Discografía seleccionada: Aerosmith (Top 10).

Aerosmith es una formación estadounidense cuyos inicios se remontan a principios de la década de los setenta. Liderados por el vocalista Steven Tyler y el guitarrista Joe Perry, también conocidos por como los "toxic twins", han ido construyendo una discografía de calidad pero con demasiados altibajos, hecho que no fue impedimento alguno para que cosechasen ventas millonarias y se convirtieran en una de las mejores bandas del rock. La música de los de Boston encuentra acomodo en un hard rock de elementos blues, sobre todo en sus obras más clásicas, pero en momentos puntuales llegaron a acercarse a terrenos más suaves en composiciones más domesticadas para encajar en los patrones de la radiofórmula.


10. Done With Mirrors (1984)


No corrían los mejores tiempos para la banda debido a la falta de inspiración, al abuso de sustancias y a las peleas internas, sin embargo, Done With Mirrors traía una buena noticia: el regreso del guitarrista Joe Perry. También suponía el estreno de Aerosmith con el sello Geffen y, aunque no es precisamente lo mejor de su discografía, bien es cierto que mejora con creces a su predecesor. Tampoco contó con una gran repercusión comercial, muy lejos de sus mejores tiempos, pero bien es cierto que el álbum contiene momentos vibrantes en "Let The Music Do The Talking" y "My Fist Your Face", donde se nota un sonido crudo y sucio, buscado por la propia banda y el productor Ted Templeman.

9. Nine Lives (1997)


Antes del descarrilamiento total con la llegada del nefasto Just Push Play, la banda tuvo que hacer frente al reto de dar continuación a un Get A Grip que había sido todo un suceso comercial. No les resultó sencillo, ya que han tenido que sortear varios problemas durante su grabación. Kevin Shirley y la propia banda se ocuparon de la producción final, dando como resultado un álbum con un buen sonido pero con composiciones irregulares que contaban con la ayuda de escritores externos de la talla de Desmond Child y Glen Ballard, entre otros. Trascendieron con "Falling In Love (Is Hard On The Knees)", la premiada "Pink" y el medio tiempo "Hole In My Soul", pero no es un disco equilibrado.

8. Draw The Line (1977)


Para la gestación de este trabajo alquilaron un convento abandonado en donde poder trabajar de una forma diferente a como venían haciéndolo hasta el momento, sin embargo, los problemas internos de la banda derivados de un alto consumo de drogas tenían que pasar factura de alguna forma, y Draw The Line fue el primer álbum de Aerosmith en sufrir las consecuencias de unas relaciones tensas. No es para nada un mal disco, pero está lejos del nivel de sus predecesores, y tampoco contiene demasiadas canciones que hayan ocupado un espacio privilegiado entre sus seguidores, a excepción de la inicial homónima "Draw The Line" y de la densa "Kings and Queens". A partir de aquí vendrían años oscuros.

7. Get A Grip (1993)


El álbum de la discordia. Para el oyente casual del grupo, una maravilla; para el seguidor acérrimo, el principio del fin. Ni es una obra maestra ni una mediocridad, lo que sí resulta es demasiado estudiado para obtener presencia en la radiofórmula, pero también supuso una pérdida importante de la esencia del sonido de los de Boston, y ello no es casual, ya que desde Permanent Vacation venían contando con la colaboración de compositores externos, los cuales ayudan a fabricar hits de la misma manera que lo hacen para otras bandas, por eso suenan menos personales. Esa simbiosis funcionó en términos de calidad hasta Pump, aunque en terrenos comerciales, a Get A Grip no se le puede poner un pero.

6. Permanent Vacation (1987)


Tras pasar por unos años faltos de inspiración, a lo que habría que añadir la ida y vuelta de Joe Perry al seno de la banda, Permanent Vacation supone una mejora sustancial de calidad con respecto a Done With Mirrors. El sonido muta ligeramente hacia terrenos más melódicos y la presencia de los elementos blues es casi testimonial, por desgracia. Aquí comienza la relación de Aerosmith con escritores externos como Desmond Child o Jim Vallance, aunque el carácter de la banda se mantiene casi intacto. Singles de la talla de "Rag Doll" o "Angel" conviven con otro igual de afamado y a la vez infumable como "Dude (Looks Like A Lady)". Por suerte, lo compensan con "Magic Touch" o el corte homónimo. 

