergida
  5. Avalancha
  6. En Brazos de la Fiebre
  7. Parasiempre
  8. La Chispa Adecuada
  9. Días de Borrasca (Víspera de Resplandores)
  10. Morir Todavía
  11. Opio
  12. La Espuma de Venus





lunes, 17 de febrero de 2014

Héroes del Silencio - El Espíritu del Vino (1993)



Formación del grupo en El Espíritu del Vino:
  • Enrique Bunbury (Voces)
  • Juan Valdivia (Guitarras)
  • Joaquín Cardiel (Bajo)
  • Pedro Andreu (Batería)

Tras un exitoso álbum que les reportó buenas ventas incluso fuera del país, a la par que giraban por el extranjero, llegaba la hora de dar continuación a la aventura musical, y así llegó el tercer álbum de la banda. 
El Espíritu del Vino es el título elegido para la obra, que en un principio iba a ser un disco doble, algo que aterraba al productor Phil Manzanera, quien dejó margen para que el grupo decidiese en su tercer paso discográfico e hizo labores terapéuticas en un momento en el que la banda parecía demasiado envalentonada dado el éxito que estaban cosechando por aquel entonces y eso tuvo sus consecuencias.

El disco fue grabado en los estudios Gallery de Surrey, en el Reino Unido, donde la forma de trabajar fue bastante diferente, incluso a la hora de dar forma a las canciones, y es que el grupo fue trabajando sobre la marcha, al parecer de forma bastante estresante, donde incluso las tomas de decisiones fueron bastante dificultosas en muchos aspectos, y es que los distintos integrantes del grupo tenían en mente diferentes sonidos y al parecer, se intentó dar cabida a todos para evitar enfrentamientos. 

La producción pudo ser mejor, pero el grupo quería experimentar y Phil cedió de alguna forma, para ver hasta donde podían llegar. La gestación del álbum estuvo llena de excesos de todo tipo, por el cual quisieron potenciar la faceta creativa, sin embargo y dentro de la grandeza total de la obra, hubo canciones que pudieron tener un mejor final, o al menos pudieron ser editadas, ya que algunas de ellas parecen tener un minutaje excesivo cuando realmente no lo requerían, es más, para el recopilatorio Canciones 84-96, varias de las canciones fueron remezcladas y recortadas, contando con el beneplácito del grupo, por lo que se intuye que años más tarde de la publicación de este trabajo, se dieron cuenta de algunos de sus errores.

El Espíritu del Vino está parcialmente inspirado por El Alma del Vino de Charles Baudelaire, aunque también encontraron diferentes influencias por parte de otras vertientes y de estados de ánimo propios experimentados durante la composición. Es probablemente el disco más complejo y denso del grupo, para el que han contado con la participación de Copi en los pianos, y del propio Phil Manzanera para segundas guitarras, contratando después para el inicio de la gira al guitarrista mexicano Alan Boguslavsky. El resultado de todo ello es un endurecimiento notable del sonido, virando hacia un hard rock de infuencias setenteras, siendo a veces comedido y otras salvaje, añadiendo ciertos elementos orientales y aunque en menor medida, dejando algo de espacio para el rock gótico de antaño.

