miércoles, 3 de septiembre de 2014

8 discos esenciales de Bunbury.

Nacido en Zaragoza en el año 67, el vocalista, letrista, compositor y productor Enrique Ortiz de Landázuri Izardui, más conocido como Bunbury, es uno de los nombres más destacados de la música española. Su influencia ha sido tan grande, que a lo largo de los años no han parado de salir artistas reconociendo que se han alimentado de la música del maño. Su popularidad explotó con la banda Héroes del Silencio, probablemente la banda de rock más internacional del territorio español y ello se ha extendido a su carrera en solitario.
Valiente y profesional, ha querido desmarcarse de la música de su banda madre cuando lo cómodo y fácil sería seguir con el mismo estilo. Buen compositor y letrista, y excelente en cuanto a interpretación. Su fuerte es el directo, donde su voz siempre está a la altura de las circunstancias. No le quedan muchos estilos por explorar a Enrique, puesto que ha intentado que en sus discos haya diversidad y eclecticismo, sabiéndose mover con mucho acierto en la mayoría de ellos.



8. Licenciado Cantinas (2011)


La idea de un disco de versiones que revisara parte del cancionero latinoamericano, es algo que llevaba rondando la cabeza de Enrique desde hacía algunos años. No fue hasta 2011 cuando decidió que había llegado el momento de hacerlo. Evidentemente, muchas de sus canciones están llevadas al terreno del zaragozano, aunque él siempre se ha adaptado bien a las circunstancias. El álbum contiene un total de 15 canciones pertenecientes a gente tan dispar como Agustín Lara, Atahualpa Yupanqui, Lhasa de Sela y Guadalupe Ramos, entre otros. El resultado es satisfactorio, entre otras cosas porque la ejecución es brillante, sin embargo, como en tantos y tantos discos de versiones, apenas hay homogeneidad en él. Probablemente, Licenciado Cantinas sea muchísimo más disfrutable en terreno latinoameicano que en nuestro país, dado que aquí hay cierto desconocimiento por las obras del otro lado del charco. Personalmente y como es lógico, hay versiones mucho más logradas que otras.


7. Radical Sonora (1997)


El debut en solitario de Bunbury trastocó los planes de muchos de sus seguidores. Muchos creían que al abandonar el grupo, proseguiría su camino pero con un estilo similar. No solo se equivocaron, sino que a pesar de facturar un álbum que bien podría haber sido compuesto por una banda al uso, la forma de componer fue bastante diferente, realizando un disco de rock industrial con ciertas influencias orientales. Más adelante, se supo que la idea principal era que predominaran los elementos folclóricos por encima de los electrónicos, por lo que podemos adivinar que el resultado final fue bastante diferente al que Enrique tenía en la cabeza, por lo que la producción (a cargo de Phil Manzanera, guitarrista de Roxy Music que ya produjera varios discos de Héroes), a pesar de ser ciertamente buena, resultó ir en una dirección equivocada. De hecho, para Pequeño Cabaret Ambulante, Bunbury interpretó en directo varias canciones de este disco, aunque con un enfoque muy distinto, demostrando que las canciones tenían mucho más potencial del que se pensaba en un principio. Aún así, fue capaz de firmar joyas como la preciosa Alicia (expulsada al país de las maravillas), Salomé, Encadenados o Nueve. Por cierto, merece una atención especial la canción Polen, donde Bunbury nos obsequia con unas cuantas frases impresionantes.


6. El Viaje a Ninguna Parte (2004)


Disco doble compuesto mientras el artista viajaba por varios lugares de centroamérica, y donde la producción, realizada por él mismo, está enfocada desde una perspectiva más áspera y casera, aunque de forma premeditada, donde su voz se quiebra por voluntad propia y se torna en un lamento con clara vocación tabernera. Un álbum de diferentes estilos como el pop rock, rock, blues, folk e incluso elementos jazz, exquisitamente interpretado por El Huracán Ambulante, su banda de acompañamiento, que sin embargo podría haber sido muchísimo mejor si fuese un solo disco, donde se excluyeran las canciones con peor resultado. De ser así, estaríamos hablando de una de las obras más importantes del autor, pero debemos conformarnos con lo que Enrique ha querido, al fin y al cabo, si se ha realizado de esta forma, es para que no se rompa esa conceptualidad que rodea a El Viaje a Ninguna Parte. Lamentablemente, fue presentado por un mediocre single titulado Que Tengas Suertecita, probablemente el peor de su carrera, aunque después lo arregló con Los Restos del Naufragio. De todas formas, el atractivo del disco no reside en sus singles, sino en canciones tan maravillosas como la "beatleliana" El Rescate, una de las mejores que ha compuesto Bunbury en su carrera. La desgarradora Carmen Jones ofrece el lado más intimista del artista, mientras que Una Canción Triste te descoloca por su anárquico ritmo. El rock con mayúsculas nos espera en Anidando Liendres y La Señorita Hermafrodita, mientras el blues rock de Trinidad se antoja ciertamente exquisito. La despedida con Canto...El Mismo Dolor, es francamente emotivo.  


5. Palosanto (2013)


El último trabajo de Enrique hasta la fecha tiene una producción muy lujosa y detallista. Te das cuenta porque a cada escucha, descubres más y más detalles que antes habías dejado escapar. Las letras del disco contienen diferentes puntos de vista sobre temas tan trascendentales como los que hoy en día estamos viviendo, ya sea por la crisis, la corrupción y demás, aunque el propio autor asegura que lo que se refleja no es siempre su opinión personal, sino que hay varios puntos de vista sobre opiniones que ha ido escuchando a lo largo de los años entre diferentes personas. El álbum se compone de 15 canciones divididas en dos partes, una primera con cierto componente crítico y la segunda mucho más humana y esperanzadora, donde el pop rock y el rock más sofisticado, se dan la mano para ofrecernos canciones tan vistosas como el single Despierta, la genial Más Alto Que Nosotros Sólo El Cielo o el rock sin concesiones de Los Inmortales, que en mi opinión, es lo mejor del disco junto a la bella Plano Secuencia. El toque macarra lo aporta Destrucción Masiva, mientras la faceta más pintoresca recae en Hijo de Cortés, portadora de una letra amena que no tiene desperdicio alguno. El aspecto más intimista nos recuerda a lo mostrado en Las Consecuencias, donde Bunbury se desmarcó con un álbum de puro cantautor, que aquí recae en títulos como Causalidades, Mar de Dudas o Salvavidas. El sonido es inmejorable, pero el resultado global del disco está algo por debajo de sus obras punteras.


