martes, 17 de marzo de 2015

Europe - War Of Kings (2015)


Formación del grupo en War Of Kings:

  • Joey Tempest (Voces)
  • John Norum (Guitarras)
  • John Levén (Bajo)
  • Mic Michaeli (Teclados)
  • Ian Haughland (Batería)

De los grupos surgidos bajo el amparo del hard rock melódico ochentero, la de Europe es quizás una de las propuestas más serias y honestas de la actualidad. Tras la disolución a principios de los 90, decidieron regresar en la década del 2000 dejando claro que lo hacían para demostrar al mundo que tenían mucho más que decir y aportar al mundo de la música. Mientras otros nombres se van arrastrando por los escenarios, publicando además álbumes sumidos en la mediocridad, a pesar de que el nombre puede generar el autobombo de siempre y que les lleva a ser vitoreados por un público que suele exigir bien poco, los suecos deciden ponerse el mono de trabajo y dar carpetazo con su pasado. Sí, porque desde aquel Start From The Dark hasta el disco que nos ocupa, la oscuridad se ha apoderado de la música de Tempest, Norum y los suyos, dejando poco espacio a la luminosidad de antaño. Si alguien cree que en War Of Kings se va a encontrar alguna composición que nos lleve a recordar su archiconocido 'The Final Countdown', que vaya dejando las mofas a un lado, o que simplemente las reserve para otros. Aquí hay mucho de Zeppelin, de los Purple e incluso de Black Sabbath, por lo que el sonido clásico es la bandera que ondea en el corazón del disco.

El comienzo del disco corre a cargo de la homónima 'War of Kings', precisamente la composición que han elegido para presentar la obra. Igual yo no la habría elegido para ello, siendo una declaración obviamente personal, pero creo que es un corte que necesita de varias escuchas para ser absorbido en su plenitud, mientras que el impacto de un single debe ser casi momentáneo. Los riffs iniciales de guitarra y teclado anticipan el ambiente lúgubre al que seremos sometidos a lo largo del disco. Tempest afianza su nueva forma de atacar las frases, adornándose mucho más con estimulantes vibratos. La base rítmica es muy sólida, sin demasiados alardes pero con una potencia espeluznante, donde las baquetas de Haughland son las más beneficiadas en el "nuevo" sonido de los suecos. 'Hole In My Pocket' es una canción de corto minutaje que se desboca en potencia. Tempest nos deja una interpretación agresiva, mientras Norum enamora con sus riffs y solos de guitarra. Me parece muy apta para abrir fuego en los conciertos.

'Second Day' baja las revoluciones iniciales, pero a cambio nos regala una de las melodías más pegadizas del álbum. El estribillo se antoja magistral, gracias a unas voces cargadas de fuerza y dinamismo. Mención especial para los teclados de Michaeli, que logran crear una atmósfera realmente espectacular. 'Praise You' contiene unos riffs densos, pesados y machacones. Aquí pareciera que los suecos beben de bandas como Soundgarden, aunque quizás sea una apreciación mía personal. La verdad es que posee un alma blues demasiado evidente, sobre todo cuando la guitarra de Norum habla, y vaya si habla en el solo principal. Después, la totalidad de la banda crea una avalancha sonora realmente imparable. A pesar de que 'Nothin' To Ya' se apoya en unos riffs estruendosamente geniales, es el bajo de Levén el que aporta la parte diferencial de la canción. Esos pequeños detalles le hacen sumar enteros desde una perspectiva global.

'California 405' se inicia con unos teclados hammond que recuerdan a bandas como The Doors o los propios Purple, aunque quizás estemos ante una de las canciones menos logradas, y eso que el estribillo es bastante pegadizo, pero en líneas generales se queda por debajo de la media. Si aún encima lo que viene es tan excitante como 'Days Of Rock N' Roll', pues entiendes lo que quiero decir. Probablemente estemos ante el corte más luminoso y melódico del disco, y ello se nota desde los primeros compases, donde el riff dibuja melodías maravillosas, convirtiéndose además en el principal atractivo de los propios estribillos. Corta pero eficaz. 
Atmosférica a la par que asesina, así se muestra 'Children Of The Mind', que aunque pueda parecer mentira, a mí me recuerdan a un híbrido entre los Zeppelin más potentes y los Black Sabbath, eso sí, trayendo consigo una actualización moderna de tales influencias. La parte central nos muestra un desarrollo instrumental sumamente bueno.