Un claro ejemplo de ese sonido embrutecido a la par que grandilocuente lo tenemos en Nuestros Nombres, composición encargada de iniciar el disco, convirtiéndose además en uno de los single. Los riffs de Valdivia suenan más rockeros, mientras la base rítmica es más contundente, dejando también espacios para el lado más misterioso del grupo, y para ello solo hay que escuchar la parte en la que Enrique entona "¿querrías tú pintar una casa con alas?". El solo de guitarra es fascinante, enlazando genialmente con el último estribillo de la canción. Buen pistoletazo de salida. Dejamos de lado la intensidad guitarrera para adentrarnos en el mundo intrigante y místico de Tesoro, un corto medio tiempo de exquisitas melodías vocales y textos oníricos magistrales como "ayer teñí de color sangre mis sueños, y no queda nada sagrado que me divierta ya". 
Cambiamos de registro cuando llega Los Placeres de la Pobreza, composición acelerada, formando parte de la vertiente más dura de la banda. Buenos aportes en el bajo, la batería incesante, las guitarras desbocadas y las voces salvajes y desafiantes. Con La Herida llegamos a uno de los puntos más altos de la carrera del grupo, tratándose de un medio tiempo acústico, aderezado por armónicas y donde los textos parecen relatar una relación de amistad-enemistad. El estribillo es prodigioso, con ese ya mítico "siempre es la misma función, el mismo espectador...". Lo que sí creo que sobra es la parte acelerada de la canción, pues parece romper el ambiente creado desde el primer momento, detalle que después se arregló, al ser acortada en el recopilatorio que anteriormente citaba y donde el grupo participó activamente. La inspiración compositiva del grupo toca el cielo con La Sirena Varada, un tema que por temática recuerda a su primer disco y por sonoridad parece acercarse a Senderos de Traición. Las guitarras son más suaves, la base rítmica ágil y las melodías vocales sublimes. Todo ello coronado con un solo de guitarra tan intenso como magnífico. La Apariencia No Es Sincera forma parte de la faceta más experimental del grupo, acercándose por momentos a un rock progresivo donde la psicodelia intenta abrazar toda la composición. Probablemente sea uno de los cortes de asimilación más lenta, por su densidad y ciertos aspectos barrocos. Z es un pequeño paréntesis instrumental compuesto por Juan Valdivia, con guitarras de cierta influencia sureña y que sirve como intro para Culpable, el cual se inicia con un rockero riff del productor y colaborador ocasional para este trabajo, Phil Manzanera. Tras ello, la banda entra en escena para dar forma a una composición pegadiza y extremadamente ágil. Valdivia aporta la vena más bella y melodiosa en cuanto a guitarras se refiere. El final es sumamente intenso, aunque quizás le sobre algún que otro ciclo, porque puede parecer repetitivo.

La segunda parte del disco se inicia con otro de los temas cumbre del álbum, y no es otro que El Camino del Exceso, donde el propio Bunbury cita a William Blake, una de sus mayores influencias literarias y que aquí ha querido dejar constancia de ello. El riff inicial es memorable y muy reconocible, dada la repercusión que ha tenido la canción desde el primer momento. Contiene partes excelentes, como en ese "quemamos con malas artes el espíritu del vino". Valdivia hace un trabajo monumental en las guitarras, sin duda una de las mejores que ha creado en toda su carrera. Dejamos los posos rockeros para entrar en el mundo de Flor de Loto, de claras influencias orientales, con guitarras acústicas apoyadas por esporádicas guitarras eléctricas y un sitar. La evolución de la composición es excelente, ganando poco a poco en contundencia y conteniendo fabulosos textos, convirtiéndose así en una de las favoritas del público. 
Seguimos ahora con El Refugio Interior, una composición instrumental con diversos sonidos de fondo y la batería de Andreu como mayores protagonistas, enlazando así con Sangre Hirviendo, uno de los temas más potentes que el grupo ha grabado a lo largo de su carrera. Un efectivo hard rock vigoroso y sudoroso, donde las guitarras afiladas mandan y la voz de Bunbury se torna majestuosa. Tumbas de Sal entra en escena en forma de rock and roll vibrante a la par que serpenteante, con unos textos que parecen hace referencias a las drogas. El estribillo es espectacular, tan misterioso como potente. Tras ello, llegamos a Bendecida 2, un pequeño corte donde Bunbury utiliza diferentes registros de voz, enlazando así con Bendecida, una canción que parece desapercibida en el cancionero del grupo, pero que cuenta con el cariño del gran público. La canción es preciosa, con algunos textos más que interesantes y algunas líneas melódicas magistrales. Llegamos al final del disco con La Alacena, donde los pianos de Copi y las preciosas orquestaciones dejan a Bunbury el camino perfecto para realizar una interpretación maravillosa, apoyada en unas letras poéticas muy convincentes.