4. Hellville De Luxe (2008)


El disco más potente de Bunbury pudo haber apuntado muchísimo más alto si no fuera porque en la segunda mitad del mismo, la calidad de las composiciones van bajando en calidad y no siguen el ritmo de la primera. Producido por Phil Manzanera y Bunbury, el autor cuenta aquí con una nueva banda de acompañamiento llamada Los Santos Inocentes, la cual se ajusta perfectamente a discos de rock por el hecho de ser completada por una formación más "standard", siendo menos barroca y compleja que aquel exquisito El Huracán Ambulante. Dicho ésto, el disco se inicia con un corte vibrante y extenso como El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás, el cual incluye algunos textos de Casariego. A ésta le sigue Porque Las Cosas Cambian, una composición sumamente entrañable y llena de calidad. Bujías Para El Dolor es potente desde sus riffs iniciales, con unas estrofas ágiles y un estribillo memorable, algo que comparte con el single Hay Muy Poca Gente. Bunbury muestra su lado intimista en la pausada y melódica El Porqué De Tus Silencios, rebosante de paz y tranquilidad. A partir de aquí, le álbum pierde fuelle y tan solo la genialidad llamada Canción Cruel y la exótica Doscientos Huesos Y Un Collar de Calaveras mantienen el tipo. Hablamos de un disco muy notable, aunque la primera parte prometía muchísimo como para haberse estancado poco después.


3. Las Consecuencias (2010)


Tarde o temprano llegaría el disco en el que Bunbury se pondría la chistera de cantautor para ofrecernos sus composiciones más intimistas. Producido con mucho mimo por el propio artista, se trata de una obra oscura, desnuda y con algunos momentos de cierta luminosidad para contrarrestar cierta tristeza. Aquí predominan las acústicas y una sección de cuerda por encima de las guitarras eléctricas. Se presentó con un sorprendente single, pues se trataba de una magistral versión de Frente a Frente, clásico de Jeanette y cantada a dúo con Miren Itza de la banda Tulsa. El tema que abre el álbum es precisamente el que pone nombre al disco, una canción puramente acústica, de talante elegante y precisa interpretación. Le sigue Ella Me Dijo Que No, un corte de letra descorazonadora y reflexiones varias, que sirve de puente estable para El Boxeador, una metáfora que Bunbury pasea con confianza desde hace varios años. 21 de Octubre me recuerda a Canción Cruel de su anterior disco, quizás la semilla que hizo brotar este disco. Lo Que Más Te Gusto De Mí gana en melodías y unos adornos instrumentales sencillamente maravillosos. 
Al contrario que Hellville De Luxe, Las Consecuencias va ganando mientras se acerca a su final, pues todavía nos quedan temas como la genial Los Habitantes, el tema de rock por excelencia del disco y con un solo espectacular hacia el final. Una buena ruptura con la tendencia acústica general. Es Hora de Hablar alberga probablemente la mejor interpretación de Bunbury en muchos años, donde además nos obsequia con un final absolutamente desgarrador. En De Todo El Mundo se confiesa una vez más como un ciudadano vagabundo, y esta vez con unas melodías vocales muy acertadas que convierten a esta composición como una de las más destacadas del autor en los últimos tiempo. Para el final, Nunca Se Convence Del Todo A Nadie De Nada, canción que compuso en su momento para Niños del Brasil y que acabó por rescatar para este álbum. Broche de oro para un disco digno de aplauso.  


2. Pequeño (1999)


Bunbury se la jugaba a una carta tras la decepción que supuso ser su debut en solitario. De hecho, pensó en arrojar la toalla por llegar a sentirse incomprendido. Entonces, para él había llegado el momento de hacer el disco que llevaba tiempo rondándole en la cabeza. Decidió que si tenía que suicidarse artísticamente, lo haría con sus ideas y de una forma valiente. El cambio de estilo fue radical, apoyándose en un pop sofisticado con influencias mediterráneas y árabes, y de producción minimalista que corrió a cargo del propio Enrique. Ese supuesto suicidio, resultó ser la salvación del artista, puesto que el álbum fue recibido con muy buenos ojos por parte de la crítica especializada y el público, convirtiéndose con el tiempo en una de las mejores obras realizadas en nuestro país. Y es que, gustos aparte, la calidad de las composiciones es más que palpable desde el comienzo del mismo hasta el final. Precisamente, ese inicio, lejos de ser arrollador, lo hace de forma cariñosa y sosegada con la joya denominada Algo en Común. Esas caricias también llegan en títulos como Bailando con el Enemigo, donde Amaral se encarga de los coros, y sobre todo en El Viento a Favor, una composición de precioso envoltorio y sugerente contenido. Mientras tanto, la parte más folclórica recae en la sorprendente Infinito, un éxito rotundo a ambos lados del charco, aunque El Extranjero también fue recibida con los brazos extendidos. Lejos de la Tristeza es una pieza envolvente de estribillos contagiosos, aunque es ¿Dudar?, Quizás la canción donde más plausibles son los desarrollos instrumentales, magistralmente trabajados. Mención aparte requiere De Mayor, una canción que despunta desde los primeros compases. El estreno de "El Huracán Ambulante" como banda de acompañamiento de Bunbury no pudo ser más fructífero. 