'Rainbow Bridge' es un medio tiempo electrizante que alberga unas curiosas melodías orientales que acompañarán la voz de Tempest y los riffs cortantes de Norum hasta un estribillo melódico y atmosférico. 'Angels (With Broken Hearts)' es un corte algo más intimista, quizás de lo más lento del álbum, aunque eso sí, está elegantemente interpretada por Joey. 
El broche de oro lo pone 'Light Me Up', un corte que viene a reunir los mejores ingredientes de War Of Kings. La instrumentación es francamente espectacular, y aquí sí destaco sobremanera a la base rítmica compuesta por Levèn y Haughland. 

War Of Kings rompe definitivamente con su sonido ochentero, por si no había quedado claro ya en todos los álbumes editados tras su regreso. Si ya en su momento eran una banda con gemas de gran importancia, aunque desprestigiadas por parte de un sector que se mofaba de ellos tras publicar el célebre 'The Final Countdown', ahora se tendrán que ahorrar los chistes, si es que al menos se atreven en darle una merecida oportunidad a este nuevo y feliz parto. ¿Estamos ante el mejor disco de los Europe modernos? Yo creo que sí, y sin duda me parece una de las obras más importantes de su carrera.









jueves, 12 de marzo de 2015

Scorpions - Return To Forever (2015)


Formación de la banda en Return To Forever:
  • Klaus Meine (Voces)
  • Matthias Jabs (Guitarras)
  • Rudolf Schenker (Guitarras, coros)
  • Pawel Maciwoda (Bajo)
  • James Kottak (Batería, coros)

Cuando todo parecía indicar que con el anterior Sting In The Tail, la banda de Hannover dejaría los escenarios y colgarían los instrumentos para siempre, deciden dar marcha atrás y anuncian que todavía les queda cuerda para al menos un álbum de estudio más. Ya no me atrevo a decir si en un futuro publicarán más obras, pero como reza el dicho, nunca digas nunca.
Mientras se iban vertiendo declaraciones de diferente índole, entre medias veía la luz un disco de 'revisiones' llamado Comeblack,y que parecía más un auto homenaje que otra cosa, pero bueno, a la luz salió, no fuera a ser que en la espera a algún seguidor le pudiera dar un ataque de ansiedad. La verdad es como anécdota estaba bastante bien, pero poquito más podría aportar, ya que todas las canciones resultaban ser inferiores a las originales.

Ya por fin en este 2015 se publica el esperado regreso de los Scorpions bajo el título de Return To Forever, un trabajo con el que intentan dejar buen sabor de boca, aunque con cierto aire continuista, ya que el sonido es similar al del anterior trabajo. Hubiese preferido que los alemanes optaran por algo más arriesgado, teniendo en cuenta que a estas alturas no tienen absolutamente nada que perder, pero bueno, ellos son los que llevan 50 años de carrera y no yo.
El álbum en sí parece tener una producción un tanto dulce, queriendo destacar sobre todo las melodías vocales y los estribillos por encima del aspecto instrumental. Ello les ha llevado a hacer un álbum ameno, aunque carente de punch, ese que todavía tenían discos como Humanity Hour I.

El disco se inicia con 'Going Out With A Bang', que de buenas a primeras no suena nada mal, gracias a esas inicio bluesero y la posterior contundencia guitarrera. Las estrofas dejan claro que vuelven para mostrar composiciones coreables de principio a fin. El estribillo posee unos riffs densos y machacones, decorando una canción sencilla aunque efectiva. 'We Built This House' es el single del disco, de preciosas estrofas y estribillos irresistibles, si bien es cierto que parece compuesto con el piloto automático, ya que en los últimos años nos han ofrecido multitud de canciones de similar estructura y sonoridad. No es una crítica totalmente negativa, ya que el tema engancha de primeras, pero sí es una pequeña palmada en la espalda, no vaya a ser que se atasquen aquí. 'Rock My Car' es un pelotazo directo, rudo y polvoriento, aunque por momentos de hace excesivamente repetitiva, y eso que no dura más de tres minutos y medio. 