El Espíritu del Vino es una joya donde el grupo ha dejado espacio para multitud de matices y sonoridades, queriendo además dar un paso adelante en la evolución, endureciendo el sonido y apostando por un repertorio grandilocuente del que se han extraído algunas de las mejores canciones del grupo. Supuso un punto de inflexión en la banda, ya que el éxito se acrecentó, desgraciadamente, a la misma velocidad que las discrepancias en el seno de la banda.

Mi puntuación: 8'75

Tracklist:
  1. Nuestros Nombres
  2. Tesoro
  3. Los Placeres De La Pobreza
  4. La Herida
  5. La Sirena Varada
  6. La Apariencia No Es Sincera
  7. Z
  8. Culpable
  9. El Camino Del Exceso
  10. Flor De Loto
  11. El Refugio Interior
  12. Sangre Hirviendo
  13. Tumbas De Sal
  14. Bendecida 2
  15. Bendecida
  16. La Alacena



viernes, 14 de febrero de 2014

Héroes del Silencio - Senderos de Traición (1990)


Formación del grupo en Senderos de Traición:
  • Enrique Bunbury (Voces)
  • Juan Valdivia (Guitarras)
  • Joaquín Cardiel (Bajo)
  • Pedro Andreu (Batería)

Venían de publicar un disco notable de pop rock como El Mar no Cesa, por el que cosecharon muy buenas críticas gracias a un puñado de canciones extraordinarias. Sin embargo, el grupo sabía que podría haber sido mejor si no llega a ser por una deficiente producción que restó más de lo que sumó a dichas composiciones. Por ello, decidieron grabar un nuevo álbum donde se pudiera ver la vertiente más real del grupo, un rock sudoroso e intenso que plasmaban en los directos y que siempre reivindicaban. Cerraron filas con sus anteriores productores para apostar por Phil Manzanera, guitarrista de Roxy Music, con el que fueron a grabar en los estudios Kirios de Madrid. Entre productor y músicos pronto apareció la buena química y cuando eso sucede, las cosas suelen salir bien. 

El resultado de dicha química fue Senderos de Traición, un trabajo que dejaba satisfechas a las dos partes, puesto que lograron plasmar toda esa furia contenida en el anterior disco y sacar a relucir todos los puntos fuertes de cada uno de los integrantes de la banda, faceta donde incidió mucho el señor Manzanera.

El sonido del disco es francamente espectacular, donde los cuatro músicos han reservado su espacio de lucimiento personal pero siempre en plena compenetración, aunque con el tiempo te das cuenta de que la guitarra de Juan Valdivia es la protagonista, gracias a ese sonido marca de la casa que contiene mucho eco y chorus, siendo el marco central de una colección de canciones donde Bunbury ponía la guinda final, cantando infinitamente mejor que el álbum debut.

No hace falta esperar mucho para darte cuenta del cambio de sonido y recoger con los oídos todas esas virtudes a las que hacía referencia, ya que Entre Dos Tierras, como composición inicial, reúne todos los ingredientes del álbum al completo, con épico inicio a la par que intrigante donde la guitarra deja claro cual es su territorio. A los pocos segundos, Bunbury comienza a vomitar desafiantemente una serie de versos donde te das cuenta que su voz ha cambiado para mejor. Si los puentes son extraordinarios, el excitado estribillo lo es aún más, aunque el orgasmo musical lo preside un solo tan intenso como eficaz, con la base rítmica haciendo los deberes impecablemente, dejando claro desde un principio que ese era el sonido que querían lograr y que en su momento les negaron. Claro que si esta composición va seguida de Maldito Duende, entonces vas entendiendo la grandeza del disco. Bunbury inicia el viaje con un "He oído que la noche...", mientras las guitarras dibujan unas melodías elegantes a la par que mágicas. Parece una balada pero esa palabra se queda atrás cuando las voces se intensifican rabiosamente al llegar el poderoso estribillo. Ya sabes, "Amanece tan pronto y yo estoy tan solo" y lo que le sucede, unas frases que invitan a ser coreadas con puño en alto.