1. Flamingos (2002)


Barroco, ecléctico, lujoso y excelso. Así se podría definir Flamingos, un álbum que funcionó muy bien comercialmente y que a su vez, se trata de la obra más completa y de mayor nivel musical de todos los que ha realizado hasta la fecha. La excelente producción corre a cargo del propio artista que, junto al "Huracán Ambulante" y unas cuantas colaboraciones como las de Jaime Urrutia, Kepa Junquera, Adriá Puntí y algunos nombres más, conforman este intrincado disco repleto de matices y buenas composiciones. Todo comienza en El Club de los Imposibles, de ritmo dinámico y metáforas salpicadas de boxeo. Le sigue una joya llamada , un piano rock vigoroso y ejecutado con exquisita técnica, y que fue cedida por Adriá Puntí y Umpah Pah para la ocasión. Sácame de Aquí es un tema lento, audaz, de textos notables y sonoridad exquisita e intimista, que contrasta con ese pop rock espacial que es Lady Blue, del que no se escapan esas claras influencias del señor Bowie. La belleza no se termina ahí y prosigue en San Cosme y San Damián, donde Enrique nos regala un estribillo frágil, precioso y con voces en falsete. No Se Fíe tiene un sonido cabaretero muy canalla mientras Tan Hermosos y Malditos suena apoteósico y con numerosos detalles preciosistas. También destacar dos cortes lentos que se dan la mano en el final del disco, aunque tienen un carácter bastante opuesto, pues por un lado nos encontramos con Mundo Feliz, que curiosamente se presenta con una sonoridad decadente y bastante trágica, para acabar enlazando con una gema como ...Y Al Final, que acaba poniendo el broche de oro a una obra de gran valía. Un disco que ayudó a asentar la carrera de Bunbury, y por el que todos empezaron a comprender que su carrera en solitario iba muy en serio.


martes, 2 de septiembre de 2014

10 discos esenciales de Gotthard.

Formados en Lugano (Suiza) a principios de la década de los 90, Gotthard es una formación de hard rock que junto a Krokus representan la cara más popular del pequeño país. Tanto es así que sus últimas once publicaciones, contando discos de estudio, directos y recopilatorios, han sido números 1 en Suiza.  Sin apenas pasos en falso, fueron labrando una sólida discografía que ha ido quemando etapas hasta el día de hoy. En 2010 llegaba el revés más grande del grupo, pues su respetadísimo vocalista Steve Lee, fallecía en las carreteras de Estados Unidos mientras cumplía el sueño de cruzar el país en moto, acompañado de sus amigos y esposa. Comenzaba a llover y paraban para ponerse los chubasqueros en el arcén, cuando un camión perdió el control, golpeando una de las motos que saldría despedida contra Steve.
Tras el suceso, la banda no se arrugó y buscó un sustituto para poder seguir publicando discos, además de asegurarse de que el candidato pudiese afrontar las canciones en directo de la época de Lee. Aquí entra en escena Nic Maeder.


10. Firebirth (2012)


Primera papeleta difícil de solventar al tratarse del disco póstumo a la muerte del vocalista Steve Lee. Gotthard tenían que demostrar que podían superar dicho suceso y así poder seguir publicando trabajos meritorios a pesar de tan sentida e influyente ausencia. El estreno de Nic Maeder en los micrófonos sería todo un reto para el nuevo inquilino, sobre todo porque tenía que estar a la altura de una de las mejores voces del hard rock europeo, aunque al menos cuenta con una baza importante a su favor, y es que a pesar de no tener el mismo sentimiento, carisma y tampoco los mismos matices, el timbre vocal es bastante similar al de Steve. El grupo no se anduvo con rodeos y reclutó a alguien que pudiese cantar con atino todas y cada una de las canciones compuestas anteriormente, además de asegurarse que las composiciones sigan yendo por donde solían. Sin embargo y a pesar de que la prueba la superan con cierta nota, hay algo que no termina de explotar en este Firebirth. Sí, es el hard rock melódico y espectacular al que nos tienen acostumbrados, pero faltan detalles y eso me hace pensar que el bueno de Steve aportaba mucho más en las composiciones de lo que en un principio podría parecer, por lo que se nota una que una de las piezas más importantes a la hora de gestar una canción, ya no está y se nota. 
Sobresalen canciones como Starlight, Give Me Real, Yippie Aye Yay, Fight y por supuesto, la excelente balada Remember It's Me, pero algunas de las composiciones carecen de la magia de antaño. Aún así, hablamos de un buen disco.


9. Bang! (2014)


El segundo trabajo de Gotthard tras la muerte de Steve Lee, supera con creces el del estreno de Maeder como sustituto. La receta es similar pero las canciones suenan mucho más compactas, además de recuperar cierta magia perdida en su momento. Un disco de hard rock sólido con grandes riffs, buenos solos de guitarra, base rítmica potente y melodías pegadizas. No le vamos a pedir a Maeder que iguale el carisma de Steve, eso es imposible, pero en la parte vocal cumple sobradamente. Para presentar Bang! optaron por poner toda la carne en el asador y nos muestran Feel What I Feel, uno de los mejores singles que han compuesto jamás, con su dosis de halo comercial, sus guitarras bien insertadas y unas melodías vocales que rozan la perfección desde las propias estrofas. Se convertirá en un clásico de los directos casi con total seguridad, algo que Maeder necesitaba para alimentar su confianza. La homónima Bang! aporta unos riffs machacones muy fáciles de recordar, Jump The Gun sigue la estela melódica del primer single, mientras que canciones como la "afrancesada" C'est La Vie y sobre todo la extensísima y enorme Thank You, añaden ingredientes valiosos que engrandecen el resultado general del disco. Por cierto, I Won't Look Down me recuerda en sus primeros compases al Kashmir de Led Zeppelin. ¿Un guiño a modo de homenaje?