Llegamos a la primera balada del disco, terreno explotado por la banda hasta la saciedad, reconociendo que siempre se les ha dado bastante bien. Klaus Meine sigue interpretándolas con maestría, con ese equilibrio entre dramatismo y dulzura que hipnotiza. De hecho, las estrofas son un monumento a la melodía, aunque después el estribillo hace que decaiga un poco el nivel. Pudo ser más, pero 'House Of Cards' se ha quedado en un corte correcto sin más. 'All For One' recupera las dotes rockeras con un perfil malévolo a la par que moderno, aunque las buenas vibraciones iniciales se vuelven a diluir en un estribillo que bajo mi punto de vista parece "inacabado", sin embargo, 'Rock N' Roll Band' sí que posee ese aguijonazo necesario en las canciones de los alemanes. Momento de subida monumental. Machacona, sí, repetitiva, también, pero la adrenalina que desprende es necesaria en álbumes así. No nos bajamos de la nube porque llega una canción que se encuentra entre lo mejor del disco. Sí, hablamos de 'Catch Your Luck And Play', y que deslumbra desde la primera escucha, ya sea por sus fenomenales guitarras, sus estrofas contenidas o por su preciosista estribillo que, esta vez sí, es redondo de principio a fin. 

Desearía que no llegase este momento, pero ya está aquí. Si alguien (seguro que sí) ha escuchado algún disco de una se esas afamadas boybands, aquí llega 'Rollin' Home' una composición que fácilmente podría ir estar en el repertorio de alguna de ellas, si no llega a ser porque aquí hay guitarras distorsionadas. Por lo demás y aunque tenga su puntillo, estructuras y melodías, no difieren en absoluto de aquellas canciones. Tras el susto, la recuperación con 'Hard Rockin' The Place', una de las más rockeras del disco, y poseedora de algunos riffs interesantes. El solo de guitarra es corto, aunque no está nada mal. 

Bajada de luces, ambiente otoñal y la segunda balada del álbum. 'Eye Of The Storm' vuelve a mostrarnos la genial interpretación del Meine de siempre. Preciosas guitarras acústicas y un hermoso estribillo son las armas que posee. Evidentemente, los desarrollos instrumentales tan magníficos de antaño, aquí no existen.
Ya en la recta final de Return To Forever nos encontramos con el ritmo desenfadado de 'The Scratch', que al menos viene a aportarnos alguna que otra cosilla diferente que llevarnos a los oídos. Cierran con 'Gypsy Life', quizás la balada que más se parezca a las que nos ofrecían en sus años dorados. No está nada mal como colofón final.

Return To Forever no desentona en la discografía de los alemanes, si bien es cierto se queda algo lejos de sus últimos trabajos, no digamos de las obras clásicas. Hay que aceptar el disco como lo que es, un nuevo ejercicio de canciones rockeras que pretenden enganchar al oyente desde las primeras escuchan. Lo consigue porque es un álbum ameno, pero las pinceladas de genialidad se ahogan y se reducen a un par de composiciones. El resto parece que lo hemos escuchado hace poco en pasados trabajos. Sí, podría decirse que estamos ante la segunda parte de Sting In The Tail.






miércoles, 11 de febrero de 2015

Marillion - Marbles (2004)



Formación del grupo en Marbles:

  • Steve Hogarth (Voces, guitarras, teclados, percusión)
  • Steve Rothery (Guitarras)
  • Pete Trewavas (Bajo, guitarras, coros)
  • Mark Kelly (Teclados, voces, programación)
  • Ian Mosley (Batería)