Evidentemente, la genialidad del disco no reside solamente en las dos primeras composiciones, la virtud está en que las que le siguen no se quedan muy lejos, y sino probad a escuchar La Carta,  tan corta como cautivadora, con una de las mejores guitarras que les recuerdo y unas melodías vocales fantásticas con unos textos que se clavan como puñales. Proseguimos con Malas Intenciones, acusadora donde las haya, con riffs que parecen flotar mientras las voces suenan magistrales. Andreu con sus zotes a la batería aporta su granito de arena para dar salida a un tema santo y seña de la banda. Tras una cortinilla llamada Sal llegamos a un punto donde el misticismo y la épica se funden en un abrazo para darle forma a Senda, con la que damos carpetazo a esta primera mitad del disco.

La segunda parte comienza con Hechizo, artefacto sonoro vigoroso y de cierta rapidez, donde las ágiles estrofas dan lugar a un estribillo grandilocuente. El solo de guitarra es corto, pero no necesita más para dejarte con gran sabor de boca. Seguimos con Oración, composición elegante que termina por desprenderse del traje para ofrecernos un final apoteósico que viene a contrastar con la calma de la preciosa Despertar, un tema pop rock de corta duración, aunque fascinante en sus melodías y letras. Uno de los casos más extraños del disco lo tenemos en Decadencia, desapercibida en primera instancia para acabar siendo un verdadero clásico del grupo en sus directos. Tiene su lógica, la grandeza del disco lleva los focos hacia otras canciones, sin embargo el tempo de la canción y la intensidad hacen que en los directos obtenga un mayor protagonismo. Los riffs más rockeros de Senderos de Traición dan lugar a unas letras misteriosas y agobiantes, creando un ambiente de preciosa tensión. Tras ello, la balada Con Nombre de Guerra, de clara temática enfocada a la prostitución ("dejo en tus manos lo que hemos acordado, la lluvia de hace un rato..."), sublime y genial tanto en la música como en la letra, con un solo de guitarra que te pone los pelos de punta. En posteriores ediciones se incluyó El Cuadro II como broche final para el disco, una composición donde el clavicordio adquiere el papel de instrumento casi protagonista, ayudando a crear un ambiente tenebroso, convirtiéndose así en la canción más oscura del álbum.

Senderos de Traición fue la obra capital de un grupo incómodo para la prensa, porque si el debate estaba en las calles, los medios incentivaron aún más eso de si eran o no el mejor grupo español en muchos años. Todo iba por barrios, aunque la prensa de la capital pareció portarse peor, por algo tan patético como el lugar de procedencia de la banda, y es que al ser de Zaragoza no tenían el apoyo máximo de los panfletos de la capital, eso sí, tuvimos que tragarnos bodrios enormes surgidos desde la Comunidad de Madrid en tiempos de la movida, donde es evidente que no todo valía, aunque ellos se empeñaran en que sí.
Patetismo aparte (este país es así), lo cierto es que con este álbum, Héroes del Silencio fueron aclamados en diversos países como Alemania o Suiza (gracias a ello, el álbum vendió cerca de un millón de copias), donde muchos, sobre todo en el primer país, no entendían nada de lo que decían cada una de las letras del disco, pero dejando claro su gusto por las melodías y la calidad del grupo. Incluso el señor Phil Manzanera, musicazo donde los haya, se permitió el lujo de enseñar algunos temas del álbum a gente importante de la música, recibiendo críticas positivas mientras aquí algunos les ponían zancadillas. Más de uno se asombraría si llega a saber hasta que rincones y oídos ha llegado la música del grupo.
Ya con publicaciones posteriores tendrían mayor reconocimiento en países sudamericanos e incluso en los Estados Unidos, lo que significa que, tonterías aparte, hablamos de una de las formaciones más importantes de la historia de la música española y todo ello siendo un grupo de rock, etiqueta que lamentablemente se defiende poco en nuestro país, fruto de la incultura musical de los medios, más pendientes de ver la procedencia del grupo que de temas musicales en sí.

