Héroes del Silencio - El Espíritu del Vino (1993)



Formación del grupo en El Espíritu del Vino:
  • Enrique Bunbury (Voces)
  • Juan Valdivia (Guitarras)
  • Joaquín Cardiel (Bajo)
  • Pedro Andreu (Batería)

Tras un exitoso álbum que les reportó buenas ventas incluso fuera del país, a la par que giraban por el extranjero, llegaba la hora de dar continuación a la aventura musical, y así llegó el tercer álbum de la banda. 
El Espíritu del Vino es el título elegido para la obra, que en un principio iba a ser un disco doble, algo que aterraba al productor Phil Manzanera, quien dejó margen para que el grupo decidiese en su tercer paso discográfico e hizo labores terapéuticas en un momento en el que la banda parecía demasiado envalentonada dado el éxito que estaban cosechando por aquel entonces y eso tuvo sus consecuencias.

El disco fue grabado en los estudios Gallery de Surrey, en el Reino Unido, donde la forma de trabajar fue bastante diferente, incluso a la hora de dar forma a las canciones, y es que el grupo fue trabajando sobre la marcha, al parecer de forma bastante estresante, donde incluso las tomas de decisiones fueron bastante dificultosas en muchos aspectos, y es que los distintos integrantes del grupo tenían en mente diferentes sonidos y al parecer, se intentó dar cabida a todos para evitar enfrentamientos. 

La producción pudo ser mejor, pero el grupo quería experimentar y Phil cedió de alguna forma, para ver hasta donde podían llegar. La gestación del álbum estuvo llena de excesos de todo tipo, por el cual quisieron potenciar la faceta creativa, sin embargo y dentro de la grandeza total de la obra, hubo canciones que pudieron tener un mejor final, o al menos pudieron ser editadas, ya que algunas de ellas parecen tener un minutaje excesivo cuando realmente no lo requerían, es más, para el recopilatorio Canciones 84-96, varias de las canciones fueron remezcladas y recortadas, contando con el beneplácito del grupo, por lo que se intuye que años más tarde de la publicación de este trabajo, se dieron cuenta de algunos de sus errores.

El Espíritu del Vino está parcialmente inspirado por El Alma del Vino de Charles Baudelaire, aunque también encontraron diferentes influencias por parte de otras vertientes y de estados de ánimo propios experimentados durante la composición. Es probablemente el disco más complejo y denso del grupo, para el que han contado con la participación de Copi en los pianos, y del propio Phil Manzanera para segundas guitarras, contratando después para el inicio de la gira al guitarrista mexicano Alan Boguslavsky. El resultado de todo ello es un endurecimiento notable del sonido, virando hacia un hard rock de infuencias setenteras, siendo a veces comedido y otras salvaje, añadiendo ciertos elementos orientales y aunque en menor medida, dejando algo de espacio para el rock gótico de antaño.

Un claro ejemplo de ese sonido embrutecido a la par que grandilocuente lo tenemos en Nuestros Nombres, composición encargada de iniciar el disco, convirtiéndose además en uno de los single. Los riffs de Valdivia suenan más rockeros, mientras la base rítmica es más contundente, dejando también espacios para el lado más misterioso del grupo, y para ello solo hay que escuchar la parte en la que Enrique entona "¿querrías tú pintar una casa con alas?". El solo de guitarra es fascinante, enlazando genialmente con el último estribillo de la canción. Buen pistoletazo de salida. Dejamos de lado la intensidad guitarrera para adentrarnos en el mundo intrigante y místico de Tesoro, un corto medio tiempo de exquisitas melodías vocales y textos oníricos magistrales como "ayer teñí de color sangre mis sueños, y no queda nada sagrado que me divierta ya". 
Cambiamos de registro cuando llega Los Placeres de la Pobreza, composición acelerada, formando parte de la vertiente más dura de la banda. Buenos aportes en el bajo, la batería incesante, las guitarras desbocadas y las voces salvajes y desafiantes. Con La Herida llegamos a uno de los puntos más altos de la carrera del grupo, tratándose de un medio tiempo acústico, aderezado por armónicas y donde los textos parecen relatar una relación de amistad-enemistad. El estribillo es prodigioso, con ese ya mítico "siempre es la misma función, el mismo espectador...". Lo que sí creo que sobra es la parte acelerada de la canción, pues parece romper el ambiente creado desde el primer momento, detalle que después se arregló, al ser acortada en el recopilatorio que anteriormente citaba y donde el grupo participó activamente. La inspiración compositiva del grupo toca el cielo con La Sirena Varada, un tema que por temática recuerda a su primer disco y por sonoridad parece acercarse a Senderos de Traición. Las guitarras son más suaves, la base rítmica ágil y las melodías vocales sublimes. Todo ello coronado con un solo de guitarra tan intenso como magnífico. La Apariencia No Es Sincera forma parte de la faceta más experimental del grupo, acercándose por momentos a un rock progresivo donde la psicodelia intenta abrazar toda la composición. Probablemente sea uno de los cortes de asimilación más lenta, por su densidad y ciertos aspectos barrocos. Z es un pequeño paréntesis instrumental compuesto por Juan Valdivia, con guitarras de cierta influencia sureña y que sirve como intro para Culpable, el cual se inicia con un rockero riff del productor y colaborador ocasional para este trabajo, Phil Manzanera. Tras ello, la banda entra en escena para dar forma a una composición pegadiza y extremadamente ágil. Valdivia aporta la vena más bella y melodiosa en cuanto a guitarras se refiere. El final es sumamente intenso, aunque quizás le sobre algún que otro ciclo, porque puede parecer repetitivo.