Los seguidores de esta legendaria banda sabrán que tras la marcha del vocalista Fish, y con la entrada de Steve Hogarth, el sonido del grupo fue derivando hacia terrenos experimentales. Dejaron de beber influencias de bandas como Genesis, para crear su propia amalgama de sonidos de la que hoy en día pueden estar muy orgullosos. Hogarth no se ha limitado a ser una mera voz sin más, pues desde su llegada se ha dejado notar su talento en las composiciones, ya sea por sus registros vocales o por su forma de concebir la música.
Obviamente, cuando cuentas a tus espaldas con una serie de discos aclamados por crítica y público, los cambios de sonoridad siempre son vigilados al dedillo por los mismos que te han colocado en la élite musical. Eso le ha sucedido a Marillion, que si bien es cierto a veces ha fallado en algunas de sus obras de la etapa Hogarth, hubo una corriente negativa que los vilipendiaba aunque nos regalaran discos como 'Season's End', 'Brave', o por supuesto este 'Marbles', precisamente uno de sus títulos más ambiciosos hasta la fecha, Es cierto que ya no cuentan con la solera de antaño, y que han tenido que adaptarse a las exigencias actuales de la música, teniendo incluso que tocar para recintos mucho más pequeños de los que cabía esperar en una formación con tantos años de carrera.

'Marbles' acentúa todos los ingredientes que el grupo fue incorporando en la etapa con Hogarth, es decir, han optado por sonidos más experimentales, estructuras más innovadoras y exquisitas, pero mostrándose algo más melódicos y por supuesto más suaves, dejando la contundencia para momentos puntuales. Ésto no es nada malo si lo que plasmas en los discos tiene calidad, algo que 'Marbles' posee a raudales.
El disco se inicia con 'The Invisible Man', una suite progresiva de más de 13 minutos, donde dan rienda suelta a la imaginación para incluir multitud de matices y sonidos que envuelven el contenido principal. Una exquisita montaña rusa repleta de emociones que chocan entre sí, provocando en el oyente multitud de interrogaciones que obtienen respuesta a lo largo de la composición. Tras una digestión lenta y sofisticada, llega el turno de 'Marbles I', la primera de las intros que llevarán el título del disco, y que sirven sobre todo para canalizar las emociones hasta la siguiente composición, que en este caso corresponde al nombre de 'You're Gone', tratándose de una pieza mucho más directa, que incluso puede llegar a recordarnos en algunos momentos a formaciones como U2. No es lo mejor del álbum, pero la calidad es notable, como cada minuto contenido en la obra. Por encima del notable nos encontramos 'Angelina', una composición fascinante, nocturna, de momentos elegantes y melodías preciosas. Nada sobra, nada falta. 'Marbles II' nos invita a un descanso placentero, a la vez que da por finalizada la primera parte del disco.

Iniciamos la segunda mitad con 'Don't Hurt Yourself'', una preciosa composición de fantásticas guitarras acústicas y excelentes bajos. Las melodías vocales de Hogarth en las estrofas son realmente estupendas, alcanzando su máximo esplendor en un estribillo de los que marcan época. Obviamente, se trata de uno de los temas más aclamados de la banda en los últimos tiempos. Como curiosidad, decir que Rothery toca aquí el bajo, mientras Trewavas se ocupa de las guitarras, justo al revés de lo que suelen hacer. Con 'Fantastic Place' no abandonamos el paraíso, pues si acaso nos sumergimos de lleno en él. Seis minutos en los que la intensidad va "in crescendo", alcanzando momentos de desborde musical, salpicando los oídos y los corazones de la gente como solo ellos saben hacer. El solo de guitarra de Rothery es de los más bonitos que se pueden escuchar hoy en día. Imprescindible. Entre 'Marbles III' y 'Marbles IV' tenemos a 'Drilling Holes', oscura y contundente, contradictoria en las emociones, provocando una intriga angustiosa. Para el final nos reservan 'Neverland', otra suite progresiva realizada desde el buen gusto. La base rítmica es colosal, Rothery desatado, los teclados de Kelly son abrumadores, mientras Hogarth es el maestro de ceremonias perfecto, excelso en su interpretación y dejando claro que su talento no es flor de un día.