8. Homerun (2003)


Venían de dar el que yo creo que fue su única mancha en una trayectoria impecable. Y es que Open (1999) supuso ser una decepción mayúscula para muchos de sus seguidores, facturando un álbum insípido incluso en las melodías, algo verdaderamente extraño cuando ahí radica una de las mayores virtudes de los suizos. Se pusieron manos a la obra para levantarse cuanto antes de aquel tropiezo y publicaron este Homerun, un álbum de todavía coquetea con el AOR, aunque ésta vez las composiciones son muchísimo más brillantes. Es un álbum que sin duda engancha desde el principio, y donde Steve Lee es el mayor beneficiado del mismo, puesto que su voz hace ganar muchos enteros a composiciones que en principio están algo por debajo de sus grandes obras. Así a todo, aquí tenemos títulos de melodías e instrumentación sugerente como Everything Can Change, la extraordinaria Take it Easy, la vibrante Light in Your Eyes, donde podremos escuchar el célebre Talk Box, y también la genial Eagle, uno de los temas diferentes del álbum por su sonoridad, la cual le diferencia del resto canciones. De todas formas, la estrella del disco no es otra que Heaven, probablemente la mejor balada que hayan compuesto nunca. 


7. Gotthard (1992)


Bajo una horrible portada se esconde un debut esperanzador que bebe directamente del hard/heavy rock de Whitesnake, entre otros grupos. Un álbum sólido que alberga algunas composiciones sumamente interesantes como Standing in the Light, aunque por supuesto, resulta muy llamativa la formidable versión que hicieron de Hush, un clásico de Joe South, también popularizada por Deep Purple. A pesar de que todavía buscaban pulir su sonido y evolucionar hacia terrenos algo más melódicos, nos regalan otros cortes sugerentes como Firedance o la balada All I Care For. Muy buenos mimbres sobre los que cimentarían sus posteriores trabajos, claves para entender la carrera musical de los suizos, sin duda, una de las bandas más importantes del hard rock europeo. Aquí estaban formados por Steve Lee a las voces, Leo Leoni e Igor Gianola a las guitarras, Marc Lynn al bajo y Hena Habegger en la batería. La formación sufriría pocos cambios de ahí en adelante, salvo en el puesto de segundas guitarras y evidentemente la de Steve Lee en 2010.


6. Human Zoo (2003)


Un disco deliciosamente irresistible que seguía bebiendo del hard rock más melódico con ciertos elementos AOR. La instrumentación es variada, dinámica y efectiva, con momentos sorprendentes y unas melodías vocales sobresalientes, las cuales brillan con luz propia en hits como Top of the World, Human Zoo o One in a Million. Luego tenemos otros títulos como Janie's Not Alone o What I Like, dos composiciones de claro enfoque comercial y estribillos pop que sólo un grupo como Gotthard sabe ejecutar a la perfección para que suenen interesantes y elegantes sin caer en la ñoñería barata o en factores más previsibles. La balada estrella corresponde al nombre de Have A Little Faith, excelentemente interpretada por ese monstruo llamado Steve.


5. Domino Effect (2007)


Tenían la difícil papeleta de dar continuación a su discografía tras haber facturado uno de los álbumes más impresionantes en los últimos tiempos, por el cual fueron capaces de derribar ciertos muros y así conseguir ser populares en otros países a los que nunca habían llegado con claridad. Ese álbum era Lipservice, irrepetible de principio a fin pero que los suizos tenían en mente darle un relevo más que notable. Así llegó Domino Effect, que para sorpresa de muchos posee un sonido más oscuro que su antecesor. Premeditado o no, lo cierto es que de esa forma se terminaron muchas de las comparaciones que podrían surgir en ese momento.  Eso no significa que no haya canciones pegadizas, para nada, simplemente han optado por añadir diferentes elementos que no les llevase a repetirse u optar por la solución fácil. Para que la sorpresa fuese algo más llevadera, nos presentan un exquisito medio tiempo llamado The Call, donde nuevamente la banda hace alarde de un buen gusto por las melodías más elegantes. La inicial Master Of Illusion sirve como ejemplo para lo que el oyente se va a encontrar. Melodías vocales acertadas y acompañadas por una instrumentación menos festiva y más contundente. Otro ejemplo de lo que digo puede ser la homónima Domino Effect, que junto a Bad To The Bone, Heal Me o Tomorrow's Just Begun, conforman una lista de canciones suficiente para darnos cuenta de la calidad que atesora este disco.


4. Need to Believe (2009)


La mala fortuna hizo que Need to Believe fuese el último trabajo Gotthard con Steve Lee antes de que falleciese. Un álbum fascinante que emana calidad por cada una de las notas musicales que aquí se encuentran, y que dejaba a la banda en una posición inmejorable en el panorama internacional, pues la popularidad del grupo estaba en una de sus cotas máximas. La sonoridad se instalaba entre la oscuridad de Domino Effect y la excelencia melódica de Lipservice, lo cual habla a las claras del artefacto que tenemos entre manos. Una bomba de relojería potente a la par que melódica, rabiosa sin escatimar en elegancia y con una presentación de lujo a cargo de un trío de canciones que nos dan la bienvenida al disco de una forma espectacular. No me sale otro calificativo cada vez que suenan Shangri-La, Unspoken Words o Need to Believe una tras otra y sin descanso. Canciones tan potentes como Rebel Soul o Right From Down, demuestran que el grupo suizo también se maneja a las mil maravillas en su faceta más explosiva. Un álbum muy bien ejecutado.


3. Dial Hard (1994)


Con Dial Hard, segundo álbum de la banda, se mejoraba con creces lo mostrado en el debut. Todo ello gracias a un sonido muy mejorado y a una madurez compositiva que parecía llegarles mucho antes de lo previsto. Firman uno de sus primeros hits con el nombre de Mountain Mama, un ejercicio de explosivo hard rock con melodías vocales estelares y donde Steve Lee es el encargado de mostrar que no estamos ante una formación cualquiera de efímero éxito. Si ésto se te antoja insuficiente, prueba con Higher, composición donde la garganta de Lee dispara con una facilidad pasmosa frases con un registro poderoso. Se atreven incluso con una versión estupenda de Come Together, uno de los clásicos imperecederos de los Beatles. Si todavía necesitas más, prueba con las brillantes Here Comes The Heat o She Goes Down. Te dejarán sin palabras. Leo Leoni realiza aquí la mejor labor guitarrera de su carrera.