5. Aerosmith (1973)


Desde luego, la portada no le hace justicia a la calidad que atesora el debut de Aerosmith. A pesar de que los músicos no acabaron muy contentos con la labor de producción de Adrian Barber, lo cierto es que el álbum rebosa actitud y posee un buen equilibrio entre hard rock y blues. En un principio pasaría algo desapercibido, pero la fuerza de grandes composiciones como "Mama Kin" y, sobre todo, "Dream On", empujarían a este debut a que obtuviese más adelante dos discos de platino en los Estados Unidos y uno en Canadá. Más adelante, la propia "Dream On" sería relanzado una vez más como single, y fue a partir de ahí cuando comenzó a adquirir el estatus de clásico que posee en nuestros días.  

4. Get Your Wings (1974)


La continuación del buen debut homónimo trajo consigo una mejora considerable en el sonido y a unos músicos que, lógicamente, contaban con una mayor experiencia, lo que se traduce en un álbum más equilibrado y de mayor calidad en su conjunto. La producción corre a cargo de Ray Colcord, Jack Douglas y Bob Ezrin, aunque por lo que se cuenta, este último apenas aparecía para aportar ideas puntuales. El álbum se abre con un tema fantástico como "Same Old Song And Dance", de reconocible riff y melodías contagiosas, erigiéndose como el más importante de los incluidos, pero no debemos olvidar títulos tan importantes como "Lord Of The Thighs", "Season of Wither" o "Pandora's Box"

3. Pump (1989)


De todos los álbumes del grupo publicados bajo el sello Geffen, éste es sin duda el mejor de todos ellos. Hablamos de una etapa en la que su música se fue enfocando cada vez más a la radiofórmula y en la que fueron perdiendo su sello más personal, pero también es cierto que les permitió remontar el vuelo tras una etapa demasiado dubitativa. En Pump, y nuevamente con la ayuda de compositores externos, se muestra a una banda pletórica por el contexto del momento, y lo importante es que las canciones estaban a la altura de lo que uno demanda en una banda como la de Boston. Así sobresalen "Young Lust", "Going Down/Love In A Elevator", "Dulcimer Stomp/The Other Side" o "What It Takes".   

2. Rocks (1976)


Un álbum absolutamente inspirado que compite en calidad con el majestuoso Toys In The Attic, y cuya influencia sobre bandas posteriores es absolutamente innegable. Producido por Jack Douglas y la propia banda, las canciones están magistralmente ejecutadas y cuentan con un punto de rabia y crudeza que les aporta dosis extra de carácter. Sobresalen composiciones como la excelente "Back In The Saddle", la juguetona "Last Child", la efervescente "Rats In The Cellar" o la sucia "Nobody's Fault". En un álbum así, los títulos menos destacables también tienen que estar a la altura, y vaya si lo están. Rocks consiguió algo más que cuatro discos de platino: el respeto de críticos y músicos.

1. Toys In The Attic (1975)


Al tercer lanzamiento consiguieron la repercusión deseada, siendo un punto de inflexión para el desarrollo de una carrera posterior que si bien ha sido irregular, les convirtió en una de las bandas más importantes del rock. Jack Douglas se establece como el productor de confianza, mientras el grupo, sabiamente, no se desprende de las virtudes de los anteriores álbumes, añadiendo a su vez elementos nuevos que los hacen sonar más auténticos. El tema homónimo saluda con un ritmo frenético, pero el galope desbocado no es una constante, pues también hay espacio para el sabor añejo de "Big Ten Inch Record", los vistosos riffs de "Walk This Way", y los estupendos fraseos de "Sweet Emotion". 



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