Marillion con Fish nos enamoró por discos como 'Script For A Jester's Tear' o 'Misplaced Childhood', pero la banda ha sabido reponerse y nos ha entregado obras como 'Brave' o 'Marbles' en la era Hogarth. Ambas etapas son muy diferentes, cada una esencial en sus respectivos años, y por ello con diferentes tratos por parte de la crítica y público en cuanto a repercusión. 'Marbles' no tiene que envidiar absolutamente nada de ningún otro disco. Su grandeza y elegancia queda plasmada a través de una colección de canciones que desprenden brillantez como pocas bandas progresivas de antaño son capaces de mostrar en la actualidad. El cambio fue criticado en su momento, pero el tiempo les ha dado la razón. Ahora bien, igualar ésto será tarea difícil, y a día de hoy todavía no han sido capaces de acercarse.




martes, 10 de febrero de 2015

The Poodles - Metal Will Stand Tall (2006)


Formación del grupo en Metal Will Stand Tall:
  • Jakob Samuel (Voces)
  • Pontus Norgren (Guitarras)
  • Pontus Egberg (Bajo)
  • Christian Lundqvist (Batería)

Formidable banda sueca de hard rock que, dicho sea de paso, jamás ha alcanzado las cotas de calidad de sus primeros dos trabajos. 'Metal Will Stand Tall' supuso ser el debut de estos cuatro chicos, y en él nos encontramos un puñado de canciones que son el equilibrio perfecto entre lo melódico y la potencia. En el año 2006 contaron con el factor sorpresa a su favor y desde luego, supieron jugar muy bien sus cartas. Utilizaron dicha baza para ofrecernos unas composiciones frescas y llenas de calidad.

El disco abre fuego con la elegante 'Echoes From The Past', donde las guitarras dibujan estupendas melodías que van anticipando la grandeza de la propia canción. Al cabo de un rato, el señor Samuel se abre hueco entre la maraña de sonidos para trazar una estrofa corta y un puente soberbio que desemboca en un estribillo realmente fascinante, potenciado sin duda por unos coros estupendos. El siguiente corte es el que da título al álbum, contando además con la colaboración de Tess Merkel, vocalista femenina del grupo Alcatraz. Los minutos que ocupan en el álbum se desempeñan bajo un manto de efervescentes guitarras y melodías vocales que se te adhieren al cerebro sin ningún tipo de complejos. Potente y ultra melódica, así podríamos definir el tema título en dos palabras. Puro cañón de radiofórmula, algo que también podría etiquetar a 'Night of Passion', aunque esta vez con menos revoluciones, pero con los sentimientos rockeros a flor de piel. El estribillo es insuperable, hecho para corear en los estribillos hasta la extenuación. Con semejante canción estuvieron a punto de representar a Suecia en Eurovisión, aunque finalmente no pudo ser.
En un contexto totalmente diferente, nos topamos con 'Song for You', un medio tiempo bien elaborado que sobresale sin duda por la incorporación de diversas voces de tenor, que al fin y al cabo son las que aquí elevan el resultado global de la propia composición. Tras este leve descanso, retomamos la senda rockera con 'Shadows',  que además cuenta con la particularidad de albergar unas estrofas con ambientación oscura, algo que contrasta totalmente con la luminosidad general de la totalidad del álbum. En todo caso, termina por explotar en unos estribillos nuevamente bien pensados. Con 'Lie To Me' despedimos la primera mitad del disco. La composición viene a demostrar que incluso en los momentos menos inspirados, The Poodles han salido airosos del envite. El nivel es alto, propiciando que cualquier descuido termine por notarse.

Comenzamos la segunda mitad de 'Metal Will Stand Tall' un medio tiempo llamado 'Rockstar'. Los teclados se hacen notar, arropando por completo la voz de Jakob Samuel en las estrofas. Un perfecto conductor de melodías vocales, que casi siempre elige el camino adecuado para alcanzar la cima melódica en los buenos estribillos como el que nos ocupa. Dejamos de lado los momentos más sensibles, para adentrarnos en 'Dancing With Tears In My Eyes', una conseguida versión de uno de los clásicos de la banda Ultravox. Las ganas y el talento les ha llevado incluso a lucirse en una versión como ésta, 'Don't Give Up On Love' logra mantener el nivel del artefacto, lo cual no es poco, aunque con 'Number One' consiguen elevarlo un poco más si cabe, gracias a una composición que por momentos parece salir de la escuela Bon Jovi. 'Kingdom of Heaven' contiene unas guitarras soberbias, por momentos densas, y permitiendo al grupo rozar el metal con las manos.
La despedida y el broche de oro lo pone 'Crying', una de las baladas más bonitas y emocionantes que he podido escuchar en los últimos años. Ese piano, la voz de Jakob a pleno rendimiento, su ambientación,un estribillo pletórico,,,sin palabras.

