martes, 19 de enero de 2016

David Bowie - Blackstar (2016)


Músicos participantes:

  • David Bowie (Voces, guitarras acústicas, guitarras eléctricas en canción 3, textos y producción)
  • Ben Monder (Guitarras)
  • Tim Lefebvre (Bajo)
  • Mark Guiliana (Baterías y percusión)
  • Jason Lindner (Piano, órgano y teclados)
  • Dony McCaslin (Saxofón, flauta, y diversos instrumentos de viento madera)
  • Tony Visconti (Instrumentos de cuerda y producción)
  • Erin Tonkon (Coros)

Llevaba un tiempo sin publicar absolutamente nada, no por falta de interés, sino por diversas circunstancias que me han mantenido al margen. Ya tenía en mente hacer una reseña del álbum que nos ocupa una vez lo hubiese asimilado por completo, pero tras el fallecimiento de David Bowie consideré que era mejor esperar y dejar que el paso de los días dictasen el mejor momento para hacerlo.
Si algo ha cambiado con respecto al intervalo de días entre su publicación y el fallecimiento del artista, es la perspectiva y el significado de tan magna obra. No es que el repentino suceso le confiera un mayor interés, que también, sino que las incógnitas que había alrededor de Blackstar se fueron despejando al mismo tiempo que Bowie nos dejaba.

El talento innato de David nos regala un último trabajo que aún procediendo de un auténtico camaleón del sonido, impacta. Que ésto suceda en su vigésimo quinto álbum es cuanto menos plausible, sobre todo tras unos últimos quince años en los que el artista se prodigó muy poco en el mercado con tan solo cuatro álbumes, pero es evidente que su carrera termina en lo alto de la cima, tras ciertos titubeos en la década de los 90.

Blackstar recupera la senda más experimental del músico, con una pupila apuntando hacia el pasado, y la otra hacia un horizonte donde se puede leer la palabra evolución. Ese horizonte es su carrera, que al final ha llegado a su fin antes de lo esperado. David Bowie se sumerge en la música de vocación jazz, entendido desde su propia perspectiva, y que él se encarga de interpretar mientras se deja arropar por una lista de músicos de intachable ejecución. Bowie llora, grita y se desespera, algo que tras su fallecimiento encajó en un contexto perfecto, haciendo de la angustia, de la llamada de la muerte, una obra de arte de hercúleas proporciones.
Todo ello se resume perfectamente en la composición que da título al disco. Casi 10 minutos de música conmovedora, de oscura ambientación y milimétrica base rítmica. Entre lo conmovedor y lo desesperante, el artista se maneja como un auténtico experto de la interpretación, con textos que parecen dejar constancia del que en ese momento iba a ser su funesto destino. Los solos de saxofón se suceden, y llegando a uno de los instantes más tétricos, nos aborda con una parte central más luminosa y sinfónica que a más de uno le ha podido haber arrancado alguna lágrima. Me incluyo, y no es para menos. De aquí hasta el final, una autopista hacia el cielo, aderezada con pequeños aportes de flauta en los instantes finales.

"Tis a Pity She Was A Whore" acrecienta el ritmo del disco, con una base rítmica potente y machacona, donde unos sensuales y a la vez histéricos saxofones son los encargados de brillar con luz propia. Los teclados y pianos aportan ese aplomo necesario, incluso en los momentos en que Bowie nos escupe sus textos por medio de una interpretación vocal sublime. 
Mención aparte y merecida para "Lazarus", una composición que a mi parecer modificó su significado tras apagarse la vida de David, haciéndola todavía más contundente y reveladora. Puede que sea la composición más redonda del álbum, que la interpretación sea la más intensa de todas las aquí encontradas, y todo ello en un ejercicio algo más convencional y menos experimental, donde el dramatismo por un lado, y el rock y el jazz por el otro, se abrazan hasta el final para elevar todavía más la leyenda del gran Duque Blanco.

Bajo mi punto de vista, "Sue (Or In A Season of Crime)" resulta ser una pieza algo más progresiva, en parte por esa base rítmica tan revoltosa y por sus geniales guitarrazos. Más rock y menos jazz, aunque igualmente impactante por su ambientación y por las voces "espaciales" de Bowie. 
Si tenemos que hablar de algún tema con carácter comercial en el disco, creo que "Girl Loves Me" es la respuesta. Las melodías vocales resultan atractivas y atrayentes, siendo quizás el motivo por el cual es posible que el oyente pueda asimilarla bien desde la primera escucha. Curiosamente, parte de la letra está escrita en "Nadsat", lenguaje ficticio de "La Naranja Mecánica".

Le llega el turno a "Dollar Days", iniciada con unos sugerentes pianos iniciales, a lo que le sigue una puntual aportación del saxofón. Las voces son algo más contenidas y menos exageradas, casi con carácter inocente e incluso como presas del pánico. Las guitarras acústicas están muy presentes. El solo de saxo es fabuloso. 
Para el cierre de Blackstar se ha optado por "I Can't Give Everything Away", cuyos textos son desgarradores si los situamos en su contexto, teniendo en cuenta lo sucedido pocos días después. Orquestal, algo más suave e inofensiva, pero interpretada con suma elegancia.