2. G (1996)


A mediados de los 90, Gotthard demostraron estar en una gran forma al publicar un álbum tan completo como G, sin duda uno de los mejores discos de hard rock de aquellos años, y que por muy difícil que pareciese, superaba sus dos discos anteriores en cuanto a calidad, o eso al menos me parece. El guitarrista Igor Gianola dejaba su lugar a Mandy Meyer, quien permanecería en el grupo hasta el año 2004.
Muy equilibrado en todos los estilos, con momentos de inusitada potencia y otros más sensibles donde la interpretación de Steve Lee se antoja crucial para añadir unas dosis de emotividad, reflejado en dos temazos como Let It Be y One Life, One Soul, siendo esta última la elegida para realizar posteriormente un dueto con nada más y nada menos que Montserrat Caballé. Se atreven con una versión de Bob Dylan llamada Mighty Quinn, y que por supuesto llevan con mucha maestría a su terreno. Hay espacio incluso para el rock sureño en la inicial y espectacular Sister Moon. In The Name, Make My Day Fist Your Face nos muestran el estado de forma en el que se encontraban por aquel entonces. 


1. Lipservice (2005)


Lo habían hecho prácticamente todo bien hasta el momento, tenían buenos músicos, geniales mimbres compositivos y un par de puñados de hits impresionantes. Sin embargo, todavía no habían dado el salto a la fama que llevaban mereciendo desde hace algunos años. No se conformaban con ser la banda más popular de Suiza, y para ello se pusieron manos a la obra. Meyer abandona el barco y reclutan al guitarrista Freddy Scherer, recopilan todas las grandes influencias de los 70 y los 80, para terminar plasmándolo en un álbum con una producción estelar y un sonido pulcro y cristalino que esparce los matices con meritoria precisión. Todas y cada una de las composiciones están cuidadas hasta límites insospechados, la instrumentación suena fresca y las melodías vocales son las mejores que han realizado nunca. El resultado de todo ello es una obra maestra que les reporta una legión de fans importante a lo largo y ancho del continente europeo, por lo que finalmente lograron derribar barreras que contenían su popularidad hasta la fecha. Es imposible destacar unas composiciones por encima de otras cuando hablamos de un álbum tan completo. Costará muchísimo tiempo encontrar un disco de hard rock a la altura de este Lipservice.

 

lunes, 1 de septiembre de 2014

10 discos esenciales de Scorpions.

Formados a mediados de la década de los 60 en Hannover (Alemania), no fue hasta el 72 cuando debutaron con aquel semi-desconocido Lonesome Crow. Sus inicios estaban marcados por un hard rock clásico de claras influencias psicodélicas. Sin embargo, los constantes cambios de formación fueron propiciando cambios en el sonido bastantes sustanciales, terminando por virar el barco hacia aguas más melódicas donde los estribillos cobraban mayor importancia en las composiciones, dejando atrás complejos desarrollos musicales. En cualquiera de las dos vertientes se han manejado bien, sin embargo, la repercusión mundial les ha terminado por jugar una mala pasada sufriendo un bache en la década de los 90 que en parte, han logrado subsanar en los últimos años. 


10. Crazy World (1990)


¿Cómo explicarle a una persona que vive apegada a las emisoras de radio, que precisamente dos de las canciones más radiadas y emblemáticas del grupo pertenecen a uno de sus álbumes menos logrados? Sencillamente porque la genialidad de sus antecesores es prácticamente inexistente y que precisamente se concentran en Wind of Change y Send Me An Angel. Fuera de ahí, la calidad se encuentra a cuentagotas en títulos como Don't Believe Her, Tease Me, Please Me o To Be With You in Heaven, dejando en mal lugar al resto de composiciones que completan así un disco desequilibrado que marca la decadencia de un grupo que tras Crazy World tocaría fondo en el resto de álbumes publicados en la década de los 90. Así a todo, en cuanto al aspecto comercial, el disco logró ser un superventas gracias sobre todo a sus dos efectivas baladas. Se trataba de la última obra con Francis Buchholz en el bajo.


9. Savage Amusement (1988)


Los primeros indicios de flaqueza, dejándose llevar por la moda ochentera del momento para así ofrecer composiciones donde lo que se realzaba era la melodía fácil en detrimento de la calidad instrumental, se encuentran en Savage Amusement, trabajo que albergaba algunos títulos memorables como Passion Rules the Game o Rhythm of Love, un magnífico y envenenado medio tiempo que dio en el centro de la diana. Love on the Run es lo poco que queda del sonido potente y glorioso del grupo, y que convivía así con otras canciones donde la calidad hacía poca justicia al potencial de Scorpions. Así a todo, en la gira promocional consiguieron ser la primera banda de rock que atravesaba "el telón de acero" de la URSS para acabar actuando una decena de veces en el país y que junto a las autoridades soviéticas formaron el festival por la paz "Moscow Peace Festival". 


8. Humanity Hour I (2007)


Tras una más que prescindible y olvidable trayectoria en la década de los 90, donde de forma alarmante acusaron un gran bache compositivo, es bueno saber que el grupo alemán ha sabido sobreponerse en los últimos tiempos con diversos discos de muy buen calidad, llegando al que para mí es el mejor disco de la banda en los últimos tiempos. Resulta ser el primer y único álbum conceptual de los alemanes, donde se habla de la influencia de la humanidad sobre el planeta. Las guitarras suenan muy potentes, afiladas, con un sonido adaptado a la época y que de forma conjunta crean un muro sonoro francamente denso y potente. La colección de temas que aquí se encuentran, recuperan el buen gusto por la melodía pero sin olvidar un trabajo instrumental que se encuentra a la altura de algunos discos clásicos del grupo. 
Alegra saber que los alemanes siguen en activo para enriquecer su propio legado y no se conforman con vivir de rentas como sí hacen algunos grupos de repercusión similar.