Senderos de Traición, un disco donde el rock, el pop oscuro y el hard rock se daban la mano para crear una de las obras más importantes de nuestra música.

Mi puntuación:  9'5

Tracklist:
  1. Entre Dos Tierras
  2. Maldito Duente
  3. La Carta
  4. Malas Intenciones
  5. Sal
  6. Senda
  7. Hechizo
  8. Oración
  9. Despertar
  10. Decadencia
  11. Con Nombre de Guerra
  12. El Cuadro II





jueves, 13 de febrero de 2014

The Mission - Carved in Sand (1990)


Formación del grupo en Carved in Sand:
  • Wayne Hussey (Voces, Guitarras eléctricas)
  • Simon Hinkler (Guitarras)
  • Craig Adams (Bajo)
  • Mick Brown (Batería)

The Mission es un grupo de rock gótico (sobre todo en sus inicios) procedente de Leeds (Reino Unido), que vivió sus años dorados a finales de los 80 y a principios de los 90. Autores del disco Gods Own Medicine, su debut, que fue señalado por muchos como uno de los mejores discos de rock oscuro.

Desconozco si en ese momento el grupo ha buscado de forma premeditada huir de la etiqueta de rock gótico, ya que en Carved in Sand se aprecian ciertos cambios con respecto a su primer álbum, situándose como un disco de pop rock hermoso, pero sin abandonar del todo esas melodías melancólicas que los caracterizan. De hecho, en una entrevista que he podido leer al líder del grupo, asegura que el único disco gótico fue el primero, y que después no tienen mucho que ver, sin embargo, la gente los sigue encasillando como tal, en parte porque siguen manteniendo ese aura mística comparable a discos como el Love de The Cult.

El álbum logra captar la atención desde su llamativa portada, pero lo importante está en las composiciones. Nada más comenzar el álbum, nos topamos con Amelia, una composición con desgarradoras melodías vocales por parte del señor Hussey. De corto minutaje pero con una intensidad aplastante desde el inicio, acentuada por unas guitarras soberbias y una base rítmica cumplidora. Into The Blue se muestra desafiante desde los primeros compases, siendo un tema ágil y dinámico, fácil de escuchar. Seguimos con uno de los himnos más grandes del álbum y de la carrera del grupo. Se trata de Butterfly On A Wheel, composición que comienza de forma suave, con Hussey marcando el camino a través de unas melodías vocales preciosas y que poco a poco van ganando en intensidad, al igual que la totalidad de los instrumentos. Espectacular cuando el ritmo se intensifica y las guitarras reclaman protagonismo. Bella, muy bella. Seguimos con Sea of Love que lejos de bajar el nivel al tener que suceder al himno anterior, lo mantiene y ofrece unas melodías muy animadas que la convierten en otro de los títulos más acertados del álbum. Pero como no hay dos sin tres, llega el turno de Deliverance con su comienzo hipnótico e intrigante, llenando el ambiente de preguntas que se responden en cuanto la canción rompe gracias a unas guitarras magníficas. El estribillo es desgarrador, lleno de fuerza, invitando al oyente a corearla sin reparo alguno. 

Tras tanta maravillosa intensidad, llegamos a la segunda parte del disco con Grapes of Wrath, la cual nos permite un breve respiro gracias a sus reposadas y relajadas melodías, agradables y bien elaboradas. La ambientación es sublime, como un cristal fino que se mantiene sin quebrar, como una pluma que se deja arrastrar por una corriente que circula lenta, pero sin sobresaltos. Belief es un tema extenso donde la banda intenta mostrar todas sus caras en algo más de siete minutos. Casi lo consiguen, pero se queda lejos de los títulos más importantes del disco. Paradise (Will Shine Like The Moon) es animada, donde las guitarras son las máximas protagonistas en un corte que trata de poner el punto diferencial sobre el resto. Su final es frenético y poderoso. Hungry is the Hunter se erige como la canción más importante de esta segunda mitad, con una instrumentación exquisita y una interpretación majestuosa de Wayne Hussey. Para el final nos reservan una canción acústica titulada Lovely, dejando claro que no buscaban hacer un disco en el que todas las canciones tuviesen un sonido similar. Ese final, esa delicadeza con la que se despiden merece el mayor de los aplausos.