Blackstar es el broche final a una carrera plagada de éxitos más que merecidos. Si algo he valorado y mucho en un artista, es sin duda su capacidad de reinventarse, y ello Bowie, gustara más o menos, lo ha sabido hacer en todas las décadas por las que su talento se ha paseado. Todavía es más sorprendente mantener tu grandeza sin vivir de rentas, levantarte tras tus momentos más bajos, y llegar a tus últimos días de vida con una entereza que impacta. Tal es así, que a pesar de que es muy complejo valorar toda su obra por lo ecléctico de sus propuestas, Blackstar es para mí lo mejor que ha parido desde aquel extraordinario Scary Monsters (And Super Creeps). 
Hasta siempre David, tu estrella jamás se apagará, pues permanecerá encendida por el talento y la calidad de tus composiciones.   

Tracklist:

  1. Blackstar
  2. Tis a Pity She Was A Whore
  3. Lazarus
  4. Sue (Or In A Season of Crime)
  5. Girl Loves Me
  6. Dollar Days
  7. I Can't Give Everything Away


         


         

jueves, 8 de octubre de 2015

The Doors - Strange Days (1967)



Formación en Strange Days:
  • Jim Morrison (Voces)
  • Robby Krieger (Guitarras)
  • Ray Manzarek (Teclado, marimba, clavicordio)
  • John Densmore (Baterías)
  • Douglas Lubahn (Bajo excepto en el corte número 10)

Strange Days es el segundo trabajo del afamado grupo estadounidense, y publicado tan solo unos meses más tarde que el homónimo The Doors, aquel con el que llamaron la atención gracias a clásicos como 'The End', 'Break On Through (To The Otherside) o la definitiva 'Light My Fire', que en su versión corta consiguió ser número uno en las listas de éxitos.
Engalanada con una portada netamente circense, continúan con el rock psicodélico y el blues rock, si bien es cierto que el sonido es más dulcificado y por momentos más pop, poseyendo además una producción más cristalina y rica en matices, mientras los textos siguen teniendo ese halo intelectual que les caracteriza.

Un disco que estaba predestinado a ser un grande en el mismo momento en que se publicaba, pero que finalmente se topó con un recibimiento tibio, quizás porque el público no estaba preparado para una nueva dosis de psicodelia oscura en tan pocos meses, a pesar de que las melodías brillaban nuevamente con luz propia. Sin embargo, el tiempo ha puesto Strange Days en su sitio, y hoy es una de las referencias del estilo, y uno de los discos más importantes de la banda.

El pistoletazo de salida lo da precisamente la canción homónima, una de las más oscuras y misteriosas del disco, donde Jim Morrison aparece para hacer de maestro de ceremonias con unas voces tremendamente profundas, mientras el resto de la banda se emplea duramente para lograr un ambiente a la altura de la interpretación del inquieto vocalista.
'You're Lost Little Girl' arranca con unas líneas de bajo y unas melodías francamente melancólicas, mientras Morrison repite una y otra vez la misma frase aterradora. Las guitarras de Krieger son excelentes, también en el pequeño y enigmático solo que nos regala. 
He de decir que las letras a veces parecen aparentemente sencillas, pero realmente tienen un trasfondo que las hacen especiales.
'Love Me Two Times' es el primero de los éxitos comerciales del álbum. Un tema que cautiva desde la primera escucha, en parte porque rompe con la hegemonía de la oscuridad, en parte gracias a unas guitarras preciosistas. Manzarek también se atreve aquí con un clavicordio, con el que aporta unos cuantos segundos ciertamente caóticos. 'Unhappy Girl' nos devuelve el lado triste y melancólico en un corte que nos puede recordar a las típicas canciones surf pop del momento, sin embargo se las apañan para volverla oscura. Contiene unas guitarras slide interesantes. 
Es el turno de 'Horse Latitudes', un terrorífico poema escrito por Morrison, que bajo mi punto de vista podría servir como cara B o bonus track, más que nada porque rompe innecesariamente con la atmósfera del disco. 'Moonlight Drive' fue una de las primeras canciones que escribió Jim Morrison, y de hecho quedó descartada del álbum debut por los propios protagonistas. Finalmente vio la luz y el resultado es satisfactorio.

Llegamos al punto en que aparece la composición capital de Strange Days. Sí, hablamos de 'People Are Strange', precisamente el más exitoso de los dos singles que publicaron, puesto que llegó al número 12 de las listas estadounidenses. y catapultó al propio disco al 3 en la lista Billboard.
Un corte repleto de melodías interesantes, quizás de las más fáciles de asimilar, convirtiéndose al instante en una joya de pop psicodélico donde los solos de guitarra intercalados dibujan sonidos magistrales.
La corta 'My Eyes Have Seen You' se muestra sosegada en el inicio, aunque poco a poco va ganando en intensidad, tanto que llega a terminar en clave de poderoso hard rock. 'I Can't See Your Face In My Mind' resulta ser todo lo contrario, pues no termina por coger ritmo, y por momentos se llega a hacer un poco anodina y pesada.
La última canción del álbum es la más larga, y es que 'When The Music's Over' fue incluso comparada con 'The End', quizás precisamente por su extenso minutaje, cercano a los rebasando claramente los diez minutos de duración. Una maravillosa locura donde The Doors explotan todo su talento y ofrecen el mayor número de matices. Una auténtica marejada salvaje e indomable.

