Marillion - Marbles (2004)



Formación del grupo en Marbles:

  • Steve Hogarth (Voces, guitarras, teclados, percusión)
  • Steve Rothery (Guitarras)
  • Pete Trewavas (Bajo, guitarras, coros)
  • Mark Kelly (Teclados, voces, programación)
  • Ian Mosley (Batería)

Los seguidores de esta legendaria banda sabrán que tras la marcha del vocalista Fish, y con la entrada de Steve Hogarth, el sonido del grupo fue derivando hacia terrenos experimentales. Dejaron de beber influencias de bandas como Genesis, para crear su propia amalgama de sonidos de la que hoy en día pueden estar muy orgullosos. Hogarth no se ha limitado a ser una mera voz sin más, pues desde su llegada se ha dejado notar su talento en las composiciones, ya sea por sus registros vocales o por su forma de concebir la música.
Obviamente, cuando cuentas a tus espaldas con una serie de discos aclamados por crítica y público, los cambios de sonoridad siempre son vigilados al dedillo por los mismos que te han colocado en la élite musical. Eso le ha sucedido a Marillion, que si bien es cierto a veces ha fallado en algunas de sus obras de la etapa Hogarth, hubo una corriente negativa que los vilipendiaba aunque nos regalaran discos como Season's End, Brave, y por supuesto este Marbles, precisamente uno de sus títulos más ambiciosos hasta la fecha, Es cierto que ya no cuentan con la solera de antaño, y que han tenido que adaptarse a las exigencias actuales de la música, teniendo incluso que tocar para recintos mucho más pequeños de los que cabía esperar en una formación con tantos años de carrera.

Marbles acentúa todos los ingredientes que el grupo fue incorporando en la etapa con Hogarth, es decir, han optado por sonidos más experimentales, estructuras más innovadoras y exquisitas, pero mostrándose algo más melódicos y por supuesto más suaves, dejando la contundencia para momentos puntuales.
El disco se inicia con "The Invisible Man", una suite progresiva de más de 13 minutos, donde dan rienda suelta a la imaginación para incluir multitud de matices y sonidos que envuelven el contenido principal. Una exquisita montaña rusa repleta de emociones que chocan entre sí, provocando en el oyente multitud de interrogaciones que obtienen respuesta a lo largo de la composición. Tras una digestión lenta y sofisticada, llega el turno de "Marbles I", la primera de las intros que llevarán el título del disco, y que sirven sobre todo para canalizar las emociones hasta la siguiente composición, que en este caso corresponde al nombre de "You're Gone", tratándose de una pieza mucho más directa, que incluso puede llegar a recordarnos en algunos momentos a formaciones como U2. No es lo mejor del álbum, pero la calidad es notable, como cada minuto contenido en la obra. Por encima del notable nos encontramos "Angelina", una composición fascinante, nocturna, de momentos elegantes y melodías preciosas. Nada sobra, nada falta. "Marbles II" nos invita a un descanso placentero, a la vez que da por finalizada la primera parte del disco.

Iniciamos la segunda mitad con "Don't Hurt Yourself'", una preciosa composición de fantásticas guitarras acústicas y excelentes bajos. Las melodías vocales de Hogarth en las estrofas son realmente estupendas, alcanzando su máximo esplendor en un estribillo de los que marcan época. Obviamente, se trata de uno de los temas más aclamados de la banda en los últimos tiempos. Como curiosidad, decir que Rothery toca aquí el bajo, mientras Trewavas se ocupa de las guitarras, justo al revés de lo que suelen hacer. Con "Fantastic Place" no abandonamos el paraíso, pues si acaso nos sumergimos de lleno en él. Seis minutos en los que la intensidad va "in crescendo", alcanzando momentos de desborde musical, salpicando los oídos y los corazones de la gente como solo ellos saben hacer. El solo de guitarra de Rothery es de los más bonitos que se pueden escuchar hoy en día. Imprescindible. Entre "Marbles III" y "Marbles IV" tenemos a "Drilling Holes", oscura y contundente, contradictoria en las emociones, provocando una intriga angustiosa. Para el final nos reservan "Neverland", otra suite progresiva realizada desde el buen gusto. La base rítmica es colosal, Rothery desatado, los teclados de Kelly son abrumadores, mientras Hogarth es el maestro de ceremonias perfecto, excelso en su interpretación y dejando claro que su talento no es flor de un día.

Marillion con Fish nos enamoró por discos como Script For A Jester's Tear o Misplaced Childhood, pero la banda ha sabido reponerse y nos ha entregado obras como Brave o Marbles en la era Hogarth. Ambas etapas son muy diferentes, cada una esencial en sus respectivos años, y por ello con diferentes tratos por parte de la crítica y público en cuanto a repercusión. Este álbum no tiene que envidiar absolutamente nada de ningún otro título anterior. Su grandeza y elegancia queda plasmada a través de una colección de canciones que desprenden brillantez como pocas bandas progresivas de antaño son capaces de mostrar en la actualidad. El cambio fue criticado en su momento, pero el tiempo les ha dado la razón. Ahora bien, igualar ésto será tarea difícil, y a día de hoy todavía no han sido capaces de acercarse.

Mi puntuación: 9




Comentarios

Fabiola Romero ha dicho que…
Hola Chicos !! Les recomiendo una banda buenisima de rock, ellos son Rockwell Road https://www.youtube.com/watch?v=7bsrnc7jf1Y
Fernando Previale ha dicho que…
Gracias por recordar a Marillion, marcó mi infancia!! Fernando Previale