Carved in Sand es sinónimo de belleza musical, de calidad contrastada y de intensidad arrolladora. Incluso en los temas más tranquilos logran conectar fuertemente con el oyente, transmitiéndole sensaciones de todo tipo. Se trata de uno de los trabajos más importantes en toda la carrera de la banda, donde han mostrado su faceta más melódica y han vertido todos sus esfuerzos en que todas las composiciones tengan algo que aportar. Queda decir que con las canciones que no han incluido en este disco, publicaron más adelante Grains of Sand, también muy aclamado por la crítica, lo que significa que el material que manejaban en esa época era de una calidad contrastada.

Mi puntuación: 9

Tracklist:
  1. Amelia
  2. Into The Blue
  3. Butterfly On A Wheel
  4. Sea of Love
  5. Deliverance
  6. Grapes Of Wrath
  7. Belief
  8. Paradise (Will Shine Like The Moon)
  9. Hungry As The Hunter
  10. Lovely






miércoles, 12 de febrero de 2014

Héroes del Silencio - El Mar no Cesa (1988)


Formación del grupo en El Mar no Cesa:
  • Enrique Bunbury (Voces)
  • Juan Valdivia (Guitarras)
  • Joaquín Cardiel (Bajo)
  • Pedro Andreu (Batería)

Tras un EP llamado Héroe de Leyenda, donde la banda se jugaba el grabar un álbum completo en función de las ventas del mismo, llegaría el primer larga duración. Eso quiere decir que la prueba de fuego a la que fueron sometidos por parte de la discográfica, la superaron gracias a esas más de 30.000 copias que les garantizarían parte de su futuro.

Con una portada que ha reportado disparidad de opiniones, y en la que se podía observar a la banda ataviada con ropaje oscuro, nos presentan El Mar no Cesa, la primera piedra sobre la que se sustentaría la carrera discográfica de los de Zaragoza.

El sonido del mismo reunía ecos de diferentes grupos pop rock anglosajones como The Cure, The Smiths e incluso U2, con unas letras oscuras y una producción algo lastimosa que en parte, lastró la grandeza del disco. Quizás porque a los productores Montesano y Durruti, empecinados en seguir utilizando los mismos métodos de grabación ochenteros, no se les pasó por la cabeza que no a todas las bandas que se podían englobar en el mismo gremio, les sienta igual de bien un mismo tipo de producción, más que nada porque cada una tenía su enfoque, su punto de vista y no siempre atacaban o componían la música por igual, aunque tuviesen influencias de aquellos. De hecho, el propio grupo nunca estuvo conforme con la sonoridad del álbum, algo que corrigieron en sus directos, sonando más enérgicos, eléctricos y con mayor sentimiento. 
A lo largo del disco se pueden escuchar algunos teclados que luego suprimirían en vivo, y también a una voz, la de Bunbury, que todavía buscaba su propia personalidad, fruto de una juventud que todavía atravesaba y que le causarían algunos cambios en los sonidos que emitían sus cuerdas vocales.