Strange Days tardó en ser reconocido como lo que es, una magnífica obra a tener en cuenta. Probablemente fue debido también a la ausencia de singles claros, que los hay y muy buenos, pero no eran rompedores, sino más bien grandes temas disfrutables que en ningún momento llegan a la locura de las anteriores 'Light My Fire' o 'Break On Through (To The Otherside)'.
Más pulcro y cristalino, aunque igual de oscuro, sin embargo se muestran más contenidos con bastantes momentos en los que la psicodelia coquetea más con el pop que con el rock. Eso sí, ello no es ningún problema, faltaría más.

Mi puntuación: 8'5

Tracklist:
  1. Strange Days
  2. You're Lost Little Girl
  3. Love Me Two Times
  4. Unhappy Girl
  5. Horse Latitudes
  6. Moonlight Drive
  7. People Are Strange
  8. My Eyes Have Seen You
  9. I Can't See Your Face In My Mind
  10. When The Music's Over









viernes, 2 de octubre de 2015

10 discos esenciales de Judas Priest.



El nombre de Judas Priest fue tomado de la canción 'The Ballad Of Frankie Lee And Judas Priest' de Bob Dylan, y a la postre se convertirían en una de las bandas más representativas del heavy metal. Debutaron en el año 1974 con su álbum Rocka Rolla, y desde ahí han ido labrando su carrera a través de las décadas, años, discos y directos.
Vayamos pues a desgranar algunos de los mejores discos de la formación británica.

10. Turbo (1986)


Uno de los discos más controvertidos de Judas Priest por el cambio de sonido, más comercial a todas luces, y por el uso excesivo de guitarras sintetizadas. Aún así, este álbum grabado en las Bahamas, resulta ser el trabajo más vendido en la carrera del grupo. Canciones como 'Turbo Lover', 'Locked In' o 'Out In The Cold', poseen un gancho evidente, capaz de convencer incluso a oyentes poco acostumbrados al sonido Judas. Un álbum de heavy metal y hard rock abrazado claramente por el glam del momento. No convenció a sus fans más clásicos, sin embargo el paso del tiempo ha labrado un cariño hacia él que en su momento parecía muy esquivo. 


9. Angel Of Retribution (2005)


Tras Painkiller, Halford abandonó la nave y fue reemplazado por Tim Owens, un vocalista muy capacitado aunque falto de carisma. Con él publicaron Jugulator y Demolition, dos álbumes un tanto flojos que fueron ignorados porque los seguidores del grupo solo querían la vuelta de Rob al grupo. Eso sucedió años más tarde, y el resultado fue Angel Of Retribution, un trabajo que despertó a la bestia y agitó a las masas gracias a canciones como 'Judas Is Rising', 'Revolution' o 'Angel'. A partir de aquí volverían a mostrarse activos publicando discos de estudio y diversos directos. 


8. Killing Machine (1978)


Eran tiempos en los que los Judas Priest se mostraban tremendamente activos, y Killing Machine era el segundo trabajo que publicaban en 1978. Mucho más oscuro que Stained Class, con las voces de Halford algo más rasgadas, y un cambio de estilismo que pronto derivó en el cuero y las tachuelas que poco más tarde se extenderían al mundo entero y sería la indumentaria oficial del heavy metal. El disco contiene clásicos como 'Delivering The Gods' o 'Hell Bent For Leather', y otros tantos temas trascendentales que responden a títulos como 'The Green Manalishi' o 'Before The Dawn'.


7. Sin After Sin (1977)


Tercer disco de estudio de la banda británica, y el único que incluiría las baterías de Simon Phillips, que a decir verdad, le ha dado muchísimo empuje y ha traído ciertas novedades al sonido de Sin After Sin. Una excepcional obra que muchas veces acaba relegada al olvido por el hecho de que la discografía de Judas posee otros títulos que han acabado siendo tremendamente populares y trascendentales en el tiempo. A destacar canciones como la genial versión de Joan Baez 'Diamonds and Rust', así como la inicial 'Sinner' o las potentísimas 'Dissident Agressor' y 'Call For The Priest', ambas contribuyendo a cimentar las bases del Speed Metal e incluso el Thrash. Fue producido por Roger Glover y el propio grupo.


6. Stained Class (1978)


Magnífico álbum que trae consigo algunas novedades importantes para el grupo. Una de ellas es que aparece por primera vez el logo más clásico del grupo, y que al final representaría la época dorada en cuanto a imagen y sonido. También hay un cambio importante en la formación, y es que Phillips abandona su puesto en la batería, y este es reemplazado por Les Binks, que además aportaría una forma diferente de tocar que, unido a todo el sonido en conjunto, digamos que sería el trabajo más potente de Judas Priest hasta ese momento, donde dejarían de beber en parte del hard rock de la época para decantarse hacia el heavy metal puro y duro. Canciones como la sorprendente 'Exciter', la revisión de 'Better By You, Better Than Me' de los Spooky Tooth y la extraordinaria y progresiva 'Beyonds The Realms Of Death', muestran claramente la calidad que atesora esta joya.