Un debut el de The Poodles, que por momentos hizo pensar a buena parte de los amantes del hard rock, que estábamos ante una banda que tenía los atributos suficientes para reinar durante muchos años dentro de un estilo donde hoy por hoy es muy difícil destacar. Lograron callar bocas con 'Sweet Trade, recordando a sus detractores que no serían flor de un día, aunque después y aún manteniendo buenos niveles compositivos, los discos posteriores de estos suecos comenzarían a dar muestras de agotamiento. La calidad sigue siendo patente en ellos hoy en día, pero la magia de 'Metal Will Stand Tall' jamás la han conseguido igualar.





miércoles, 4 de febrero de 2015

The Cult - Electric (1987)


Formación de la banda en Electric:
  • Ian Astbuty (Voces)
  • Billy Duffy (Guitarras)
  • Jamie Stewart (Bajo)
  • Les Warner (Batería)

Tras una etapa inicial donde la banda británica se sumergía en las aguas del post-punk y el rock gótico de la época, bajo la batuta del productor Rick Rubin decidieron cambiar por completo el sonido, y de así acercarse poderosamente a bandas como Ac/Dc o Led Zeppelin. Ian Astbury modifica radicalmente la forma de atacar las melodías vocales, mostrándose más salvaje y agresivo, arañando la garganta cuando la ocasión lo requiere. Además, Billy Duffy se destapó como un excelente creador de riffs.

El álbum se inicia con una excelente canción titulada 'Wild Flower', de corto minutaje pero más que suficiente para conformar una postal de bienvenida envidiable, con un contenido eléctrico que te atrapa y no te suelta hasta su final. Astbury pletórico a las voces modela a su antojo una montaña rusa de sensaciones que cautiva desde la primera escucha. La base rítmica es contundente, mientras Billy Duffy escupe solos de guitarra cortos pero estratosféricos. 'Peace Dog' es una lluvia constante de riffs, cambios de ritmo y agresividad controlada, aunque igualmente alocada. 'Lil' Devil' es la segunda joya del disco, una cima espectacular con vistas al rock más esplendoroso. Astbury poseído nos regala una interpretación a la altura de los más grandes. 'Aphrodisiac Jacket' es un buen tema, aunque desde el inicio se muestra algo más comedido. Posee contundencia, obviamente, pero aquí el freno está activado, no vaya a ser que la locomotora descarrile. Está bien pensado, se necesita un descanso, y si es con un buen tema, pues mucho mejor. 'Electric Ocean' es la composición más corta del álbum, y es que no alcanza tan siquiera los tres minutos de duración. No está mal, pero no desprende la chispa que sí alimentan el resto de composiciones a esta bomba llamada Electric
'Bad Fun' cabalga endiabladamente por los oídos del oyente. Sus guitarras son un martillo que golpea que con fuerza inusitada, mientras la base rítmica se muestra implacable de principio a fin. Digamos que con esta composición damos por finalizada la primera parte del álbum.

'King Contrary Man' es una gema bien pulida, que sin embargo ha pasado algo desapercibida por el alumbramiento de los singles y composiciones más conocidas del álbum. En parte puede ser lógico, porque es muy difícil resistirse a los enormes encantos de 'Love Removal Machine', y es que desde el propio y característico riff inicial, las excelentes estrofas, el buen rollo de los estribillos y el cambio de ritmo final, la banda no para de dar lecciones sobre cómo hacer un buen tema de rock. Tras tal orgía de excelentes sonidos, The Cult homenajean a Steppenwolf con la versión 'Born To Be Wild', que sin duda respeta bastante a la original y les ha quedado bastante curiosa. 'Outlaw' es el penúltimo corte del álbum, y en él pretenden agotar casi todo el aliento que les quedaba. Lo hacen bajo un buen tema de hard rock sin concesiones al descanso. Digo el último porque para el final nos reservan un corte más lento, pero que desprende una elegancia impresionante. Se trata de 'Memphis Hip Shake', un blues rock excelente, apto para poner el broche de oro a un álbum que todo el mundo debería escuchar alguna vez.