7. Fly to the Rainbow (1974)


Extraña portada la que nos encontramos en el segundo álbum de estudio de una banda que, todavía buscaba acomodarse en un sonido que les hiciera explotar todo su potencial. Se trata del primer trabajo con el genial guitarrista Uli Jon Roth en el grupo, y el que probablemente haya impulsado a la banda para alcanzar la excelencia musical que llegaría por momentos en algunas de las composiciones de este álbum, pero sobre todo, en discos posteriores. El tándem Meine-Rudolf Schenker se encarga de firmar la mayoría de las canciones, dejando algunos espacios para que Roth imponga su sello en canciones como Drifting Sun, donde además se encarga de poner las voces principales. Y es que curiosamente, el vocalista Klaus Meine no canta en la totalidad de las canciones, aportando coros cuando Uli o Schenker toman el micro. El sonido del grupo todavía estaba fuertemente influenciada por la psicodelia setentera, dejando además interesantes elementos progresivos que enriquecían la propuesta hardrockera de los alemanes. Además de Drifting Sun, títulos como la magistral They Need a Million, con genial introducción incluida, y la potente Speedy's Coming, se encargan de engrandecer la propuesta global de Fly to the Rainbow, un disco algo desconocido por muchos, en parte porque en el momento que salió publicado, Scorpions todavía no tenían la repercusión que sí conseguirían años más tarde. Un disco notable y clave para entender las raíces de los de Hannover.


6. Blackout (1980)


En el momento en que Blackout vio la luz, Scorpions ya jugaban en la primera división de la música. Ya no solo por calidad, que eso ya lo habían conseguido en anteriores discos, sino porque también comenzaban a ser unas estrellas mundiales en cuanto a repercusión y eso todavía lo llevaban maravillosamente bien a principios y mediados de los 80, ya que esa fama no les llevó a cometer el error de desprenderse de la calidad como sí harían a finales de la década. 
El álbum que nos ocupa es un artefacto potente de hard rock y heavy metal, que mejora con creces la propuesta que el grupo plasmó en Animal Magnetism. Así tenemos composiciones letales como la veloz Dynamite, la estupenda canción homónima y por supuesto No One Like You, uno de los temas más emblemáticos de la banda.


5. Love At First Sting (1982)


La perfecta continuación de Blackout se convirtió en un suceso superventas que potenciaba lo plasmado por aquel entonces y además lo enriquecía con composiciones que a la postre serían auténticos himnos de la banda. Quizás Love At First Sting sea el más equilibrado en cuanto a calidad y comercialidad, y ello se nota a las claras cuando lo escuchas en su totalidad. La potencia está controlada para no asustar a nadie, los riffs son dinámicos, ágiles y fáciles de recordar, mientras la faceta melódica se acrecienta con los giros vocales de un Klaus Meine en estado de gracia. Así tenemos composiciones como Big City Nights, Bad Boys Running Wild o la archiconocida Rock You Like a Hurricane. La banda deja entrever su lado más sensible en la monumental Still Loving You, probablemente la mejor balada que hayan compuesto jamás. 


4. Virgin Killer (1976)


Uno de los álbumes más polémicos de la historia de la música y no precisamente por su contenido musical, sino por que originalmente fue editado con una portada controvertida, donde aparecía desnuda una menor de edad, con un efecto de vidrio quebrado a la altura de la zona genital. La censura de la época persiguió en más de una ocasión las portadas del grupo y la de Virgin Killer no iba a ser menos, sustituyéndola en muchos países, entre ellos España, por la que tenemos ahí arriba. Lejos de que la censura funcionara, los diversos estamentos se dieron cuenta de que tras la noticia, el álbum se disparó en popularidad, por lo que decidieron no hacer mayor hincapié en el asunto. 
Abordando la parte más estrictamente musical, estamos ante uno de los mejores discos del grupo, con unos músicos desatados donde Uli Jon Roth se encuentra realmente inspirado. Canciones como Pictured Life, Catch Your Train, Yellow Raven o la homónima Virgin Killer, hablan a las claras del valor musical del disco.  


3. In Trance (1976)


Otra de las portadas perseguidas por la censura en su momento. En este caso, por mostrarse un seno de la mujer de la fotografía, algo que fue retocado en una portada alternativa y que se basaba en el oscurecimiento la zona. 
Musicalmente hablamos de un trabajo excelente, que fácilmente puede ser catalogado como el mejor disco del grupo, pero es que ese hecho es muy difícil de valorar cuando todavía quedan por mostrarse dos discos gloriosos que perfectamente pueden obtener el mismo calificativo. Ahí es cuando entran  juzgar los gustos personales. Dark Lady, Robot Man, Sun in my Hand o la homónima In Trance, son composiciones de incuestionable calidad, los cuales hicieron de este álbum uno de los mejores de la década de los setenta. Uli Jon Roth tenía un mayor protagonismo en las composiciones, mientras el sonido del grupo se hacía mucho más potente comparado con los dos primeros álbumes.


2. Lovedrive (1979)


La marcha de Uli Jon Roth y la entrada de Mathias Jabs, se traduce en un ligero cambio de sonido que sería clave para entender la evolución musical del grupo en la posterior década de los 80 y que a la par, haría que los alemanes fuesen uno de los nombres más importantes del hard rock europeo por su clara inclinación hacia composiciones menos complejas y más directas. Algo de ello hay en Lovedrive, puesto que los elementos más psicodélicos que el grupo mostró en trabajos anteriores, aquí desaparecen por completo. El sonido de las guitarras se hace más pulcro y cristalino, las melodías vocales cobran importancia y las ventas se van incrementando. Aquí no hay ni una sola canción de relleno, por lo que cada una, siendo más o menos acelerada, con mayor o menor potencia, tenían mucho que decir. Desde la inicial Loving You Sunday Morning hasta la preciosa balada Holiday, pasando por la potente Another Piece of Meat, la sensible Always Somewhere o la juguetona Is There Anybody There?, el álbum se muestra sólido y vibrante a partes igual, sin fisuras y directo a los oídos del oyente. ¿Hace falta decir que la portada también llegó a ser censurada durante algunos años de la época?