5. British Steel (1980)


Si algo han demostrado en algunas ocasiones los Judas Priest, es que la calidad no siempre va reñida con la comercialidad. El punto justo entre heavy y hard rock con estribillos pegadizos y riffs eficaces lo crearon en British Steele, la llave de las puertas del éxito y del reconocimiento masivo. Ahí tenemos los himnos 'Living After Midnight' y 'Breaking The Law', dos claros ejemplos de la indudable búsqueda por un hit inmediato. Cañonazos como 'Rapid Fire' o la más contenida 'Metal Gods' tampoco se quedan atrás en cuanto a importancia y calidad. Un trabajo influyente por las barreras que ha derribado, siendo bastante más fácil de asimilar que otros clásicos de la banda, aunque no posee la excelencia compositiva de algunos de ellos.


4. Defenders Of The Faith (1986)


A veces tengo la sensación de que este es un disco infravalorado, quizás por ser la continuación del exitoso Screaming For Vengeance, pero lo cierto es que no tiene absolutamente nada que envidiar ni a ese, ni a otros álbumes que disfrutan de la etiqueta de clásico. Fue grabado en Ibiza (España), cuyo sonido es claramente ochentero pero sin quedar destrozado por las producciones que en esa década estaban tan de moda. Sin ser tan comercial como British Steel, lo cierto es que aquí también buscan calar hondo desde los propios riffs, solos de guitarra y melodías vocales. No hay un single claro, pero el grueso de composiciones gozan de una calidad indiscutible. 'Freewheel Burning' y 'Jawbreaker' demuestran la fuerza del grupo, aunque la épica queda reservada para un temazo como 'The Sentinel'. No hay que olvidarse de la exquisitez melódica de 'Love Bites', una canción que no causa indiferencia, pues lo amas o lo odias.


3. Sad Wings Of Destiny (1976)


No se entendería la evolución en el sonido de Judas Priest sin antes apreciar la excelencia compositiva del que sin duda es el mejor disco de los británicos en la década de los 70. El hard rock de la época se abraza con la épica progresiva, dando como resultado una obra exquisita con la que irían sentando las bases de su heavy metal. Irresistibles en canciones como 'The Ripper', con los característicos y aterradores agudos de Rob Halford, o en 'Victim Of Changes', en la que nos muestran su lado más progresivo. La sensible y extraordinaria 'Dreamer Deceiver' contrasta claramente con la potente 'Tyrant' y su estribillo de coros tan desganados como genialmente plasmados. No vendió mucho, pero el grupo le debe muchísimo a este trabajo.  


2. Screaming For Vengeance (1984)


Bajo una mítica portada donde aparece 'The Hellion', y que ya forma parte de la historia del heavy metal, se esconde un trabajo fundamental para el género en sí, y obviamente para Judas Priest. Eran días un tanto confusos, ya que venían de publicar el irregular Point Of Entry, trabajo demasiado americanizado en su sonido y por el que les llovieron bastantes críticas negativas a pesar de ser un álbum bastante apetecible. Esa respuesta no se hizo esperar y regresaron para poner las cosas en su sitio, en un alarde de calidad indiscutible que se transmite a través de numerosos riffs tremendamente inspirados a lo largo de unas composiciones que van directamente al grano. Precisamente, el álbum se abre con 'The Hellion', una intro inspiradora que enlaza magistralmente con 'Electric Eye', composición capital del grupo. El hard rock de 'You've Got Another Thing Comin' apuesta por mostrar la cara más amable y comercial del disco, mientras que la canción homónima muestra su contundencia con una cruda base rítmica, guitarras incendiarias y voces espectaculares. Un clásico sin discusión.


1. Painkiller (1990)


Para muchos la obra definitiva de Judas Priest, y a su vez el disco más duro que hayan grabado jamás. Venían de publicar el edulcorado aunque exitoso en ventas Turbo y el irregular Ram It Down, por lo que comenzaban a perder credibilidad entre los seguidores del heavy metal. Halford y los suyos observaban atentamente como bandas de Thrash Metal sonaban más potentes y comenzaban a reinar a través de álbumes extraordinarios. Con el comienzo de la nueva década, los británicos asoman la cabeza para demostrar que ellos también podían sonar agresivos y contundentes, y así volver a recuperar la corona que poco a poco comenzaba a caer. Entre en la formación el batería Scott Travis, y tan pronto como empieza a sonar el disco, ya se deja notar su huella en la homónima Painkiller, un nuevo himno propicio para sacudir el cuello una y otra vez. 'Hell Patrol', 'Night Crawler' o 'A Touch Of Evil' dejaban claro que Judas querían algo grande y lleno de calidad en cada compás, y así lo han plasmado sin ningún tipo de tapujos.  




lunes, 24 de agosto de 2015

Ghost - Meliora (2015)


Formación de la banda en Meliora:
  • Papa Emeritus III (Voces)
  • Nameless Ghoul (Guitarras)
  • Nameless Ghoul (Guitarras)
  • Namelees Ghoul (Bajo)
  • Nameless Ghoul (Batería)
  • Nameless Ghoul (Teclados)

Regresan los misteriosos Ghost con nuevo disco bajo el brazo. La enmascarada banda sueca, siempre controvertida, levanta tantas pasiones como odios, lo que significa que no causan indiferencia a nadie, y eso parece que por el momento no va a cambiar. El título elegido para la nueva criatura es Meliora, producido por Klas Ahlund, quien ha trabajado con gente como Katy Perry, Kesha, Mika, Usher, Britney Spears, Kylie Minogue o Eagle Eye Cherry. La mezcla ha corrido a cargo de Andy Wallace, una eminencia en la música rock.