Electric es una de las mejores obras publicadas por The Cult, considerado por muchos como una formación de élite dentro del rock británico. Todo ello lo han conseguido dando los pasos adecuados, aunque siempre les ha gustado jugar al despiste con sus seguidores. La prueba está en que nunca se han acomodado a un sonido en concreto, y han sido capaz de mirar fijamente a los ojos del post-punk, rock gótico, hard rock, metal alternativo, e incluso llegaron a incluir elementos electrónicos en algún momento de su historia. 
Parte de la grandeza del álbum se debe al productor Rick Rubin, capaz de sacar el mejor sonido posible, y así convertir a The Cult en uno de los mejores grupos de música de aquella época.






martes, 3 de febrero de 2015

Kiss - Kiss (1974)



Formación del grupo en Kiss:
  • Paul Stanley (Voces, guitarras)
  • Ace Frehley (Guitarras)
  • Gene Simmons (Bajo, voces)
  • Peter Criss (Batería, voces)

Si hay que poner un ejemplo de grupo que ha sabido potenciar su imagen, además de utilizar magistralmente diversas técnicas de 'marketing', Kiss sería quizás el nombre que aparecería como primera opción. Muchos le acusan de ser una empresa, que lo es, pero muchas formaciones darían sus huesos por triunfar como ellos lo han hecho. También hay personas que se atreven a sentenciar que lograron éxitos por su imagen y no tanto por la calidad de su música. No voy a negar que los estadounidenses tienen una carrera irregular, pero también es cierto que la mayoría de obras publicadas en la década de los 70 son más que notables.  

La historia de los cuatro enmascarados comienza en Kiss, primera puesta de largo de la banda y uno de los mejores trabajos que han compuesto jamás. Un debut fantástico que alberga grandes canciones de hard rock propio de la época con elementos glam.

El álbum comienza con 'Strutter', una de las mejores canciones del mismo, y también de toda la carrera del grupo. Las guitarras son muy ágiles, con riffs sencillos y solos incendiarios, la base rítmica se muestra efectiva y sin demasiados alardes, mientras las melodías vocales de Paul Stanley se resultan jugosas y agradables para el oído. 'Nothin' to Lose' es un corte de ambiente más festivo, cantado a dúo por Gene Simmons y Peter Criss, con sus estribillos machacones y acertadas guitarras. Stanley vuelve a agarrar el micro para cantar 'Firehouse', la cual se muestra más cruda que los anteriores temas. Aquí destaca sobre todo un bajo muy resultón. La agresividad (siempre entre comillas cuando hablamos de Kiss) de Gene Simmons a las voces, aparece en uno de los títulos imprescindibles de este debut. Sí, hablamos de 'Cold Gin', una composición que brilla con luz propia y se erige como una de las estrellas más rutilantes de la primera época del grupo. Su seriedad contrasta con 'Let Me Know', donde Stanley añade además su lado más desenfadado, gracias al ambiente festivo y las brillantes melodías que emanan de la canción.

La segunda parte del disco se inicia con 'Kissin' Time', un corte resultón, sencillo y eficaz que es entonado por Simmons, Stanley y Criss, pero que palidece en resultado ante la siguiente 'Deuce', un corte maravilloso que en la voz de Simmons adquiere ese halo demoníaco que solo él en el grupo sabía trasladar a las canciones. El estribillo es melódico, terminando además de forma brusca, como si Gene utilizase un hacha para cortar la palabra título. Magistral. Tras la instrumental  'Love Theme From Kiss' llega el turno de '100,000 Years', formidable en ejecución, resultando una composición potente y digna de formar parte en un álbum de tal calibre.
Para el final nos obsequian con 'Black Diamond', un corte que comienza en formato acústico y con las voces de Stanley, pero que pronto explota en un riff eléctrico, mientras Peter Criss se encarga de cantar de forma rasgada y con gran emoción. Ace Frehley realiza una fantástica labor en las guitarras, sobre todo de la parte intermedia hasta el final, primero con un solo, y después con una ralentización paulatina sumamente intrigante.