1. Taken By Force (1978)


Antes de que Uli Jon Roth dejase la banda y en ese mismo instante, el sonido virara hacia terrenos más directos y melódicos, Scorpions tuvo tiempo de publicar uno de los mejores trabajos, sino el mejor de su primera época. Aparece en escena el batería Herman Rarebell, quien sustituiría a Rudy Lenners y que además permanecería en el grupo hasta mediados de los 90. Taken by Force sería todo un hito en tierras japonesas, donde conseguiría el disco de platino. Todo ello gracias a composiciones tan efectivas como la inicial y efervescente Steamrock Fever, claro ejemplo de canción directa para abrir un álbum como es debido. La joya titulada We'll Burn The Sky, el riff de la espectacular The Sails of Charon y el carácter de la clásica She's a Man, He's a Woman, conforman un trío de ases imbatible que junto a otros títulos The Riot of Your Time o Your Light, van completando un trabajo excelente, lleno de matices y que marcaría el fin de una época excelente en cuanto a calidad pero sin suerte en cuanto a popularidad, algo que cambiaría en años posteriores. La portada tampoco se salvó de la censura, por el hecho de aparecer armas de fuego portadas por dos jóvenes en la fotografía.

viernes, 29 de agosto de 2014

8 discos esenciales de H.I.M.

Formados en Helsinki, capital de Finlandia, se trata de un grupo que en sus inicios abrazó fuertemente los sonidos góticos de aire metalero, aunque con el tiempo fue girando su sonido en torno a un rock alternativo de tintes oscuros, sobre todo cuando emprendieron en asalto al mercado estadounidense.
Amados y odiados a partes iguales, desde finales de los 90 fueron los abanderados de un movimiento que en años venideros tratarían de copiar infinidad de grupos, lo cual habla a las claras de la repercusión que Valo y compañía han tenido, hecho que les ha reportado tantos halagos como críticas. 
Infravalorados por parte del sector musical más prejuicioso, incapaz de brindarles una sola oportunidad, en muchos casos por adoptar melodías pegadizas en sus composiciones, sin embargo, pese a quien pese, es una faceta muy difícil de lograr. Que hayan sido comparados una y mil veces con Black Sabbath, cuando lo único que puede llegar a tener similitudes es la sonoridad de algunos riffs de guitarra, tampoco les ha beneficiado en absoluto. 
Comandados por un vocalista que en ocasiones ha explotado excesivamente su físico, siendo igualmente un buen cantante, con un rango mucho mayor del que la gente creía en un principio y siendo capaz de abarcar notas sumamente graves para después alcanzar otras muchísimo más agudas. 
Para lo bueno y para lo malo, H.I.M.


8. Screamworks: Love in Theory and Practice (2010)


Producido por Matt Squire, lo cual desde un principio es un detalle que ya no daba buenas vibraciones. El álbum genera indiferencia desde su propia portada, y lo grave es que esa sensación se extiende hasta el apartado musical. Aquí suenan mucho más alternativos que de costumbre a la vez que bastante planos, con unas composiciones que salvo honrosas excepciones, se sitúan muy por debajo de lo que se espera del grupo. El álbum lo salvan curiosamente los singles Scared To Death y Heartkiller, además de composiciones como la inicial In Venere Veritas o Dying Song. De largo, el peor disco de su carrera, aunque no conformes con ello, poco más tarde se publicó SWRMXS, álbum donde se albergaban remixes de este disco por parte de dj's como Tiësto o Gavin Russom. Olvidable en muchos momentos.


7. Dark Light (2005)


Que un grupo finés consiga un disco de oro en los Estados Unidos por vender 500.000 copias, no deja de ser ciertamente sorprendente. Este hecho confirma que la banda ha logrado su propósito iniciado con Love Metal, es decir, intentar conquistar parte del mercado americano. Anécdotas aparte, teniendo en cuenta que no suelo tener en cuenta el tema de las ventas y demás, estamos ante un disco variado donde la banda ha sabido jugar muy bien sus cartas, acertando de pleno en la elección de los singles. Pero, ¿estamos ante un gran disco? En mi opinión está bastante lejos de las obras más completas del grupo, en parte por ser irregular y no soportar una línea regular durante todo el disco. Hay grandes canciones como los citados singles Wings of a Butterfly y Killing Loneliness, aunque también destacan la potente Vampire Heart, Drunk on Shadows y la camaleónica In The Nightside of Eden. Lo demás, puede ser aceptable en mayor o menor medida, pero composiciones como la homónima Dark Light restan mucho al nivel global del disco. Ha sido producido por Tim Palmer.


6. Deep Shadows & Brilliant Highlights (2001)


Primer disco con Burton a los teclados. Cuando HIM publicaron este álbum, buena parte de Europa estaba pendiente del grupo, ya que venían de comerse el mundo con su anterior Razorblade Romace. Pudieron seguir con la misma fórmula hasta agotarla, pero decidieron oscurecer todavía más su sonido aunque restando cierta intensidad y dejando a un lado ciertos elementos metaleros para acabar profundizando en un rock gótico dinámico, pegadizo y que además albergaría algunas de las composiciones más clásicas de la formación como son Pretending y la preciosa In Joy and Sorrow, título de inigualable atmósfera lacrimógena jamás igualada por el grupo. A decir verdad, el disco resulta ameno cuando por tus oídos se pasean canciones como Salt In Our Wounds, Heartache Every Moment o la tenebrosa Love You Like I Do, aunque no mantiene la misma calidad en el resto del álbum, lo cual puede tomarse como cierta decepción al no ser un disco tan pletórico como su antecesor. Aún así, lograron ser número 1 en Finlandia, siendo el grupo de rock más popular del país en dicho momento, y obteniendo grandes resultados en países como Alemania, donde consiguieron llegar hasta el número 2 en ventas. Supuso un punto de inflexión en la carrera del grupo, ya que en su próximo trabajo buscarían conquistar el mercado estadounidense, modificando ligeramente su sonido y adecuándolo a los gustos norteamericanos.