La segunda parte del disco se inicia con otro de los temas cumbre del álbum, y no es otro que El Camino del Exceso, donde el propio Bunbury cita a William Blake, una de sus mayores influencias literarias y que aquí ha querido dejar constancia de ello. El riff inicial es memorable y muy reconocible, dada la repercusión que ha tenido la canción desde el primer momento. Contiene partes excelentes, como en ese "quemamos con malas artes el espíritu del vino". Valdivia hace un trabajo monumental en las guitarras, sin duda una de las mejores que ha creado en toda su carrera. Dejamos los posos rockeros para entrar en el mundo de Flor de Loto, de claras influencias orientales, con guitarras acústicas apoyadas por esporádicas guitarras eléctricas y un sitar. La evolución de la composición es excelente, ganando poco a poco en contundencia y conteniendo fabulosos textos, convirtiéndose así en una de las favoritas del público. 
Seguimos ahora con El Refugio Interior, una composición instrumental con diversos sonidos de fondo y la batería de Andreu como mayores protagonistas, enlazando así con Sangre Hirviendo, uno de los temas más potentes que el grupo ha grabado a lo largo de su carrera. Un efectivo hard rock vigoroso y sudoroso, donde las guitarras afiladas mandan y la voz de Bunbury se torna majestuosa. Tumbas de Sal entra en escena en forma de rock and roll vibrante a la par que serpenteante, con unos textos que parecen hace referencias a las drogas. El estribillo es espectacular, tan misterioso como potente. Tras ello, llegamos a Bendecida 2, un pequeño corte donde Bunbury utiliza diferentes registros de voz, enlazando así con Bendecida, una canción que parece desapercibida en el cancionero del grupo, pero que cuenta con el cariño del gran público. La canción es preciosa, con algunos textos más que interesantes y algunas líneas melódicas magistrales. Llegamos al final del disco con La Alacena, donde los pianos de Copi y las preciosas orquestaciones dejan a Bunbury el camino perfecto para realizar una interpretación maravillosa, apoyada en unas letras poéticas muy convincentes.

El Espíritu del Vino es una joya donde el grupo ha dejado espacio para multitud de matices y sonoridades, queriendo además dar un paso adelante en la evolución, endureciendo el sonido y apostando por un repertorio grandilocuente del que se han extraído algunas de las mejores canciones del grupo. Supuso un punto de inflexión en la banda, ya que el éxito se acrecentó, desgraciadamente, a la misma velocidad que las discrepancias en el seno de la banda.

Mi puntuación: 8'75

Tracklist:
  1. Nuestros Nombres
  2. Tesoro
  3. Los Placeres De La Pobreza
  4. La Herida
  5. La Sirena Varada
  6. La Apariencia No Es Sincera
  7. Z
  8. Culpable
  9. El Camino Del Exceso
  10. Flor De Loto
  11. El Refugio Interior
  12. Sangre Hirviendo
  13. Tumbas De Sal
  14. Bendecida 2
  15. Bendecida
  16. La Alacena



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me gusta tu descripción del disco, pero decir que la parte rápida de "La Herida" sobra... no tiene perdón de Dios... Para mí precisamente, ese solo de guitarra de Juan es de lo mejor de su carrera, así que imagínate... Saludos desde el sur de España
Ricardo Fernández ha dicho que…
Fíjate que el propio grupo ordenó acortarla para su edición en el recopilatorio 84-96, lo cual quiere decir que ni a ellos mismos les convenció.
Ricardo Fernández ha dicho que…
Recuerdo una entrevista a Bunbury donde dijo que el problema del disco era que había canciones excesivamente largas, poniendo algunos títulos, entre los que se encontraba "La Herida". No lo comparto cuando cita a "Nuestros Nombres" pero creo que acierta en la que digo. Dice que si hubiesen puesto más control en eso, el disco sería mejor. A mí me gusta así, con sus imperfecciones.
Anónimo ha dicho que…
Si, si había leído u oído esos comentarios que dices... pero es que precisamente para mi lo mejor de esa canción es el final, con ese solo impresionante de Valdivia... En fin, para gustos colores... De todos modos, sigue siendo mi disco favorito de Héroes; eso si, lo tendrían que haber pulido algo más... Ahí si te doy la razón. Saludos.