Uno podría pensar que, leyendo el nombre del productor escogido, la dirección musical de Ghost podría seguir los derroteros del anterior Infestissumam, o incluso edulcorar todavía más el sonido de aquel para así acercarse todavía más a los renglones torcidos del 'mainstream'. Pues no, el grupo ha marcado sus límites, saben dónde residen sus puntos fuertes, y han confeccionado un álbum que recoge lo mejor de sus dos mejores trabajos, con el añadido de que el sonido quizás sea todavía mejor. Sí, porque han aprovechado todos los medios, han conjuntado mejor todos los instrumentos, e incluso han extraído un mejor sonido de la batería, quizás el aspecto más flojo en anteriores entregas. El hard rock sigue presente, al igual que los lazos que los unen al heavy metal, siempre aderezado con una capa psicodélica, algunas pinceladas doom, y unas melodías vocales que por momentos se acercan al pop más sofisticado. Todo ello con sus ya habituales historias satánicas, formando un cóctel explosivo que se afianza con la estética de sus integrantes, y claro, todo ello forma parte de un espectáculo sugerente para quien guste apreciarlo.

Por primera vez no dan la bienvenida al oyente con una intro, sino que nos meten de lleno con una composición llamada 'Spirit'. Un tétrico teclado marca la pauta durante unos segundos hasta que entran en escena el resto de instrumentos. La base rítmica es necesario destacarla, pues creo que ha ganado mucho más peso en el sonido, algo que se puede comprobar durante todo el trabajo. La tercera reencarnación de Papa Emeritus toma las riendas entre la maraña de guitarras para confeccionar unas sugerentes líneas vocales. Una composición cortante y directa de inicio, para que queden las cosas claras. Seguimos con 'From The Pinnacle To The Pit'. donde un estruendoso bajo se deja notar desde los primeros compases, para después ser engalanado con eficientes riffs de guitarra. Las melodías vocales, tremendamente certeras, alcanzan cotas de adicción realmente extremas. Este tema ya se pudo escuchar antes de la salida del álbum, al igual que la posterior 'Cirice', la cual parece un sincero homenaje al sonido de Black Sabbath. Quizás hablamos del corte más doom y oscuro del álbum, con unas tremendas guitarras bien oscuras, en contrapunto a unas líneas vocales nuevamente pegadizas. Fue el corte elegido para presentar el disco y, desde luego que funciona.
'Spöksonat' es un pequeño interludio guiado por una guitarra acústica que nos guía hacia 'He Is'. quizás la canción que más sorprendente del álbum, ya que su sonido se aleja bastante de lo que suelen ofrecer estos suecos. Se trata de un medio tiempo sinfónico con claras influencias folk de los años 60 y 70, que va ganando en intensidad y es coronado primero, por un estribillo impresionante, y segundo por un solo de guitarra precioso. Está claro que Ghost no pretenden aburrir a nadie utilizando siempre la misma propuesta, saben a lo que juegan, utilizan sus mejores cartas, y además nos inyectan veneno por sorpresa cuando la ocasión lo requiere. Me quito el sombrero ante eso.

Proseguimos con 'Mummy Dust', un tema que también sorprende, aunque esta vez por su crudeza y por las voces que emplea Papa Emeritus. Las guitarras son tremendamente afiladas, mientras las voces susurrantes y rasgadas, casi guturales, conforman un tema a tener en cuenta y que aporta mayor variedad a la propuesta musical en Meliora. 'Majesty' me recuerda muchísimo a Deep Purple, sobre todo por esos característicos teclados. Un corte que brilla por su ejecución instrumental, pero que sin embargo falla precisamente donde Ghost suelen brillar: la construcción de estribillos. Quitando ese lunar, se trata de una canción interesante. 
Otro interludio, esta vez llamado 'Devil Church' y de sonoridad "eclesiástica", se encarga de allanar el camino para la llegada de 'Absolution', una composición elaborada, perfectamente estructurada, y con unas melodías vocales extraordinarias que sin duda hacen que se eleve hasta uno de los puntos más altos del álbum. El colofón final corre a cargo de 'Deus in Absentia', donde desde luego han querido hacer diferentes guiños a 'Monstrance Clock', uno de los cortes más interesantes del anterior trabajo. Sí, porque desde la estructura hasta los coros, pasando por ese sonido del reloj, todo recuerda a aquel, aunque la que nos ocupa me parece algo más elaborada y menos directa.