5. Venus Doom (2007)


Después de conquistar el mercado estadounidense con Dark Light, deciden definitivamente endurecer su sonido incluyendo nuevamente elementos metaleros, y para plasmarlo deciden contar con Tim Palmer y Hiili Hiilesma para la producción, siendo este último el habitual en alguno de los discos más clásicos de la banda. Los solos de guitarra de Linde son más numerosos y extensos, dotando de mayor versatilidad y sensación de libertad a muchas de las composiciones, además de ofrecer unas rítmicas densas y contundentes, dando la sensación de estar ante uno de los discos más potentes de H.I.M. Según Valo, el álbum contiene nueve canciones que representan los nueve círculos del infierno de La Divina Comedia de Dante y entre las cuales se encuentran algunas joyas realmente impactantes como la estupenda Sleepwalking Past Hope, siendo el tema más extenso que jamás hayan publicado. La homónima Venus Doom se encarga de dejar las cosas claras desde el principio con su riff demoledor, mientras que con Passion's Killing Floor consiguieron aparecer en la BSO de Transformers. El disco contiene muchos matices, registros vocales ciertamente graves y riffs que a veces pueden acariciar el doom metal.


4. Tears on Tape (2013)


Necesitaban desquitarse tras tocar fondo con álbum francamente mediocre como el ya citado Screamworks. No solo lo lograron sino que además mejoraron la propuesta hasta situar el álbum entre uno de los mejores de su carrera. Cada vez suenan menos en las emisoras musicales y tal y como está la industria musical "mainstream" hoy en día, casi es la mejor noticia. Vuelven a dar cobijo a riffs agresivos y potentes, aunque eso sí, siempre dejando el espacio suficiente para que Valo pueda lucirse con sus pegadizas melodías vocales, aquí especialmente inspiradas. A pesar de haber apostado por un insulso single como el homónimo Tears on Tape, aquí hay canciones notables como la magistral Love Without Tears. All Lips Go Blue deja claro que saben como crear atmósferas oscuras e Into The Night es un hard rock potente y ágil con unos estribillos memorables. Si quieres escuchar a Valo al borde del precipicio vocal, prueba con W.L.S.T.D., donde se acerca al infierno con sus registros más graves, y al cielo con sus lamentos más agudos.


3. Greatest Love Songs Vol. 666 (1997)


Tras una portada casi amateur, se encuentra el debut discográfico de la banda. Todavía buscando un sonido con el que identificarse y así acuñar un sello propio, Hiili Hiilesma les ayuda en la búsqueda desde la producción, facturando así un álbum cercano al gothic metal denso aunque con espacio para melodías cautivadoras. Las primeras composiciones clásicas surgieron a partir de títulos como Your Sweet 666 o When Love and Death Embrace, aunque el dardo más certero llegó de la mano de Wicked Game, una versión de la celebérrima canción de Chris Isaak, adaptada evidentemente al sonido delo conjunto finés y que le dio el empujón definitivo para conquistar a sus primeros seguidores. También había espacio para temas atractivos al oído como The Heartless o It's All Tears cuyo final representa la conexión entre la vida y la muerte. Atención a la otra versión del disco, pues no es otra que Fon't Fear the Reaper, uno de los temas más importantes de Blue Öyster Cult, aunque aquí lo plasman con un bonito dueto.  


2. Love Metal (2003)


Cambio de tercio tras aquel Deep Shadows & Brilliant Highlights que había colmado a medias las exigencias musicales de muchos de sus seguidores, a pesar de contener algunos de sus temas más emblemáticos. Comienza aquí el desembarco en el mercado estadounidense, y para ello cuentan con Hiili Hiilesma y Tim Palmer en la producción, además de la colaboración del skater Bam Marguera, quien ayudó a publicitar al grupo al otro lado del charco. El cambio no les vino mal, la potencia volvía a aparecer aunque canalizada de una forma más salvaje en canciones como Buried Alive by Love, sin embargo, los H.I.M. de siempre dieron en la diana con ese medio tiempo guitarrero y melódico llamado The Funeral of Hearts, una de las mejores canciones hasta la fecha. Por si fuera poco, también lanzan como single The Sacrament, composición adictiva por sus excelentes pianos y melodías vocales sobrecogedoras en sus estrofas. En el lado más oscura nos esperan la fenomenal Sweet Pandemonium, Circle of Fear y la extensa The Path, aunque la dinamita explota cuando aparece Soul on Fire. 


1. Razorblade Romance (2000)


Toda una revolución en los mercados europeos. Se esperaba una progresión paulatina en base a lo ofrecido en su álbum debut, pero pocos podrían imaginar una progresión tan acelerada en cuanto a sonido, estética y composición. Desde la portada ya descolocan a primera vista, pues cambian los tonos oscuros por un fondo impactantemente chillón con la imagen andrógina del vocalista Ville Valo, evidentemente explotando el aspecto visual para conseguir mayor número de adeptos. Esto sería preocupante si la faceta musical no acompañase esas intenciones y, afortunadamente, podemos hablar del álbum más completo de los fineses en toda su carrera discográfica. El sonido es más cristalino, la producción es muy superior al de su antecesor, contiene canciones irresistibles para metaleros, rockeros y personas no tan habituadas al sonido de las guitarras afiladas, por lo que consiguieron publicar un trabajo que contentara a casi todos por igual, y eso es algo muy complicado de conseguir. Deciden regrabar Your Sweet 666 y Wicked Game para dotarlas de un mejor sonido al disponer de mayores medios, aunque sería con Join Me in Death con quien atravesarían el corazón y los oídos de miles de personas, llegando a venderse 500.000 copias del single solo en Alemania. Un caramelo envenenado dotado de preciosos y sencillos teclados, una base rítmica efectiva, guitarras potentes y melodías vocales sugerentes. Además, debemos destacar otras composiciones igualmente atrayentes como Poison Girl, la monumental y potente Right Here In My Arms, la sensual Resurrection y algunas baladas como Gone With the Sin o Bury me Deep Inside, las cuales tratan de compensar los momentos potentes con sus cariñosas melodías. Este sería el primer álbum Gas Lipstick en la batería.

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