Bunbury - Palosanto (2013)


Palosanto es el disco más reciente del artista zaragozano hasta la fecha. Un álbum que parece un resumen de todo lo que ha venido ofreciendo Enrique a lo largo de su carrera en solitario. Acostumbrado a ofrecer cosas nuevas con cada disco que edita, esta vez ha optado por una línea continuista, no por ello repetitiva, sino que más bien acentúa un poco todos los ingredientes utilizados hasta el día de hoy. Nuevamente le acompañan Los Santos Inocentes, tal y como vienen haciendo desde la época Hellville De Luxe, mostrándose desde entonces como una banda de acompañamiento versátil.

El álbum se divide en dos partes, la primera contiene textos de trascendencia social y una sonoridad más rockera, mientras la segunda mitad es más intimista y relajada. Todo ello bajo una producción espectacular y realmente costosa, obteniendo un sonido fascinante, al margen de la valía de las composiciones.

El álbum abre con el single Despierta, toda una declaración de intenciones, tratando de animar a las masas para no quedar aborregadas ni mostrarse indiferentes ante las injusticias de los gobiernos. Impulsado además por un videoclip impactante desde el primer momento. La banda se muestra muy compenetrada con Bunbury. Los teclados "apocalípticos" crean una atmósfera óptima para lo que tratan de transmitir los textos de la canción. Seguimos con Más alto que nosotros solo el cielo, canción de sonoridad luminosa, aunque es una capa que contrasta con diversos elementos más oscuros en las estrofas, pasando a una esperanza reivindicativa en los estribillos. Las melodías vocales son pegadizas, aunque también hay que destacar las juguetonas líneas de bajo y el corto pero sentido solo de guitarra. Salvavidas es un corte sosegado, reposado, de sonoridad inofensiva aunque con textos crípticos, algunos de ellos memorables. Mención especial para los geniales coros que han insertado, pues han quedado geniales. Con Los inmortales llegamos a la que para mí es la mejor canción del álbum. Poso rockero para cuatro minutos y medio realmente magistrales, con melodías vocales excelentes y un estribillo memorable, coronado además con unos coros impresionantes, de clara tendencia góspel. Bajo mi punto de vista, se trata de una de las mejores composiciones que ha facturado el señor Bunbury en su carrera. Prisioneros hace alarde de una orquestación fabulosa, donde las letras encontrarán una recepción adecuada en el oyente, ya que muchos nos sentiremos muy identificados con lo que nos pretende transmitir. Habrá una guerra en las calles gana más por los textos que por las melodías, mientras que Destrucción masiva irrumpe con fuerza desde su riff inicial, con un sonido parecido al Supermassive black hole de Muse, o al menos a mí sí que me recuerda a dicha canción. Letra desafiante, melodías certeras y estribillo que llega como por arte de magia. Podemos dar por finalizada la primera parte del disco con El cambio y la celebración, donde Bunbury trata de poner paz con una canción conciliadora, esperanzadora, como anunciando que tras la tormenta actual que estamos viviendo en la sociedad, llegará la calma.

La segunda mitad del álbum comienza con la juguetona Hijo de Cortés, de ritmo más festivo, de tendencia más latina y con una letra acertadísima y muy bien hilada, donde además hace referencia a esa equivocación tan común entre los términos pueblo y soberano. Mar de Dudas sigue marcada por ese sonido folclórico por el que tanto se ha decantado Enrique. Estribillo precioso tanto en melodía como en texto. Miento cuando te digo que no quizás sea uno de los puntos más bajos del álbum. No se trata de una mala canción, pero no tiene un atractivo que la destaque en absolutamente nada. De todas formas, ese sinsabor momentáneo se arregla con Nostalgias imperiales, aunque quizás la joya de esta segunda parte sea la intimista Plano secuencia, contando además con unas letras magistrales que impactan desde la primera escucha. Cada verso es una joya, cada melodía vocal es un regalo para los oídos. Una genialidad al fin y al cabo. Causalidades (sí, el título es así) mantiene el nivel y traza un puente precioso para que se acomode la última canción del álbum, que tiene por título una palabra que significa mucho: Todo. Habría que decir que desde hace un tiempo a esta parte, Bunbury suele terminar los discos con canciones especiales, bien ejecutadas y que hacen que quieras volver a escuchar el álbum nuevamente, lo cual me parece positivo.

Ojo, Palosanto no es un disco fácil de digerir, pues para disfrutarlo al máximo y percibir sus numerosos matices, necesita bastantes escuchas, y es que este álbum de compleja producción, está facturado para ser asimilado lentamente. Una vez lo haces y dejas que vaya entrando poco a poco en tus oídos, lo disfrutarás el doble. La instrumentación del disco es exquisita, los textos están cuidados, y además contiene ese par de canciones que todo álbum necesita para arrancar las ganas al oyente de seguir descubriendo más. No es el mejor disco de Bunbury, o eso me lo parece, pero el resultado es más que satisfactorio, acorde con la calidad que siempre ha mostrado en su carrera. Digamos que estamos ante un trabajo que puede anunciar un nuevo cambio de tercio en posteriores lanzamientos, ya que Palosanto parece resumir en un solo cd parte de lo que el artista ha ido ofreciendo a lo largo de los años.

Mi puntuación: 7

Tracklist:
  1. Despierta
  2. Más alto que nosotros solo el cielo
  3. Salvavidas
  4. Los inmortales
  5. Prisioneros
  6. Habrá una guerra en las calles
  7. Destrucción masiva
  8. El cambio y la celebración
  9. Hijo de Cortés
  10. Mar de dudas
  11. Miento cuando digo que lo siento
  12. Nostalgias imperiales
  13. Plano secuencia
  14. Causalidades
  15. Todo






Comentarios

Mansion On The Hill. ha dicho que…
A mi me parece un señor disco. Tras Pequeño y Las Consecuencias me parece lo mejor que he hecho Bunbury.

Creo que aparte del mensaje, ha dado en el clavo con los arreglos y la instrumentación de las canciones.

Gran entrada.
21st Century Schizoid Man ha dicho que…
Me parece un buen disco a secas. Lo único que le achaco es ese oportunismo social para lanzar soflamas un poco rancias al estilo Extremoduro. Repito: aun así, me gusta.