Parece que Ghost han querido poner toda la carne en el asador para este su tercer trabajo, y es que Meliora no es un disco más a sumar en su discografía, sino la confirmación de que los suecos son algo más que imagen y marketing. Su música ha ganado en solidez, han limado los puntos más flojos de las anteriores entregas, como por ejemplo el sonido de las baterías, y nos entregan aquí una colección de canciones bien ejecutadas, elaboradas y desde luego, bastante variadas. La capacidad de sorpresa de esta gente todavía no ha terminado, y eso es una mala noticia para sus detractores, ya que si nada lo impide, pueden crear una carrera musical realmente interesante, manteniéndolos en este mundo durante unos cuantos años más. Bienvenidos sean si siguen a este nivel.

Mi puntuación: 8'5 

Tracklist:
  1. Spirit
  2. From The Pinnacle To The Pit
  3. Cirice
  4. Spöksonat
  5. He Is
  6. Mummy Dust
  7. Majesty
  8. Devil Church
  9. Absolution
  10. Deus In Absentia





domingo, 2 de agosto de 2015

Judas Priest - Point Of Entry (1981)


Formación de la banda en Point Of Entry:
  • Rob Halford (Voces)
  • K.K. Downing (Guitarras)
  • Glenn Tipton (Guitarras y coros)
  • Ian Hill (Bajo)
  • Dave Holland (Batería)

Álbum controvertido donde los haya, quedó emplazado en el tiempo entre British Steel y Screaming For Vengeance, dos obras maestras de indudable categoría, y que sin duda dejaría marcada la opinión sobre este álbum en tiempos actuales. 
Point Of Entry cuenta además con ciertas particularidades que conviene destacar. Fue grabado en Ibiza Studios (España), durante octubre y noviembre del año 1980, donde presionados por la discográfica intentaron seguir la senda sonora de su antecesor, aunque ahondando todavía más en el hard rock de aquel, y dejando muy en segundo plano el heavy metal clásico. La búsqueda por ingresar en el mercado norteamericano marcó la composición del mismo.

La portada no pareció contentar a nadie, mucho menos a los seguidores. Incluso hubo otra alternativa para el mercado americano que tampoco destacaba en absoluto, más allá de presentar un logo de la banda mucho más profundo y detallado.

La recepción por parte de críticos y seguidores fue variopinta, e incluso hoy en día es motivo de disputas musicales. Algunos afirman que se trataba de un gran disco continuista que no puedo competir directamente con British Steel, y otros lo envían al más puro ostracismo por tratarse del primer trabajo de Judas Priest en el que el resultado global fue demasiado edulcorado, siendo además un frenazo a la evolución sonora y cualitativa. Bajo mi punto de vista, los dos bandos tienen razones realistas, y todo depende de cómo enfoque uno la escucha del álbum.

Lo cierto es que de por sí, el disco está muy descompensado, puesto que lo mejor está en la primera mitad, dejando para la segunda los cortes más anodinos. Heading Out To The Highway daba el pistoletazo de salida de forma magistral, siendo hoy en día reconocido como un clásico de la formación británica, que cuenta muchas veces con un hueco en los set list de los conciertos. Los riffs son tremendamente efectivos, servidos en bandeja para que Halford haga lo que quier con su voz, aprovechando la ocasión para decorar la canción con líneas vocales muy pegadizas. Fue el segundo single del disco y el primer tema de la banda en entrar en ciertas listas musicales estadounidenses. Don't Go resultó ser el primer single, y para muchos resultó ser una elección desacertada. La verdad es que resulta bastante inexpresiva hasta la llegada de los estribillos. Es por eso que ni siquiera triunfó en las listas británicas. Hot Rockin' tiene mucha fuerza y empaque, siendo algo más salvaje e indomable que las anteriores. Rob Halford destaca, como en casi todo el trabajo, y eso sí es una gran cualidad aquí, por su versatilidad en las voces. Turning Circles descoloca de buenas a primeras por su afán de buscar la complicidad del oyente desde los primeros segundos. Los riifs son sencillos y muy marcados, mientras que Halford nos sorprende con un enfoque que incluso puede llegar a ser hasta incluso glam. Esos "a-ha, a-ha" entonados con cierta sensualidad, hablan a las claras de las intenciones de Judas Priest en este disco.
Seguimos con dos sorpresas que sin duda son las que albergan buena parte de los elogias que haya podido recibir el disco. Hablamos de Desert Plains y Solar Angels. La primera es un medio tiempo exquisito, engalanado por muy buenas guitarras y una base rítmica de preciosos detalles. La segunda es una composición que demuestra el poderío del grupo a la hora de buscar nuevas ideas para crear canciones. 

A partir de aquí, el disco se viene abajo y no es capaz de seguir el tirón de la canciones ya comentadas. You Say Yes presenta un estribillo melódico que no encaja del todo con el resto de la canción. All The Way es un simulacro de corte festivo que no viene a aportar absolutamente nada, y que tampoco sobresale por su instrumentación. Lo intentan con un estribillo que por momentos arregla el desaguisado, pero se vuelve previsible y repetitivo. Quizás Troubleshooter consiga remontar el vuelo por momentos, mientras que la despedida encargada a On The Run es elevada a un nivel algo más superior gracias a las estratosféricas voces de Halford.