Kiss fue la obra que marcó el pistoletazo de salida para una banda que con sus virtudes y defectos, ha escrito algunas de las páginas más sonada de la historia de la música rock. El álbum fue producido por Kennie Kerner y Richie Wans, aunque en todo momento respetaron la crudeza del sonido, no sé si de forma premeditada o no, pero lo cierto es que en el sonido radica parte de la grandeza del disco. Recordemos que Kiss ha obtenido el certificado de disco de oro por vender 500.000 copias, sin embargo tuvieron que esperar cerca de cuatro años para alcanzar esa cifra. Sea como fuere, aquí el talento estaba al servicio de las canciones, y muy por encima de cualquier aliciente visual.






domingo, 1 de febrero de 2015

Nightingale - Retribution (2014)


Formación de la banda en Retribution:
  • Dan Swanö (Voces, guitarras, teclados)
  • Dag Swanö (Guitarras, teclados)
  • Erik Oskarsson (Bajo)
  • Tom Björn (Batería)

Maravillosa formación sueca que llevaba desde 2007 sin publicar nuevo material. Se han hecho de rogar, pero el pasado año regresaron a la acción con 'Retribution', donde siguen la progresión lógica que poco a poco han ido modelando a su antojo. Esto quiere decir que la oscuridad de sus primeros discos desaparece, y se centran en un hard rock melódico con evidentes pinceladas progresivas. Dan Swanö y sus secuaces parecen tener claro lo que quieren y así lo plasman a lo largo de las diez nuevas composiciones que completan el disco.
No se andan con medias tintas y pasan al ataque desde la inicial 'On Stolen Wings', cuyas melodías vocales son un placer para los oídos, alcanzando la cima en un estribillo perfectamente estructurado. Algo parecido le sucede a 'Lucifer's Lament', aunque esta vez bajando revoluciones y rebosando elegancia. 'Chasing The Storm Away' es a mi juicio una de las gemas más preciadas del álbum. Las finas y delicadas guitarras repiten las notas musicales mientras Swanö prepara la situación en unas estrofas brillantes que desembocan en un estribillo precioso. Un medio tiempo necesario, de cálida sencillez y de impecable factura. Mientras tanto, 'Warriors of the Dawn' nos ofrece unas guitarras machaconas, que junto a los precisos teclados vuelven a dar forma a una composición de mágicas melodías. Aunque si de magia hablamos, no podemos olvidarnos de 'Forevermore', de excelente resultado, que además destaca incluso cuando está rodeada de tanta calidad. Un tema hard rock/aor con pinceladas progresivas que sobresale por sus preciosos teclados.
La segunda mitad del álbum comienza con 'Divided i Fall', una balada acústica envuelta en una fenomenal ambientación, y que sirve como descanso para acometer la escucha de 'The Voyage Of Endurance', una de las composiciones más largas del álbum, donde nuevamente vuelven a destacar sus efectivos teclados. '27 (Curse or Coincidence)' comienza de forma pausada, aunque pronto explota gracias a las rasgadas guitarras que acompañan a Swanö durante un estribillo que nos recuerda el tono oscuro que la banda empleó en sus primeros álbumes. A pesar de su corta duración, 'The Maze' se erige como la canción más progresiva del disco, que destaca por una sobria y cuidadosa instrumentación. El broche final lo pone 'Echoes of Dream', que desde luego es el mejor resumen posible de 'Retribution', puesto que contiene todos los elementos característicos que Nightingale nos han ofrecido a lo largo de las diez canciones. Es decir, buenas guitarras, cambios de ritmo, ambientación sugerente, base rítmica solvente y melodías pegadizas.

'Retribution' no es un disco más en la carrera de Nightingale, sino la confirmación de que hay un talento especial para componer canciones. Es una pena que la banda no obtenga un mayor reconocimiento en cuanto a fama, pero en parte también les penaliza la intermitencia con la que suelen llegar sus discos al mercado. 
Apenas hay minutos de relleno y sus canciones están a un gran nivel, con todos los elementos posibles para el disfrute del oyente.