Cabe decir que a pesar de ciertos "inconvenientes" ocasionados por la producción, el álbum en general y compositivamente hablando, posee un nivel más que notable, todavía más apreciable si tenemos en cuenta que se trata de un debut, que además da el pistoletazo de salida con Mar Adentro, una de las canciones más afamadas del grupo y de la que Bunbury ha llegado a decir alguna vez que ha sido la mejor canción que jamás ha escrito en Héroes. Ese inicio de guitarras tan arrollador, dibujando melodías preciosas mientras las preciadas letras se van posando y encajando a la perfección en este puzzle sonoro. Resaltar que Gustavo Montesano aportó esos ligeros pianos que adornaban y resaltaban ciertos momentos de la composición. A continuación, le llega el turno a Hace Tiempo, la cual mejoraron con creces cuando la tocaban en directo. Fuente Esperanza es una preciosa composición avivada por unas sugerentes guitarras que potencian las melodías vocales de Enrique, quien las re-grabó para el recopilatorio Canciones 84-96, mejorándola enormemente. No Más Lágrimas es un medio tiempo intenso de sentimientos imponentes que alcanza el clímax cuando Bunbury recita "no puedo dormir con esas lágrimas goteando encima de mí". Olvidado es un tema potente que también se demostró en los directos que podría haber sido mejor, al igual que La Lluvia Gris, un título muy irregular por culpa de un sonido demasiado superficial, y es una pena, porque las guitarras prometen.

La segunda mitad del álbum se inicia con una de las mejores canciones del grupo. No es otra que Flor Venenosa, poseedora de unas guitarras magistrales, una base rítmica sólida y unas melodías vocales sugerentes. Éste último apartado también fue retocado por Bunbury para el ya citado recopilatorio. Agosto nos muestra a un Enrique más desgarrador en ciertas partes de la composición. El estribillo es simplemente imponente, redondo, casi perfecto. El Estanque es apreciable por su calidad instrumental, donde las guitarras emiten melodías que parecen acariciar el cielo y que poco a poco van ganando en intensidad hasta que el bajo y la batería entran en escena, despertándonos de un profundo y mágico sueño a través de sus diferentes sonidos. La Visión de Vuestras Almas es una composición que parece no querer entrometerse en el álbum, siendo entrañable y ameno al oído, pero sin decidir entre bajar o subir el nivel del álbum, algo que también le sucede a la casi bailable La Isla de las Iguanas, una pieza casi instrumental si no es porque Bunbury emite algunas palabras sueltas. La gran perdedora del disco parece ser ...16, y lo digo porque en mi opinión merece más valor del que se le ha dado en su momento. Quizás no es fácil convivir con una lista de títulos que en un futuro pasaron a estar entre lo más selecto del cancionero de la banda, y por supuesto, más complicado todavía si la canción que le precede es el clásico Héroe de Leyenda, tema incluido en el primer EP y por el que despertaron los corazones dormidos de miles de personas que después los seguirían hasta la extenuación. Las razones de tal éxito son obvias, guitarras magníficas, bajos muy marcados, baterías sencillas pero efectivas y melodías vocales pegadizas.

Como anécdota, decir que en el ya citado EP, además de incluir tres canciones que vieron la luz en este larga duración, contenía una canción llamada El Mar no Cesa y que paradójicamente no se incluyó en el álbum al que le daría nombre.  

Este primer disco de la banda supuso todo un suceso en el panorama musical español, y eso que pudo ser mucho mejor si no fuera por una producción que suena enlatada y rancia. Sin embargo, la calidad de muchas de las canciones pisotearon ese problema y supieron sobrevivir en el tiempo, en parte gracias a que la banda las defendió con mucha soltura en los conciertos. Aquí comenzó todo, aquí se inició un grito que todavía retumba en los oídos de mucha gente, aquí lanzaron una flor venenosa que se clavó en el corazón de muchos oyentes, un veneno muy adictivo.

Mi puntuación: 7'5

Tracklist:
  1. Mar Adentro
  2. Hace Tiempo
  3. Fuente Esperanza
  4. No Más Lágrimas
  5. Olvidado
  6. La Lluvia Gris
  7. Flor Venenosa
  8. Agosto
  9. El Estanque
  10. La Visión de Vuestras Almas
  11. La Isla de las Iguanas
  12. ...16
  13. Héroe de Leyenda



lunes, 10 de febrero de 2014

Blue Öyster Cult - Fire Of Unknown Origin (1981)