Point Of Entry llevaba todas las de perder por ser el predecesor inmediato de todo un suceso como British Steel. Sí, es cierto que por momentos parece la versión más dulce de una banda que hasta ese momento había dado pasos agigantados en todas sus publicaciones, sin embargo, el problema aquí no reside en la forma de plasmar el sonido, sino más bien en la falta de calidad de esas tres o cuatro canciones que terminan por lastrar un trabajo que en la primera mitad mantiene cotas de entretenimiento y de creatividad bastante elevadas. La llegada posterior de Screaming For Vengeance ayudó a que Point Of Entry acabara por ser apedreado de forma injusta en muchas ocasiones. Me quedo con esos temas que a la postre tuvieron un papel fundamental en los conciertos de Judas.

Mi puntuación: 6'75

Tracklist:
  1. Heading Out To The Highway
  2. Don't Go
  3. Hot Rockin'
  4. Turning Circles
  5. Desert Plains
  6. Solar Angels
  7. You Say Yes
  8. All The Way
  9. Troubleshooter
  10. On The Run



viernes, 31 de julio de 2015

Bruce Springsteen - Magic (2007)



Formación en Magic:
  • Bruce Springsteen (Voces, guitarras, armónica, órgano, sintetizador, glockenspiel y percusión)
  • Nils Lofgren (Guitarras y coros)
  • Steve Van Zandt (Guitarras, mandolina y coros)
  • Garry Tallent (Bajo)
  • Roy Bittan (Piano y órgano)
  • Clarence Clemons (Saxofón y coros)
  • Danny Federici (Órgano y piano)
  • Patti Scialfa (Coros)
  • Max Weinberg (Batería)
  • Soozie Tyrrell (Violín)
  • Orquesta en 'Your Own Worst Enemy' y 'Girls In Their Summer Clothes'.

Mucha controversia levantó en su momento el lanzamiento de este trabajo, que fue además el predecesor de un Devils & Dust donde abundaba el folk rock y los sonidos acústicos, muy al contrario de la obra que nos ocupa. La crítica no se ponía de acuerdo, o hablaban de un nuevo trabajo extraordinario, o lo tildaban de blando e inofensivo. No creo que todo se reduzca a blanco o negro, Magic contiene mucho rock épico, de ese que tanto le gusta descargar de vez en cuando al señor Springsteen, conteniendo muchas virtudes que activan ciertos sentimientos.

Acompañado por la E Street Band, plasma una serie de canciones que contiene muchos de los ingredientes esenciales en su carrera musical. A Bruce se le nota la rabia en este disco. Se le nota porque cree tener motivos para estarlo, y eso es lo que se respira tanto a nivel instrumental como a nivel de textos.

El primer corte del álbum es el más eléctrico y potente de Magic. 'Radio Nowhere', que además fue elegido como primer single, contiene ese arrebato huracanado que a veces muestra el estadounidense. Las guitarras rugen y el saxo hace lo propio, aunque a su manera. Poco más de tres minutos de potencia devastadora, claro está, teniendo en cuenta de quién hablamos.
'You'll Be Comin' Down' baja revoluciones, se engalana con un traje pop elegante que se recrea en las pegadizas líneas vocales del mismo. Teclados y órganos funcionando a la perfección, mientras Clarence Clemons nos muestra su pericia al saxo, instrumento con el que también destaca en 'Livin' In The Future'. La orquesta aparece en 'Your Own Worst Enemy' para dotar a la composición d eun envoltorio agradable a la par que bello, y claro, Bruce nos ofrece unas melodías vocales tremendamente pegadizas. En 'Gypsy Biker' la cosa se pone mucho más seria, empezando por los críticos textos. En lo que se refiere a la instrumentación, aparecen las armónicas, y con el paso de los segundos, la intensidad cobra una mayor fuerza. 'Girls In Their Summer Clothes' aparece en escena para recordarnos que Bruce tiene incluso talento para los cortes más sencillos, luminosos en apariencia, y en definitiva, más ligeros y con un marcado carácter pop. No voy a negar que es uno de los temas que más me entusiasman de Magic.

Después de semejante joya musical, hace acto de presencia 'I'll Work For Your Work', donde las melodías vuelven a ser sublimes, y Roy Bittan toma un mayor protagonismo con sus pianos. La sencillez de la canción que pone título al disco es tremendamente llamativa entre todo lo que le rodea. Pero es evidente que 'Magic' es necesaria en un álbum como el que nos ocupa, con su humildad y elegancia por bandera.
En 'Last To Die' regresan los ritmos frenéticos con guitarras punzantes, si bien es cierto que lo que de verdad quema aquí son las ácidas letras del autor. Otro de los cortes más destacados del álbum es sin duda 'Long Walk Home', de exquisita instrumentación, con excelentes aportes de saxo y ciertos solos de guitarra. 'Devil's Arcade' y 'Terry's Song' se encargan de despedir el álbum. La primera de ellas creciendo en intensidad según pasan los segundos, desembocando en un final apotéosico, mientras la segunda se mueve en terrenos acústicos de aguas folk, con armónica incluida.