Formación del grupo en Fire of Unknown Origin:
  • Eric Bloom (Voces, bajo)
  • Buck Dharma (Guitarras, bajo, voces , efectos de sonido, percusión)
  • Joe Bouchard (Bajo, voces)
  • Allen Lanier (Teclados)
  • Albert Bouchard (Batería, sintetizadores, coros)

Blue Öyster Cult es un grupo de rock psicodélico con cierto aura oscura y pinceladas heavy metal, que se formó a principios de los 70 cerca de Nueva York. Saborearon las mieles del éxito con sus tres primeros discos, extendieron su grandeza con el single Don't Fear The Reaper y sufrieron un bache bastante profundo en discos como Mirrors. Tras él, se pusieron manos a la obra para recuperar parte del prestigio perdido, en parte por haber pisoteado las señas de identidad de su sonido, y contaron con el productor Martin Birch para sus posteriores trabajos. El sonido se hizo más duro y rocoso por momentos en Cultösaurus Erectus, protagonizando un cambio revitalizante en la carrera del grupo, sin embargo, lo mejor estaba por llegar. A esas señas de identidad había que dotarlas de nuevo con un elemento que en su momento acompañó al grupo: la oscuridad. Eso llegó con el álbum que nos ocupa, llamado Fire of Unknown Origin. Publicado en el año 1981, sería el último trabajo de la banda con la formación original, y uno de los mejores que han compuesto en toda su trayectoria.

El álbum es corto, de unos 40 minutos de duración repartidos entre nueve composiciones francamente brillantes. Todo se inicia con la canción que da título al disco, escrita por la banda con ayuda de la genial Patti Smith. Desde los primeros segundos ya se notan las ganas del grupo por agradar a los seguidores con sed de oscurantismo y ambientes lúgubres, donde además Lanier posee mucho más protagonismo en los teclados. Las melodías vocales están muy cuidadas y el sonido es mucho más cristalino, perdiendo parte de su psicodelia, pero ganando en contundencia así como en diversos matices. A ésta le sigue Burnin' For You, paradójicamente la composición más hard rockera y luminosa, que sin embargo se convirtió desde los primeros instantes en una de las favoritas del público. Las melodías vocales son excelentes y culminan en un estribillo magistral. Veteran of the Psychic Wars es prodigiosa, con un ritmo marcial espeluznante y una ambientación excelentemente cuidada. Sole Survivor intenta captar al público basándose en estribillos machacones a la par que efectivos, mientras que Heavy Metal: The Black And Silver, prefiere destacar desde los riffs de guitarra y las voces más rasgadas.

Para la segunda parte del álbum nos esperan más canciones interesantes. Iniciamos con Vengeance, un corte épico de coros espectaculares y melodías vibrantes, con algunos cambios de ritmo muy acertados. En After Dark, el bajo y los teclados son los protagonistas absolutos, el primero dibujando melodías machaconas en las estrofas y juguetonas en los estribillos, el segundo, se encarga de dar una capa de color negro a la canción. A continuación, es el turno de una de las canciones más impresionantes del grupo. Se trata de Joan Crawford, un corte épico que se inicia con unos maravillosos teclados, prosigue con unas atractivas estrofas y te golpea con un estribillo de los que marcan época. Para finalizar, la banda opta por relajar el ambiente con la suave Don't Turn Tour Back, que sin ser de lo mejor del álbum, cumple sobradamente como cierre del mismo.

Fire of Unknown Origin supuso la recuperación de uno de los grupos más importantes surgidos en la década de los 70. La opción de trabajar con el productor Martin Birch reactivó a una banda que andaba algo desorientada, optando por un sonido cristalino, aunque incidiendo en su faceta más oscura y dejando además una colección de composiciones que rápidamente se posicionaron entre lo mejor del grupo. 

Mi puntuación: 9'5  

Tracklist:
  1. Fire of Unknown Origin
  2. Burnin' For You
  3. Veteran of the Psychic Wars
  4. Sole Survivor
  5. Heavy Metal: The Black and Silver
  6. Vengeance
  7. After Dark
  8. Joan Crawford
  9. Don't Turn Your Back





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