Magic tiene muchas lecturas. Por una parte hablamos de un trabajo efervescente con instrumentación muy cuidada y letras críticas. Además, las melodías vocales efectivas y pegadizas, ayudan a que la escucha del álbum sea tremendamente amena. Por otro lado hay constantes momentos que nos recuerdan a discos pasados, aunque obviamente y teniendo en cuenta la cantidad de discos que el señor Springsteen ha publicado, es algo relativamente normal, y en parte por el carácter inconfundible con el que el 'boss' envuelve todas y cada una de sus canciones.

Mi puntuación: 7'5 

Tracklist:
  1. Radio Nowhere
  2. You'll Be Comin' Down
  3. Livin' In The Future
  4. Your Own Worst Enemy
  5. Gypsy Biker
  6. Girls In Their Summer Clothes
  7. I'll Work For Your Love
  8. Magic
  9. Last To Die
  10. Long Walk Home
  11. Devil's Arcade
  12. Terry's Song





jueves, 30 de julio de 2015

Ryan Adams - Ryan Adams (2014)



Formación en Ryan Adams:
  • Ryan Adams (Voces y guitarras)
  • Mike Viola (Diversos instrumentos, así lo acredita el libreto del disco)
  • Tal Wilkenfeld (Bajo)
  • Jeremy Stacey (Batería)
  • Marshall Vore (Batería y percusión)
  • Benmont Tench (Pianos y órgano)
  • Johnny Depp (Guitarras en "Kim", voces y guitarras en "Feels Like Fire")
  • Mandy Moore (Coros en "Trouble" y "Am i Safe")


Lo ha pasado mal Ryan Adams en los últimos tiempos. Aquejado de la enfermedad de Meniere, que lo tuvo postrado en la cama durante unos cuantos meses, fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de un artista que llevaba sin levantar cabeza en lo anímico desde principios de la década. 

Las ideas surgían pero no le convencían, acabó dejando en el tintero canciones que iban a ver la luz por diferentes decisiones y miedos. Ryan quería más inmediatez en sus canciones, algo que supusiera ver la luz al final del túnel, y con ese objetivo estuvo componiendo durante año y medio. Logró reunir a algunos de sus amigos más algún músico que fue conociendo, para así sacar a la luz este álbum homónimo de carácter más rockero que acústico, mirando claramente hacia la música de gente como Bruce Springsteen o Tom Petty. 

No hace falta esperar mucho para comprobar que este álbum es muy diferente al anterior Ashes & Fire. Nada más comenzar, 'Gimme Something Good' deja claro desde los primeros compases que aquí las cosas se han realizado de otra manera. Un riff de guitarra machacón nos acompaña en buena parte de la composición, mientras Ryan va fraseando con astucia y grandes líneas vocales que desembocan en un estribillo repetitivo pero con mucho gancho. 'Kim' cuenta con la colaboración de Johnny Depp en las guitarras, y que después repetirá en otro tema. En esta ocasión hablamos de un título más pausado y frágil. Muy agradable de escuchar.
'Trouble' confirma que estamos ante una perspectiva bien diferente a lo que Ryan nos tenía acostumbrados en los últimos tiempos. Es un hit maravilloso, de buenas guitarras y melodías infecciosas, y es que el disco en general aguarda diversas sorpresas que se van descubriendo con sucesivas escuchas, sin embargo también tiene la virtud de digerirse muy fácilmente. 'Am I Safe' es otra composición de excelente factura, que cuenta además con los coros de Mandy Moore, pareja de Ryan. Una de los pocos momentos en los que el álbum nos recuerda las labores más acústicas del artista en el pasado es 'My Wrecking Ball', que dicho sea de paso hace que lo asocie al Bruce Springsteen más acústico y folk.

Despertamos del agradable sueño con otro de los cortes que más me han entusiasmado. Hablamos de 'Stay With Me', que nuevamente reincide en unos riffs repetitivos que rompen en la entrada del magistral estribillo. De nuevo las melodías brillan con luz propia. 'Shadows' es tremendamente mágica. Las emociones que despierta son indescriptibles. En 'Feels Like Fire' repiten colaboración Johnny Depp y Mandy Moore, un tema bien resuelto que gana con las escuchas. 'I Just Might' es realmente fascinante, con esa contenida intriga de los primeros minutos, que se va liberando según nos vamos acercando al final de la misma, explotando magistralmente en la voz liberadora de Ryan Adams. 'Tired Of Giving Up' es un dulce paseo melódico repleto de buenos momentos. Tan inofensiva como genial, tan sosegada como bella. El final del álbum es responsabilidad de 'Let Go', muy apropiada y con la calidad suficiente para hacer que no decaiga el nivel del álbum. 

Ryan Adams es el despertar de un músico que lo ha pasado francamente mal en los últimos tiempos. Escuchando el disco da la sensación de que Ryan se ha recuperado para la causa, y lo ha hecho con fuerza. Una fuerza que se plasma en las guitarras y en el potencial del grueso de las composiciones.

Mi puntuación: 8'5   

Tracklist:
  1. Gimme Something Good
  2. Kim
  3. Trouble
  4. Am I Safe
  5. My Wrecking Ball
  6. Stay With Me
  7. Shadows
  8. Feels Like Fire
  9. I Just Might
  10. Tired Of Giving Up
  11. Let Go